Markelle Fultz ‘rompe’ con Drew Hanlen, su coach de tiro

¿Podía involucionar todavía más en su tiro respecto a la temporada pasada? Cuesta decir que sí, ya que lo que vimos por momentos dolía al baloncesto y a la vista; pero también cuesta decir que en lo que va de curso el jugador presuma de una progresión evidente.

Lo más extraño es que esto no tiene ni pies ni cabeza; la mejora parecía palpable en los primeros encuentros de temporada… y ahora todo indica que hemos vuelto al punto de origen… a la casilla de Salida.

Noviembre, cangrejeando

La tremenda ovación que le dedico el Wells Fargo Center cuando anotó su primer triple como profesional (ninguno la temporada pasada) parecía ser la pista y preludio de que algo estaba cambiando; de que Fultz volvía a ser, o al menos acercarse, a aquel jugadorazo que reventó la NCAA, no solo desde el físico, sino también desde un más que notable tiro de tres (por encima del 40%).

Todo fue un espejismo.

Su mecánica ha vuelto a atrancarse. Desaparición de todo rastro de fluidez, de puntería y de ortodoxia en la ejecución. Ya no hay (se supone) problemas en ese hombro que lo ocasionó todo… pero como si los hubiese.

En los siete encuentros que ha disputado con los 76ers en el mes de noviembre, directamente no se ha atrevido a lanzar de tres una sola vez (por los 4/13 que hizo en octubre; un 30,8%).

La confianza, la seguridad, la cabeza de Fultz están ‘en busca y captura’, y fruto de ello tenemos la primera víctima. , el gurú que ha revolucionado los entrenamientos de alta intensidad para estrellas de la NBA –y a quien desde esta web le dedicamos en verano un artículo–, y con quien Fultz forjó una gran relación, la cual desembocó en hasta tres sesiones de workouts al día, ha sido despedido.

Un verano ‘perdido’

Efectivamente, Hanlen (quien aún mantiene bajo su tutela a Joel Embiid) y Fultz han roto lazos. Su relación, indica el periodista Alex Kennedy, de HoopsHype, lleva semanas deteriorada, y finalmente han optado por ponerle fin.

Hanlen se ha demostrado incapaz de recuperar al número 1 del Draft, y la situación de éste empieza a ser muy delicada. Su nivel está lejos de ser el esperado, su estilo actual no encaja con el de Ben Simmons, y la llegada de Jimmy Butler pone en entredicho su titularidad.

El point guard necesita un cambio radical, una terapia de choque para tomar el desvío que le devuelva a su auténtico ‘Yo’. Y el primer paso ha sido cercenar al que hasta hace unos meses podía considerarse su mejor amigo en una cancha de baloncesto.