Muy preocupante mecánica de Markelle Fultz

Correlación no implica causalidad, pero en este caso era de perogrulllo que la lesión de hombro de había condicionado clara y automáticamente su mecánica de tiro, en un intento de hacer la percusión menos dolorosa. Por eso era de esperar que cuando esta remitiera, cuando el brazo sanara, volviésemos a ver el mismo swing al que Fultz nos tenía acostumbrados en la universidad, y con el que en su año fresh promedió un 41,3% desde más allá del arco de tres.

Igual que en octubre

Pero algo no marcha. La lesión (se supone) está prácticamente curada, y el número 1 del Draft ya entrena casi en condiciones normales y acercándose al nivel de rutina de sus compañeros. De ahí que nos han dejado fríos los vídeos captados por SB Nation en uno de los entrenamientos de los —pista del fondo—.

¿Otro ejemplo?

Mecánica casi idéntica a la que padecimos en octubre; nada que ver con la mucho más fluida y ortodoxa que le caracterizaba como estrella de los Huskies.

Otra muestra más de su estado actual, durante el calentamiento del pasado jueves que enfrentó a 76ers y Celtics en la ciudad de Londres.

Podemos comprobar como el lanzamiento sale desde la punta de su nariz; varios centímetros más abajo que el release que registraba hace sólo unos meses, más natural y bajo una sensación de confort netamente superior.

¿Reversible?

No solamente no era un handicap, sino que era parte de su carta de presentación en la facultad. Desde DraftExpress destacaban su capacidad para encestar desde larga distancia, creándose sus propios tiros y no sintiéndose intimidado por los punteos.

Actualmente suelta el Spalding desde mucho más abajo, con un movimiento lento y previsible, y que además apenas coge altura ni curva de tiro y que, como vemos, a menudo rebota con fuerza en el hierro —¡Viiiilma!, gritaría Andrés— si no termina directamente en lastimosos airballs.

Fultz no se atrevió a un solo tiro de tres en los cuatro encuentros que jugó esta temporada antes de aceptar que necesitaba reposo; las visitas al tiro libre eran una tortura, y sus porcentajes en tiros de dos dejaron un poso del 33,3% (9 de 27).

¿Ansiedad? ¿Presión? ¿Inactividad? No parece suficiente. Algo ocurre en ese hombro, y no quieren decirnos qué.