Los Celtics ponen el 2-0 liderados por un gran Tatum


Boston está ya a la mitad de su camino hacia la siguiente ronda. Los de Stevens se hicieron anoche con su segundo triunfo ante los 76ers, y ampliaron su delantera en la serie colocando un 2-0 en el marcador general que hace intuir un final aciago en la temporada de los de Pensilvania. Si en el primer encuentro los Celtics se impusieron por pocos puntos, anoche la igualdad desapareció por completo, y la distancia no hizo sino crecer hasta dejar en el electrónico un 128-101 que marca distintas realidades en ambos equipos.

Lejos de echar de menos a Gordon Hayward, ausente por un esguince de tobillo, los de Massachusetts volvieron a exhibir una solidez en la que a cualquier pieza le es más simple encajar. Los hombres de rotación funcionaron a la perfección cubriendo los minutos que liberaba el ex de los Jazz, y permitieron que lo que podría haber sido un problema para la plantilla acabase por no notarse. Sin embargo, de poco habría servido esto sin otra enorme actuación de una de las superestrellas emergentes de la NBA.

De récord en récord

Jayson Tatum volvió a destacarse como el mejor de los suyos en otra gran noche en lo individual y en lo colectivo. El alero, que había establecido la mejor marca de su carrera en playoffs con 32 puntos en el Game 1, volvió a superarse a sí mismo alcanzan los 33 tantos, 24 de ellos anotados desde el triple, cifra que redondeó con 5 asistencias y 5 rebotes.

Esto, además del career high, supuso dos cosas: la primera, que Tatum (22 años y 169 días) se convirtió en el jugador más joven de la historia en anotar 8 triples en un encuentro de postemporada, superando a Klay Thompson (23 años y 89 días); la segunda, que fue el jugador más joven en firmar un 30+5+5 en playoffs con la camiseta de los Celtics, batiendo la edad a la que lo hizo ni más ni menos que Larry Bird (23 años y 169 días).

Jayson estuvo bien secundado por Kemba Walker y Jaylen Brown, autores de 22 y 20 puntos respectivamente. Por su parte, Marcus Smart, que ocupó la plaza de Hayward en el quinteto inicial, terminó con 10 pese a su 1/7 en el tiro de tres.

Embiid y la nada

En los 76ers, Joel Embiid volvió a ser el mejor de los suyos de forma más que notable. El pívot, que terminó con 34 tantos y 10 rebotes, firmó otra gran noche en lo individual, pero una vez más volvió a verse falto de ayuda. Josh Richardson y Shake Milton pusieron su grano de arena con 18 y 14 puntos respectivamente, pero los hombres llamados a ser más importantes estuvieron muy lejos de lo esperable.

El primero de ellos fue Tobias Harris, quien se quedó en 13 tantos tras firmar un pobre 4/15 en tiros de campo. El alero trató de enmendar su desacierto capturando 11 rebotes, pero no pudo evitar seguir estando en el foco a la hora de hablar del mal rendimiento del equipo.

No obstante, aunque Tobias estuvo desacertado, de Al Horford ni siquiera puede decirse eso. Brown, tratando de buscar algún ajuste, dio a Thybulle la titularidad y buscó que el dominicano destacase desde el rol de sexto hombre, pero lejos de esto el pívot estuvo prácticamente ausente en ataque. Horford lanzó solo 3 veces a canasta, lo que le valió para anotar 4 puntos, cifra que dista muchísimo de lo que cabe esperar de un hombre de su nivel y su experiencia. Quedan aún varios partidos por delante, pero mucho debe cambiar en Philadelphia con respecto a lo visto anoche si quieren que esta serie recupere algo de vida.

(Fotografía de portada: Kevin C. Cox/Getty Images)


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