¿Por qué está enfadado Porzingis con Jackson y con los Knicks?

El pasado viernes, tras la polémica rueda de prensa donde aseguró que estaría mejor en otro sitio”, el foco se posó en también en , llamado a ser la estrella a corto plazo de los , pero en una situación actual con la franquicia que dista mucho de ser idílica para construir el porvenir. Porzingis evitaba la reunión de final de temporada con Phil Jackson. Y lo hacía por el disgusto que tiene el letón con el funcionamiento de la entidad.

Con contrato para los dos próximos años, Porzingis quiere airearse y no volver a trabajar con los Knicks hasta que se aproxime el training camp de pretemporada. Según informa el periodista Ian Begley, de la ESPN¸ el jugador de Letonia criticó el ambiente de no profesionalismo de los Knicks, donde el caos se ha convertido en rutina.

Harto del Triángulo

Porzingis no tiene planes de trabajar específicamente en verano con los Knicks y su idea pasa por una larga estancia en su país. No es el único que se siente frustrado por cómo van las cosas en unos Knicks desastrosos, incapaces Jackson, desde los despachos, y Jeff Hornacek, desde el banquillo, de ejecutar con éxito el Triángulo Ofensivo.

El hartazgo por esta opción de ataque ha sembrado el vestuario de New York y Porzingis no es el único sobrepasado por esta práctica ni el único que planea no hacer trabajo estival dentro del seno de la franquicia.

Y es que Jackson, lejos de abandonar su idea de implantar el Triángulo, sigue a la carga de cara al curso 2017/18. Su insistencia para que los jugadores entiendan esta táctica, que incluye envíos de mails con instrucciones de cómo trabajar la estrategia, ha terminado por quemar a parte de la plantilla, que considera el Triángulo como algo obsoleto, según afirma The Vertical.

Hornacek, un títere

Unido a ello, el hecho de que los Knicks no sean una franquicia ganadora ha exasperado a Porzingis, que sólo en dos cursos en la NBA ha demostrado que está destinado a grandes cotas profesionales. Los jugadores creen que Hornacek es un títere a las órdenes de Jackson y que en cierta manera se encuentra vigilado por Kurt Rambis, su asistente y quien terminó el curso 2015/16 como entrenador principal tras la salida de Derek Fisher. La sintonía del vestuario con Rambis no era ni es buena.

La desilusión de Porzingis es un golpe más en los deprimidos Knicks, que esperan edificar alrededor de su figura un proyecto de garantías. Sin embargo, el letón ya ha aprendido cómo funciona una franquicia exitosa y sabe que, de momento, los Knicks no tienen esos mimbres, esa estructura para asegurarle los éxitos que él desea en los años venideros.

El ala-pívot ha tenido paciencia, ha sido un compañero trabajador y ejemplar, pero considera que los Knicks no han respondido a su categoría y a su nivel de la misma manera. Su tiempo de novato ya ha terminado y Porzingis empieza a ver que quizá la Gran Manzana no sea el lugar idóneo para llegar lejos en la NBA. No al menos estos Knicks.

Más problemas para Jackson, que además ha recibido una queja por parte de la Asociación Nacional de Jugadores de Baloncesto (NBPA) debido a sus declaraciones sobre Carmelo. El sindicato considera que si un jugador puede ser multado por pedir un traspaso, un dirigente debería atenerse a las mismas reglas.


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