Los Suns desperdician una oportunidad de oro


Con la victoria de Sacramento en casa de los Grizzlies y el triunfo de NOLA frente a Cleveland, el Oeste tenía ante sí la oportunidad de constreñirse y ponerse más emocionante que nunca. Pero los Phoenix Suns perdieron un partido de esos imperdonables ante un rival que desde la salida de Andre Drummond, casi ya nada se juega, y en una noche en la que Derrick Rose fue el viejoven Derrick Rose.

De haber vencido, la franquicia de Arizona se habría colocado a tan solo tres victorias de Memphis y sumado definitivamente a la pugna en la que por ahora Pelicans, Blazers, Kings y Spurs le llevan la delantera. Con tropiezos así, el sueño (recordemos las pésimas perspectivas a principios de septiembre) es cada vez más sueño.

“Así es como funcionan los dioses del baloncesto. Cuando juegas duro, los dioses te recompensan. Y nosotros hemos sido recompensados esta noche con un triunfo”, comentaba D-Rose. Los Pistons no lograban un triunfo lejos de su pabellón desde el pasado 18 de enero.

El ex MVP firmó, con 31 puntos, su mejor anotación de la temporada, además de la canasta ganadora, y estuvo bien secundado por un Brandon Knight (19 puntos, 11 de ellos en el último cuarto) quién demuestra que a lo poco que le respetan las lesiones es todavía un jugador muy válido para la NBA –encadena tres encuentros consecutivos en dobles dígitos–.

Los Suns, diría uno, lo hicieron casi todo bien. Sus jugadores importantes funcionaron, como Devin Booker con sus 26 puntos, Ricky Rubio con 16 tantos y 13 asistencias, y DeAndre Ayton 20 puntos y 10 rebotes con un casi impoluto 10 de 12 en tiros.

En tiros de campo, además, acabaron con un 60% de acierto global; ¿qué falló entonces? Las pérdidas de balón. Cometieron casi el doble que su rival (18 a 10), las cuáles se convirtieron en puntos en transición y mantuvo el choque igualado. Tanto que aunque Devin Booker dispuso de la última posesión para ganar el encuentro, su tiro (el escolta reclamó una posible falta) llegó fuera de tiempo y los Pistons se impusieron por un ajustado 113-111.

¿Último tren?

Hoy, en back-to-back, los Suns tendrán la inmediata oportunidad de redimirse ante los Warriors, rival en rebajas permanentes este curso. Caer significaría decir casi adiós (más por el bofetón anímico que por el resultado) a casi cualquier exigua opción de disputar la postemporada.

(Fotografía de portada de Christian Petersen/Getty Images)


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