Michael Porter Jr. y su salto definitivo hacia… ¿dónde?


¿Qué tiene Denver en sus manos con Michael Porter Jr.? Esa es una pregunta que lleva rondando en los entresijos de la NBA desde que la franquicia de Colorado lo eligiese en el puesto 14 del draft de 2018. Por entonces las dudas se ceñían al estado físico de este producto de la Universidad de Missouri. Una lesión de espalda le hizo caerse de la carrera por el número 1, e incluso hubo quien vaticinó que nunca podría llegar a ser el jugador que apuntaba dada la grave dolencia sufrida. Porter Jr. no estaba de acuerdo, y vaya cómo lo está demostrando.

“Creo que soy el mejor jugador del draft”. Esas fueron las palabras de Michael Porter Jr. a ESPN el 18 de mayo de 2018. Aún no había tenido lugar la ceremonia para elegir a los novatos y el alero ya sabía que había caído puestos en los pronósticos, pero tal escenario no le impidió dejar claro que la confianza en sí mismo no había menguado un ápice.

Los Nuggets creyeron en él. Sin que hubiese certezas, en la gerencia de Colorado entendieron que el riesgo era mínimo en una apuesta que podía darles grandes beneficios. Lo eligieron. Sabían que tras su grave lesión en las vértebras L3 y L4 aún no estaba bien, algo que comprobaron cuando le vieron pasar de nuevo por el quirófano en julio de ese mismo 2018. Fue un momento de alarma, y con razón. Se hablaba de que podría pasarse toda la temporada en blanco… y así fue.

¿Hubo momentos de duda en Denver? Seguramente. Todo un año sin jugar nunca es una buena carta de presentación, aunque casos como los de Blake Griffin y Joel Embiid (dos años) se encarguen de llevar la contraria. Fue el 1 de noviembre de 2019 cuando por fin debutó. En New Orleans, contra los Pelicans, jugaba 21 minutos para firmar 15 puntos y 4 rebotes. Los Nuggets respiraban. Porter Jr. había empezado a escribir su historia en la NBA.

Desde aquel día han pasado casi 18 meses (pandemia mediante). Porter Jr. ha tenido tiempo de adaptarse a la Liga y vivir la extraña y exitosa experiencia de la burbuja de Orlando, donde los equipos se recluyeron para concluir la accidentada campaña 2019-20. Fue allí, bajo el sol de Florida, donde su figura empezó a crecer para maravillar a propios y extraños. En los ochos partidos previos a playoffs promedió 22 puntos y 8,5 rebotes para ser elegido en el segundo mejor quinteto. Ya en la postemporada, ayudó a que los Nuggets llegasen hasta las finales del Oeste contra los Lakers. Porter Jr. abrió la puerta hacia un futuro brillante.

Hora de asumir responsabilidades

Desde aquel punto de inflexión en DisneyWorld hasta la fecha, Porter Jr. ha vivido bajo el paraguas de Nikola Jokic y Jamal Murray, dos enormes jugadores que hacían que su aportación no alcanzase quizás la definición de esencial. Si se perdía la responsabilidad recaía en sus compañeros. Si se ganaba puede que algún día los ojos girasen hacia él, pero en todo caso seguía siendo el equipo de Jokic y Murray. Ese panorama, por mala suerte con las lesiones, ha cambiado.

Jamal Murray sufrió el 13 de abril la rotura del ligamiento anterior cruzado de su pierna izquierda, una grave dolencia que le aparta de la presente temporada y que pone en duda que pueda regresar en la siguiente –quizás para playoffs–. Con tal noticia, no tardaron en lanzarse proclamas que daban por finiquitada la aventura de Denver. Argumentos había para defender tal posición. Los Nuggets habían perdido uno de sus dos pilares fundamentales y el Oeste sigue tan salvaje como siempre (puede que más). Pero en esa mezcla de sensaciones y opiniones, surgió una esperanza –llamadlo como queráis– en la posibilidad de que Porter Jr. tomase el relevo. Sí, son jugadores diferentes, pero si nos ceñimos a talento, a ambos les sobra.

Denver se veía en la tesitura de tener que amarrar al menos su cuarta plaza en la Conferencia Oeste y, si había opciones, intentar recortar distancias con quienes tenía por delante. A esas alturas todos sabíamos que Jokic redoblaría esfuerzos, pero hasta un genio como él tiene límites si no encuentra la ayuda necesaria. Y esa debía llegar por parte de Porter Jr.. A sus 22 años llegaba la hora de asumir un gran peso sobre sus hombros. Ya no tenía el comodín de ‘si hago un mal partido otros pueden solucionarlo’. A partir de la lesión de Murray cualquier error propio podía ser insuperable para el equipo. Pues bien, decir que la presión no le ha podido suena irrisorio.

Como si estuviese deseando que este momento llegase (por supuesto no por lesión de un compañero) Michael Porter Jr. está promediando 25,7 puntos por partido desde que Murray no juega. Han sido siete partidos con un balance de 6-1, siete partidos en los que ha disparado su acierto hasta el 59,1 por ciento en tiros de campo y el 54,4 por ciento en triples (anotando 4,4 por partido). Claro está que tales guarismos, sobre todo los porcentajes, no son algo sostenible en el paso del tiempo, pero sí dan lugar a asegurar que Porter Jr. estaba preparado para este día.

¿Qué jugador es?

Esto es lo más interesante. Sabemos que Porter Jr. es muy bueno, pero… ¿hasta qué punto?. Jugador de rachas, tercer espada, líder de un equipo, All-Star… ¿MVP?… Es que aún lo ignoramos. Como decíamos, son 22 años y apenas 18 meses de profesional. El contexto, un equipo ganador y con una estructura bien formada, ayudan sin duda a su crecimiento, pero la sensación es que cuanto más espacio le dan, más ocupa. Definir su techo en estos momentos es lanzar una moneda al aire. Lo único que tenemos claro –porque son datos– es que de un curso a otro ha pasado de promediar 9,3 puntos y 4,7 rebotes a 18,2 puntos y 7,6 rebotes; y todo ello con un 54 por ciento en tiros de campo y 44,3 por ciento en triples.

Sus números y su progresión cantan. Si hace esto en un equipo en el que no ha sido la primera opción, qué haría si lo fuese. No se trata de una ciencia exacta, pero hay ganas de descubrirlo. Porter Jr. reúne una serie de cualidades baloncestísticas difíciles de aunar: tamaño, velocidad, agilidad, rebote, amenaza ofensiva dentro y fuera…

Por supuesto le quedan cosas por pulir. Por curiosidad, y porque me encanta –para qué vamos a mentir– esta temporada he visto bastantes partidos de Denver fijándome de manera expresa en el ‘1’. He refrendado las características ya mencionadas, pero de igual modo he comprobado que a veces parece que su juego vive ajeno al resto del equipo (promedia solo una asistencia). Quizás sea un rasgo más de genio –todos los grandes jugadores son en cierto modo egocéntricos e individualistas–. No lo sé. De lo que estoy seguro es de que podemos estar ante el salto definitivo de este chico. ¿Hacia dónde? Eso lo dictará él mismo sobre el parqué.

(Fotografía de Matthew Stockman/Getty Images)


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