Posibles efectos económicos de la suspensión: descenso del límite salarial y más de 500 millones en pérdidas


Mientras poco a poco se va desvelando nueva información sobre cómo el covid-19 puede afectar a la NBA y al resto de partidos hasta final de temporada, podemos contemplar desde un prisma más general varios campos en los que la suspensión amenaza con condicionar la competición. Uno de ellos, con una dimensión muy amplia y particular como es el aspecto económico, apunta directamente al límite salarial.

Justo antes del comienzo de cada temporada, la organización calcula este límite. Para ello se realiza una reunión durante el mes de julio en el que se hace un balance general con toda la información financiera.  A partir de ahí el asunto se vuelve más espinoso. Si bien la NBA y la Asociación de Jugadores pueden alcanzar un acuerdo independiente, el componente clave en estos cálculos es el BRI, o Ingreso Relacionado con el Baloncesto, de la temporada anterior. Este BRI involucra muchos elementos distintos que van desde los ingresos por venta de entradas hasta los mismos generados por acuerdos televisivos o de patrocinio. Así, es comprensible que en las oficinas de la liga se mantenga un control extremadamente estricto para que sus cuentas cuadren.

Retomando el caso en cuestión, la ecuación es mucho más fácil. Cada partido sin jugar equivale a pérdidas millonarias para la franquicia e, indirectamente, un pequeño golpe al límite salarial del año siguiente. Para hacernos una idea en términos cuantitativos, fuentes de la NBA fijan que las franquicias se embolsan un promedio de casi dos millones de dólares por partido jugado en casa. Una cifra que oscila desde las cifras cercanas al millón que ingresan Memphis y Nueva Orleans hasta los más de tres millones y medio de los Warriors.

Haciendo un cálculo rápido los números son mareantes. A Golden State le restan seis partidos como locales a razón de 21,6 millones de dólares. A los Grizzlies, ocho o, lo que es lo mismo, unas pérdidas mínimas cercanas a los siete millones. Si tomamos como referencia todos los partidos restantes la cifra se dispara por encima de los 500 millones de dólares, según datos de The Athletic. Solo en la regular season. En playoffs, con el precio de las entradas más elevado, se pronunciaría aún más esta cifra, casi hasta los 800 millones, según Fox Sports.

Como tal, todo apunta a que esta caída en los ingresos y, por ende, la reducción del tope salarial previsto para la temporada 2020-21 puede generar, además, algún que otro conflicto de intereses entre los propietarios y los jugadores debido a lo inusual de las circunstancias.

¿Seguirán cobrando los jugadores?

Todo nos lleva a pensar que sí. Es de interés general que la NBA retome su calendario competitivo para permitir que, tanto la organización, los propietarios como los jugadores, finalicen la temporada y ganen el dinero que habrían esperado en condiciones normales. Aunque la organización tampoco tiene pensado dar ningún paso en falso.

Sin embargo, y según recoge ESPN, existe una disposición en el acuerdo entre NBA y NBPA que permite a la liga el no pagar a los jugadores por los partidos sin disputar a causa de eventos o situaciones extremas, incluidos los casos de epidemia.

(Fotografía de portada de Ezra Shaw/Getty Images)


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