Este muerto está muy vivo: San Antonio puede con Cleveland


Empieza a diluirse el efecto de los flamantes fichajes de los Cleveland Cavaliers, a quienes no ha sentado nada bien el parón del All-Star, y suman dos derrotas en los últimos tres partidos. LeBron y la savia nueva pudieron con la magia de Kyrie Irving, con el Big Three de OKC… pero hoy se han mostrado inoperantes e impotentes ante el básquet total de San Antonio Spurs.

El equipo de Gregg Popovich afrontaba este partido, precisamente, en su peor momento de la temporada. Encadenaban cuatro derrotas consecutivas —una rareza en la estadística de los tejanos en los quince últimos años—, y no han podido elegir mejor rival (110-94) para recuperar sensaciones.

Visitaban el Quicken Loans Arena tras morder el polvo cuatro veces ante equipos del Oeste. El quinto contender de la Liga (según el último patrón analizado) ha sido el reconstituyente perfecto para que San Antonio demuestre una vez más que nunca se les puede dar por muertos. Ante el escenario más que probable en el que deban luchar lo que queda de temporada, playoffs incluidos, sin su máxima estrella, Kawhi Leonard, titulares y secundarios dan un paso al frente.

Un último cuarto arrollador

A mediados del tercer cuarto, el marcador dibujaba un 71-74 a favor de Cleveland, y la calculadora de ESPN les daba ganadores con un 62,7%. Hay quien dice que los Spurs son un conjunto sin alma, donde los jugadores pierden la identidad, la personalidad, el elemento distintivo… y acaban pareciéndose los unos a los otros hasta llegar confundirlos.

Otra forma de verlo, es que llegado el momento, todos se olvidan de mirar hacia adentro y se ponen a trabajar como una monstruosa unidad. La defensa comienza a funcionar a compás de cómitre, los esfuerzos se realizan al unísono, de manera unidireccional. Asfixiantes, repletos de ayudas. El rival termina desorientado y desesperado, al ser incapaz de entender de dónde llueven golpes.

Solo así, bajo un esfuerzo tan coral y sacrificado, jugadores como DeJounte Murray y Kyle Anderson pueden colocar hasta tres tapones por barba, y en más de uno de ellos con el rey James como víctima directa del zarpazo.

Pintura añeja

Volvió Pau Gasol al quinteto inicial, y lo hizo resucitado, con unas piernas que respondían con una fuerza no vista en meses. Y volvía LaMarcus, que nunca se fue, pero volvió el de casi toda la temporada y el de las grandes ocasiones. El jugador que lleva tirando del equipo todo el año en ausencia de Kawhi, y que hoy volvió a gritar que el físico no es requisito imprescindible para dominar en esta Liga.

Todos los titulares alcanzaron los dobles dígitos. Aldridge 27 tantos, Murray 13, Gasol y Mills 11 cada uno, y Anderson (que sí, partió de inicio) terminó con 10.

Un parcial de 16-0 en el último cuarto decantó la balanza del lado de los visitantes, con un DeJounte (¿o era Parker?) que destilaba veteranía descreída. El joven point guard controló el juego como un base curtido en mil batallas y no como un imberbe de 21 años que encara su segundo año en la Liga. Por ello no es casual que terminara con un +17, el mejor diferencial del partido, por delante del +16 de Gasol.

Green, suplente y revulsivo

Pops sufre pocos ataques de entrenador, y cuando realiza alguno es que detrás de él ha habido un largo periodo de meditación. Pues hoy ha tenido uno de ellos. Danny Green ha sido suplente por primera vez este curso. No le ha podido sentar mejor. Sin duda, el sexto hombre del partido: 22 puntos en 23 minutos, con 5/9 en tiros de tres.

También le dio Pops confianza en un partido grande a Bryan Forbes, y su muñeca, que es su mejor arma, respondió con 12 tantos y 2/3 en triples. Tony Parker disputó 14 minutos y no lanzó ni una sola vez a canasta. Ni lo necesitó. El baloncesto fluía a todo trapo por las manos de sus compañeros.

Las ganas no bastan

Los Cavs son una montaña rusa de irregularidad con un solo valor seguro, infalible. LeBron James fue LeBron James. Eso implica hacerlo todo y quedarse a las puertas del triple-doble con 33 puntos, 13 rebotes y 9 asistencias además de, como señalábamos antes, comerse tres tapones. Riesgos del oficio.

De los grandes traspasos invernales en Ohio tan solo funcionó hoy Jordan Clarkson, que desde la suplencia se marchó a los 17 puntos. Tyronn Lue, en un bandazo extraño, ha pasado de la noche a la mañana de reservar a Cedi Osman para el garbage time a alinearlo de titular. Hoy esa carta no ha funcionado. Ni casi ninguna otra. Como decíamos, LeBron ha sido poder legislador y ejecutivo, pero hoy ha sido derrotado por la acción popular.

Jeff Green ha anotado 13 puntos, cerrando la lista de tan solo tres jugadores de los Cavs por encima de los diez puntos. Larry Nance Jr. rescataba el dorsal de su padre, pero no pudo brindarle la victoria ni tampoco una gran actuación personal (4 puntos en 11 minutos).

Mejor de gira

De hecho, las gradas del Quicken no han visto ganar aún a su renovada plantilla: 0-2 en casa, 3-0 fuera de ella. No hay que sacar conclusiones precipitadas.

Los traspasos han sentado bien al equipo y le ha devuelto el alma, pero veteranos y recién llegados aún están conociéndose y en fase de rodaje. Precisamente hoy tenían en frente todo lo contrario; un equipo que cuando quiere juega de memoria. Y cuando lo hace, a los de delante, no les basta con solo correr.


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