Esta vez la bocina salvó a los T-Wolves


Siguen siendo decepcionantes, siguen sin mantener un estilo concreto en cancha o una pizarra de ataque clara y fluida; y siguen con un pace de juego a ratos insufrible. En todo esto poco tiene que ver la larga ausencia de Towns y sí mucho con la incapacidad del entrenador Bryan Saunders, quien se está viendo superado por una plantilla demasiado joven, inexperta y sin jugadores de verdadero calibre. Pero al menos, ayer, los Minnesota Timberwolves ganaron… porque si algo se les nota también es que están hartos de perder, y en defensa van aprendiendo a cerrar filas llegados los finales igualados de partido.

En frente estuvieron unos OKC Thunder que están teniendo a un rejuvenecido Al Horford a su mejor hombre en estas últimas jornadas, marchándose ayer el dominicano a los 26 puntos, 8 asistencias y 7 rebotes en menos de media hora de juego. Poco más que destacar en un conjunto en el que faltaron piezas fundamentales como Shai G-Alexander o Luguentz Dort.

Hamidou Diallo (récord personal de asistencias, con diez), titular por las ausencias, tuvo en sus manos el tiro ganador después de haber visto a D’ Angelo Russell (21 puntos y 6 asistencias) hacer uno de sus clásicos ice in his veins, enchufando un triple frontal que los colocaba tres puntos por delante a falta de tres segundos, pero el pase de Horford tras recibir en el codo de la botella no fue el mejor, y el tiro incómodo de Diallo lo escupió el hierro (106-103 definitivo).

Difícil de cuantificar lo importante que puede ser para los Timberwolves recuperar a un hombre clutch para la causa. Necesitaban urgentemente un perfil así.

La ‘segunda unidad’

Malik Beasley fue el máximo artillero de los de Minneapolis con 24 tantos, en una rotación que sigue volátil a la espera de que el head coach dé con la tecla.

Ed Davis (titular varios encuentros) se quedó fuera de la rotación, Venderbilt regresó a la segunda unidad y Okogie se reubica como ‘4’ en un quinteto en el que esta vez su first pick estuvo lejos de brillar de cara al aro (3 de 14 en tiros para Anthony Endwards), recayendo todo el peso del +/- en la segunda unidad donde, por mucho que nos duela y aunque el don para usar la cabeza antes d las manos no lo pierde, Ricky Rubio sigue sin parecerse en nada al que hemos disfrutado en Utah y Phoenix los tres últimos años, encogido ante el aro y sin la frescura física y valentía con la que atacaba en esos entonces.

Sexta victoria que no permite en absoluto salir del fondo del Oeste a los T-Wolves, que tienen al penúltimo (¡Dallas!) a tres triunfos por delante todavía. Pero que duda cabe que sonreír sobre la bocina, después de ver como sufrían suerte inversa ante los Magic el pasado 21 de enero con el game winner de Cole Anthony, da un respiro en una franquicia que, no obstante, parece condenada a perder mucho más que ganar en lo que resta de regular season.

Esta noche misma, en la establecida dinámica de dobles partidos entre franquicias para reducir los viajes por Covid, vuelven a verse las caras ambos equipos: los Thunder tendrán su inmediata opción de vendetta.

(Fotografía de portada de Steph Chambers/Getty Images)


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