J.R. Smith, frustrado por haber perdido su puesto de titular

Pasar del quinteto inicial a jugador suplente no sienta bien a absolutamente nadie. Ni siquiera bajo la justificación táctica del Sexto Hombre (“tendrá más minutos que un titular, será el líder de la segunda unidad…). Eufemismos retóricos que, aunque se escuden en la verdad, no apaciguan al que se ve degradado de la titularidad al banquillo.

Una rebaja que, sin embargo, debería hallar cierto consuelo al conocer que el motivo de tu suplencia se llama . Pero no en el caso de .

Su contrapunto lo encontrábamos hace apenas unos días en Tristan Thompson primero, y en Channing Frey después. Uno también pierde su puesto de titular, el otro apenas dispondrá de minutos. Ambos lo han entendido. Todo por la causa. El interés general demanda nuevos planes, nuevas rotaciones.

Por el bien común

Las llegadas de Wade y Crowder a los Cleveland lo cambian todo. Como desplazar a Love al puesto de ‘5’, a LeBron y Crowder a fundirse en combos forwards, y a dejar a J.R. Smith tamborileando con los dedos en el banquillo. Porque hay cosas que simplemente no pueden ser. No se pueden hacer y ni siquiera es necesario justificarlas. Son realidades vox pópuli, axiomáticas y categóricas. Y de haber un brocardo latino para ello, lo utilizaríamos para la ocasión. Fichar a Wade, 12 veces All-Star, para dejarlo en el banquillo, es algo que a día de hoy y a pesar de sus 35 años, no se contempla.

J.R. lo entiende y lo acepta; pero a regañadientes. “Hablamos de ello —explica el shooting guard a Cleveland.com—. No fue la conversación más positiva del mundo, pero hemos hablado de ello, lo afrontaremos y superaremos juntos”.

Las fuentes desvelan que LeBron James tuvo una charla con el escolta para darle a conocer la noticia en privado antes de que Lue la aireara en la prensa, pero a pesar de todo Smith reconoce haber sido algo “muy duro para él”. Y esto es así porque, inevitablemente, se le reaparecen fantasmas del pasado.

Rendimiento sin premio… por partida doble

En los Knicks, abrazaba la gloria personal cuando en el curso 2012/13 recibía el galardón de Mejor Sexto Hombre del Año. Un nuevo estatus que, a pesar todo, no le abría en par las puertas de la titularidad. Al año siguiente disputaba 37 partidos de inicio de los 82 posibles, y en los primeros meses del curso 2014/15 apenas sumaba seis arranques de partido. Mediada la temporada, era traspasado a Cleveland.

En Ohio, J.R. Smith parece haber encontrado la estabilidad, la madurez y la regularidad necesaria para ser un fijo en el quinteto, sin grandes riesgos de que su aportación sufra de altibajos ni su rendimiento pueda ser tildado de volátil.

En la temporada 2015/16, la del preciado anillo, fue titular los 77 partidos de temporada regular que disputó. Este curso pasado, presa de las lesiones, partió de inicio en 35 de los 41 partidos que Lue le tuvo a su disposición. Y ahora toca aceptar la dura realidad: salvo lesión, The Prodigy volverá a convertirse en uno de las referencias revulsivas de la segunda unidad; mas no le guste ni tampoco se lo merezca.





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