¿Realmente tiene LiAngelo hueco en Charlotte?


Si hay alguien aquí que piense que este post (y varios de los anteriores) no se habrían escrito si LiAngelo no se apellidase Ball, que levante la mano.

No es ni el primer ni el último caso de jugador NBA con mucho talento y, a su vez, con un hermano con más trabajo que talento, pero idénticas ganas de triunfar. Esto lo aprovechan las franquicias bien en forma de hype, bien en forma de contentar al hermano ‘A’ añadiéndole al roster o bien, algunas veces, porque realmente sospechan que además, bajo esa buena dosis de trabajo puede ocultarse algo del mismo talento genético por explotar. Marc Gasol, Kostas Antetokounmpo, Seth Curry… son algunos ejemplos que responden a casi toda la variedad de casos descritos.

¿En cuál de ellos encaja mejor el perfil de LiAngelo, el mediano y más mediocre en talento puro de la saga Ball? Aún está por ver, pero en estos instantes, lo que sí podemos afirmar, es que está más cerca que nunca de cumplir su sueño y firmar por un equipo de la NBA.

DAFO, pero en singular

Siguiendo un interesante análisis realizado desde HoosHype sobre su paso por la Summer League y cotejándolo con su historial como jugador overseas y de instituto, podemos sacar una primera conclusión: a día de hoy, LiAngelo es un jugador de carácter unidimensional.

A pesar que desde la franquicia de los Hornets se lance un mensaje abierto de satisfacción con lo visto en el forward en estas semanas, donde ha primado la ética de trabajo y el derroche de energía, los números no mienten. LiAngelo no es un buen reboteador, ni un buen pasador ni un buen driblador. Su mayor, y casi única virtud, radica en ser un tirador solvente, prioritariamente en acciones de catch and shot y casi exclusivamente en estático, esperando en las esquinas o zonas de cancha abierta (es decir, tampoco destaca en jugadas de pick and pop, off screen o hands off).

Sin embargo, que duda cabe, perfiles como el suyo los hemos visto a menudo en la NBA, y si bien no triunfando a manos llenas, sí teniendo minutos y ciertos fogonazos secuenciales de pura euforia, como pueden ser los casos de Jason Kapono o Steve Novak por mencionar un par.

LiAngelo sólo tiene 22 años, por lo que cierto margen para pulir y añadir herramientas al bulldozer todavía hay. Durante sus años de instituto ha demostrado gallardía y descaro a la hora de anotar (los 32 puntos ante los Montverde Academy de RJ Barrett o los 31 frente a los Sierra Canyon de Marvin Bagley III, y promediando durante esos primeros tiempos de high school 27,4 puntos rumbo al título nacional).

En su año senior de instituto rebasó en más de una ocasión la barrera de los 60 puntos, e incluso en Lituania, en su desvirgue profesional, siguió destacando por su facilidad para ver aro aunque, como decimos, siempre ceñido al mismo modus operandi.

Los Hornets, cierto es, tienen ya a uno de los mejores creadores posibles en su hermano LaMelo. Acaban de renovar a Rozier y perdido a Graham, otro de sus tiradores más prolíficos. ¿Puede ese don para abrir cancha y su cierto potencial (ya sea innato o a través del trabajo duro) de mejora, ser suficiente para tener un hueco en estos Hornets que sobrepase el umbral del garbage time?

(Fotografía de portada de Ethan Miller/Getty Images)


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