Los Celtics asaltan San Antonio y lideran en solitario el Este


En Boston continúan con paso firme en este inicio de campaña. Los Celtics han cosechado su séptima victoria consecutiva para ratificar su envidiable estado de forma y la han logrado en un escenario siempre complicado como es el AT&T Center, donde se han impuesto a los Spurs por un cómodo resultado de 135-115.

Los de Brad Stevens protagonizaron un partido muy completo, cimentado en el juego coral de todos sus hombres y en una defensa asfixiante que limitó la actuación de las grandes figuras de los Spurs. LaMarcus Aldridge –que venía de endosarle 39 puntos a los Thunder– se quedó en apenas tres puntos, mientras que los de Texas apenas acertaron el 39.4% de sus lanzamientos.

Como un tiro empezaron el duelo los visitantes. Una fluida y veloz circulación del balón permitía a los Celtics hallar con facilidad el aro rival y con seis triples no tardaron en lograr las primeras ventajas en el marcador. Con Aldridge neutralizado y DeRozan bien vigilado, los Spurs vivieron del rebote ofensivo –seis en el primer cuarto– y los chispazos puntuales de Derrick White y Bryan Forbes.

No le gustaba lo que veía a Gregg Popovich y con dos tiempos muertos en apenas unos minutos intentó revertir la situación. El técnico probó diversos esquemas con Rudy Gay, Trey Lyles y Jakob Poetl pero le fue imposible detener la sangría interior: 60 puntos recibieron en la pintura los tejanos.

Así, entre Jaylen Brown –máximo anotador del partido con 30 puntos–, Kemba Walker y un Marcus Smart especialmente motivado tras conocer su sanción fueron construyendo una ventaja que aumentó hasta los 20 puntos. Por parte de los Spurs, el panorama fue desolador al descanso: 72 puntos recibidos, 9 pérdidas de balón y un pobre acierto ofensivo.

En la segunda mitad, los Celtics lograron equiparar ligeramente la guerra del rebote para seguir ahondando en la crisis local. El breve conato de remontada protagonizado por DeMar DeRozan, Patty Mills y Lyles era rápidamente extinguido por Kemba Walker y Robert Williams III se unió a la fiesta con varios alley-oops para terminar de encaminar el encuentro.

Con todo decidido, Brad Stevens dosificó a sus jugadores y regaló minutos a los menos habituales en un testimonial último cuarto. Los Celtics son líderes en solitario de la Conferencia Este y presentan, empatados con los Lakers, el mejor récord (7-1) de toda la NBA.

La nota negativa: la lesión de Gordon Hayward

No todo fue positivo y la victoria ha terminado por quedar relegada a un segundo plano. A menos de dos minutos para el descanso, Gordon Hayward abandonaba el encuentro entre visibles gestos de dolor tras impactar con el cuerpo de LaMarcus Aldridge en un bloqueo.

El alero no regresaría al partido y poco después la propia franquicia confirmaba la devastadora noticia. El de Indiana sufre una fractura en la mano izquierda y todo apunta, a la espera de las pruebas finales, a que estará un par de meses en el dique seco.

Dos años después de la devastadora lesión en el tobillo que puso fin a su participación en el curso 2017-18 tras apenas cinco minutos, Hayward parecía haber recuperado aquella versión de los Jazz que lo había catapultado a disputar su primer All-Star Game. Hasta el momento del partido, el producto de Butler estaba promediando 20,3 puntos, con un 56,4% de acierto en tiros de campo, 7,9 rebotes y 4,6 asistencias por encuentro.

(Fotografía de portada por Emilee Chinn/Getty Images)


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