Buddy Hield no se resigna: “Soy un tirador, y los tiradores tiran”

Los Sacramento se han convertido, desde hace casi una década, en un vertedero de talento. Suena duro y triste decirlo, pero así es. Una franquicia histórica que por más movimientos, bandazos, apuestas del Draft inusitadas, acumulación de viejas glorias, traspaso de su jugador estrella y toda combinación habida y por haber en las cabezas de Divac, Ranadivé y compañía, no logra salir del pozo en el que se hallan hundidos.

Si los Timberwolves logran alcanzar los playoffs este curso, los californianos se convertirán automáticamente en el conjunto con más años consecutivos sin disputar la postemporada. Doce. Y es una lástima, porque la actual plantilla no suena mal al recitarse.

Los Kings han pescado bien en el Draft (D’Aaron Fox, Harry Giles) han contratado a veteranos de alcurnia (Carter, Randolph) y tienen talento válido por desarrollar (Labissiere, Bogdanovic, Cauley-Stein). En esta última sección nos encontramos un jugador más. Uno que llevó en su momento la famosa etiqueta anual de “mejor tirador del Draft”.

fue seleccionado hace dos temporadas en el puesto 6º por los New Orleans Pelicans, pero no pasó de rookie. En Sacramento lo exigieron en el paquete a cambio de mandar allí a DeMarcus Cousins, y los Kings no se lo pensaron dos veces. Y en Sacramento, en tan solo 25 partidos y sin apenas competencia, dio su mejor versión.

En ese 1/3 final de temporada Hield promedió 15,1 puntos con un 42,8 en tiros de tres, con 5,5 intentos por partido desde 7,25, respondiendo así a su fama. Tirador y metedor.

¿Techo?

Como sophomore no progresa y se estanca. Es decir, sus números no son malos pero tampoco consiguen evolucionar. De hecho, sufren un ligero retroceso.

Suplente habitual para , el escolta ha disputado 63 de los 65 partidos posibles, pero tan solo 11 de titular. En 24,4 minutos (casi cinco menos que el curso pasado) está en 12,8 puntos con un 42% desde el triple. Lanza prácticamente lo mismo y con idéntica efectividad, aunque sus porcentajes caen en tiros de dos (del 48% al 43,6%).

Hield fue un cachorro tardío del Draft. Terminó su ciclo universitario, una rareza en este mundo. Más raro fue todavía que, a pesar de sus 23 de entonces, fuese escogido en el lottery pick; pero lo merecía: su año senior fue una burrada estadística (45,7% desde el triple). Como buen anotador que fue (y es) a este shooting guard no le amarga una mala noche ni una tímida temporada.

Tirar y tirar

En la derrota del miércoles ante su ex equipo (114-101), Hield erró siete de sus diez tiros. Esto suele provocar ciertas dudas en algunos jugadores. En si realizar su tiro undécimo o mejor buscar el extra pass. El protagonista del post es claramente de los primeros.

“Soy un tirador, colega, y los tiradores tiramos —declaraciones del guard al Sacramento Bee—. No me importa si estoy en 1 de 10. En el próximo tiro estaré confiado de meterla. No puedo preocuparme del último lanzamiento, sino del que estoy a punto de intentar. Solo tengo que estar enfocado y centrado”.

Los Kings vagan actualmente en la retaguardia del Oeste, decimoterceros, con un balance de 20-45. Con su contrato aún metido de lleno en la escala salarial de novato, el tanking no favorece en absoluto a Hield. Tirar, tirar y tirar. Hasta que entren. No hay otra.


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