Boston da un golpe sobre la mesa apalizando a los Raptors


Segunda gran victoria consecutiva para los Celtics. Tras aplastar a los Nets hace apenas dos noches, el cuadro de Stevens volvió a lucir arrollador, esta vez ante un rival de más entidad como los Raptors, a los que vencieron por 122-100. Sabedores de que el encuentro pudo ser un anticipo de una de las semifinales del Este, los de Boston quisieron mandar un mensaje, y lo hicieron cuajando una actuación soberbia que va más allá de lo que el marcador pueda reflejar.

Y es que si la diferencia final fue ya abultada de por sí, parece pequeña en comparación a cómo se movió el marcador durante muchos minutos. Los verdes llegaron a ir ganando por hasta 40 puntos (111-71), y expusieron a los canadienses como nadie lo había hecho hasta ahora en la burbuja. Cabe recordar que los Raptors estaban invictos tras la reanudación, pero se encontraron con una noche en la que, por primera vez, tuvieron todo en contra.

Es más, la máxima desventaja que había abordado los de Nurse en Orlando era de seis puntos (en el duelo ante los Lakers), una diferencia que Boston necesitó poco más de cinco minutos para superar. Fue, en resumen, un choque con poca historia, y si bien no debe servir para dudar de los vigentes campeones, sí ayuda a reforzar la figura de los Celtics de cara a los inminentes playoffs.

Brillo colectivo

Hasta siete jugadores de los de Massachusetts firmaron dobles dígitos en anotación. El más destacado fue Jaylen Brown con 20, seguido de los 18 de Jayson Tatum y de los 17 de Kemba Walker, quien alcanzó dicha cifra en solo 22 minutos. Entre los suplentes, brilló Brad Wanamaker, quien sumó 15 tantos en tan solo ocho lanzamientos a canasta.

En general, volvió a ser una noche en la que, lejos de aferrarse a individualidades, los Celtics destacaron como colectivo. Hombres como Gordon Hayward, discreto en lo numérico (9 puntos y 9 rebotes) pero fundamental sobre la pista, ejemplifican bien lo que este equipo, en quien muchos habían perdido la fe tras el batacazo del año pasado que se ha ganado a pulso el derecho a soñar con grandes cosas en la postemporada.

En Toronto, por contra, fue una noche negra para prácticamente todos. Los titulares se combinaron para un fatídico 16/45 en tiros de campo, y nadie pudo anotar más de 13 puntos, cifra a la que llegó Fred VanVleet. Fue un choque para hacer borrón y cuenta nueva, pues, como confesó el propio Nurse, “probablemente no haya nada que aprender de esto”.

(Fotografía de portada: Pool/Getty Images)


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