Ni el marketing, ni Lituania ni los workouts… LiAngelo Ball se queda fuera del Draft

En esta ocasión, toda la maquinaria propagandística, exclusiva y diferencial que ha invertido en su hijo, no ha funcionado para alcanzar sus propósitos. Ni acercarse siquiera. no ha sido seleccionado en el Draft de la NBA 2018. A pesar, incluso, de los denodados cánticos de este grupo de aficionados.

De talento claramente inferior al de su hermano Lonzo, pick 2 de la pasada edición, la estrategia de su padre pasó por borrarlo de la universidad y apostar por otra vía de impacto; llevarlo a Europa, a una liga menor como la lituana (junto con su tercer hijo, LaMelo), donde sus retoños tendrían miramientos de estrella.

El primer paso del experimento no salió mal, con LiAngelo cuajando buenas actuaciones con la camiseta del Vytautas, aunque siempre con el escepticismo lógico de lidiar con unos rivales inferiores, a pesar de ser profesionales, a los que habría enfrentado en la NCAA, tanto a nivel técnico como físico.

No obstante, su buen tino desde el triple y un cuerpo mejorado hacían verlo con ciertas posibilidades de afianzarse en la segunda ronda del Draft (había voces que hablaron incluso de una postrera primera ronda) como interesante proyecto de 3&D.

El segundo paso consistía en demostrar su evolución en tierras europeas a aquellas encargadas de traer su básquet de vuelta a casa. Las franquicias de la NBA. Se acordaron entrenamientos privados, con Los Angeles Lakers, el equipo de Lonzo, siempre como principal prioridad.

¿Y ahora?

Pero nada de lo que vieron los equipos en tres dimensiones tuvo que impresionar o entusiasmar lo suficiente para invertir, siquiera, una second round pick en el mediano de los Ball. Así pues, y a pesar de los esfuerzos, a LiAngelo le tocaría seguir la tortuosa senda de los undrafted (por ahora no hay cantos de sirena de ninguna franquicia).

Pero parece que su progenitor tiene otros planes.

El ambicioso sueño de LaVar, que no es otro que ver a sus tres hijos vistiendo de oro y púrpura, no entiende de grises. Y en caso de no cumplirse, en su línea, nos advertía ayer mismo lo que sucederá.  “Quiero que mis tres hijos jueguen en los Lakers. Pero si eso no ocurre te contaré la historia de lo que pasará. Si ellos no eligen a LiAngelo este año, volverá a jugar con LaMelo otros dos años. Lonzo estará entonces en su tercer año y quiero que todos los equipos sepan que no renovará con los Lakers e irá a cualquier equipo que fiche a mis tres chicos. Ese es mi plan”.

Si LaVar cumple sus amenazas, LiAngelo no intentará firmar ningún contrato no garantizado ni ganarse un puesto en alguna franquicia a través de las Summer Leagues o training camps. Volvería a Lituania.

Y fuentes de Yahoo! Sports ya adelantan el segundo revés. Los Lakers no estarían interesados en LiAngelo… ni para la G League.

No obstante, el propio LiAngelo se pronunciaba en sentido radicalmente opuesto a lo expresado por su padre tras entrenar para los Golden State Warriors.  “Si no me eligen, irá a la G-League, seré agente libre o me uniré a algún equipo en la Summer League”. A la espera de ver cuál de estas dos versiones se impone.

El caso opuesto: Kostas Antetokounmpo

Resulta cómico, incluso cínico. Sin publicidad, sin un padre patológicamente incansable, sin raras aventuras europeas, sin bombardeos mediáticos, sin hacer ruido y sin ser siquiera titular en su equipo de la NCAA, los Dayton Flyers, el otro hermano de talento limitado que se presentaba al Draft ha conseguido su objetivo.

Los Dallas Mavericks (vía 76ers), con la elección 60º, la última, seleccionaban a Kostas Antetokounmpo.

Han bastado apenas dos cosas: ser hermano de Giannis, estrella de los Bucks, y contar con su misma herencia genética. Poco han importado sus números de este año. 5,2 puntos, 2,9 rebotes y 1,1 tapones en 15 minutos de juego.

208 centímetros y (todavía) subiendo, brazos largos y zancada infinita, han sido argumentos suficientes para que en Dallas apuesten por ver hasta donde llega esta versión de Giannis en fase demo.

Su hermano mayor nos lo describía en los albores del Draft como “un jugador realmente bueno”. Solo el tiempo nos demostrará cuánto de subjetividad ciega y amor de sangre había tras esta afirmación.