Jornada de reflexión en los Wolves


Como en vísperas de elecciones. Pero en esta ocasión no se trata de meditar antes de elegir candidato, sino de reflexionar sobre a que piensan jugar los Timberwolves en este 2016.

El equipo de Minneapolis perdió hace dos días en Philadelphia. Eso significa perder contra el peor equipo de la competición y brindarles su cuarta victoria de la temporada. Si en el ártico yanqui quieren huir del invierno baloncestístico que les acucia desde que se fuera el mejor Garnett, cosas como esta no pueden volver a ocurrir. No solamente por perder frente a los 76ers —los mismos Wizards cayeron e Ish Smith les ha dado otra cara—, sino por como lo hicieron.

Un equipo que si puede presumir de algo —aparte de talento por explotar— es de frescura atlética en 4/5 partes de su elenco, no puede ser superado físicamente del modo en el que lo hizo otro conjunto físico como los Sixers.

Es por ello que en la tundra lobuna ha habido reunión. Entre vuelo y vuelo las horas para entrenar escasean, pero esta vez, el staff técnico y su cabecilla, Sam Mitchell, ha decidido que vendría mejor olvidarse de los balones, colocar un círculo de sillas en el centro el parqué, y hablar.

Así lo ha desvelado Associated Press, y es que a la temporada hay que darle la vuelta ya; sino se les quema. Con 7 de los últimos 8 partidos contados por derrota, en Minnesota ven como su buen comienzo se ha convertido en un balance actual de 12-23 y colocarse undécimos de su Conferencia.

Tiempo para reaccionar

Lo positivo para Glen Taylor, dueño del tinglado, es que su equipo sufre mismo resfriado que la mitad del Oeste. Los Playoffs están a precio de frutería de carretera. Pelicans y Jazz están mucho peor de lo esperado, los Kings decepcionan por sus tremendas posibilidades, en Phoenix ya navegan sin timón, Blazers y Nuggets hacen lo que pueden y de los Lakers mejor no hablar más.

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Tres victorias sólo separan a la manada del octavo lugar, actualmente en posesión de Utah; pero las sensaciones son las que son: malas. Ricky Rubio no está al nivel (anotador al menos) que de una vez se le esperaba, pero es que cuando el español falta, la anarquía reina. Andre Miller está dando algo de sentido a esos minutos, pero la joven plantilla no sabe como encauzar todo su talento en jugadas, y lo peor, Mitchell tampoco parece tener la llave de como hacerlo.

La intención, al menos, está ahí. El meeting psicológico ha permitido hablar y escuchar a todos. Dudas, verdades, y propuestas quedaron al desnudo en esos 90 minutos que duró la reunión.

Los Wolves reciben esta noche a los Nuggets. Veremos del dicho al hecho, cuanto trecho hay.


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