Thon Maker: cuando tenerlo todo no es suficiente

La historia de la NBA y del deporte en general está llena de grandes promesas que nunca llegan a consagrarse. Ya sea por infortunio con las lesiones, malas decisiones extradeportivas, o por falta de evolución, no todos aquellos jugadores con un gran potencial acaban convirtiéndose en las superestrellas que podían haber sido. Justicia en algunos casos, cruel injusticia en otros tantos.

Aunque aún está en un punto temprano de su carrera, se acerca peligrosamente a este camino. El pívot de los , de 21 años, está disputando su tercera temporada en la NBA, a la que llegó generando una gran expectación dadas sus condiciones físicas, que le hicieron destacar en su paso por el instituto. Altura, velocidad, potencia, tiro exterior… Era una combinación que difícilmente podía salir mal, pero que, de momento, no está dando de sí ni un 10% de lo que podría.

Paciencia: ¿Hasta cuándo?

Maker fue elegido en la posición número 10 del Draft de 2016, una generación a la que, vista con perspectiva, podríamos calificar de prematura. Muchos de aquellos jugadores son ya nombres importantes en la NBA (Brandon Ingram, Jamal Murray, Domantas Sabonis, y un largo etcétera), pero prácticamente ninguno logró firmar una gran temporada de rookie. De hecho, el premio al Novato del Año fue para Malcolm Brogdon, pick número 36, que llegó bastante hecho tras cuatro cursos en la universidad, pero del que no cabía esperar un crecimiento exponencial.

El pívot sudanés no era una excepción. Es más, debido a que no pasó por la universidad, se preveía que el salto a la máxima competición fuese especialmente complejo en su caso, pero, en líneas generales, no fue un primer año decepcionante. Gracias a su acierto en el triple y su capacidad taponadora, Maker fue ganando peso con el paso de los partidos, acabó la liga como titular, e incluso tuvo su primera experiencia en playoffs. Las bases estaban sentadas.

Pero llegó el curso 17-18 y con él el estancamiento. Thon arrancó la temporada como titular, pero no tardó en perder su puesto en beneficio de y, pese a contar con más minutos, sus números no crecieron, ni de lejos, todo lo esperable. Fue importante en momentos puntuales, como en las dos primeras victorias de playoffs ante los Celtics, en las que promedió 5 tapones y 2,5 triples, pero fue un curso con más sombras que luces.

Ya este año, con un pívot como Brook Lopez en la plantilla, Budenholzer le ha relegado a un rol prácticamente anecdótico. Maker sigue teniendo un potencial envidiable, pero sus defectos son los mismos que los de su primer día en la Liga: serios problemas en el juego en la pintura, defectos en la lectura y toma de decisiones, carencias reboteadoras (especialmente sangrantes en un jugador de 2,16 de altura y 2,21 de envergadura), facilidad para caer en las fintas de tiro… Pese a contar, al menos a priori, con unas condiciones para ser el pívot perfecto en la NBA actual, la progresión parece cada vez más lejos de llegar.

Una comparación injusta pero pertinente

La elección de Maker por parte de Milwaukee se entiende en gran parte considerando el antecedente de . Las similitudes entre ambos son abundantes: jugadores con una capacidad atlética impensable para su altura, con escasa o nula experiencia en el baloncesto profesional, y con potencial para, si todo iba bien, acabar siendo diferenciales. El griego, número 15 del Draft de 2013, había cumplido con creces con lo esperado. ¿Por qué no jugársela otra vez?

Giannis tuvo también un primer año discreto en la NBA (6,8 puntos y 4,4 rebotes de media), pero, aunque es cierto que cayó en un contexto más propicio para desarrollarse, los siguientes no tuvieron nada que ver. Desde su llegada, el heleno ha ido puliendo prácticamente todos sus defectos, ha ganado musculatura (otro de los grandes problemas de Maker), y ha aprendido a potenciar todas las virtudes que se le intuían. No en vano, es, a día de hoy, gran candidato a MVP.

Comparar al joven pívot con uno de los mejores jugadores del mundo podría resultar un tanto injusto, pero, dadas las similitudes previas y las grandes diferencias en el crecimiento de uno y otro, hay razones para hacerlo. De hecho, comentó tras trabajar con el sudanés que acabaría siendo MVP llegado el momento, pero esta posibilidad parece cada vez más utópica. “No todas las inversiones pueden salir bien” pensarán en Milwaukee al ver que el Maker actual se diferencia en muy poco del Maker que por el que apostaron en 2016.

Una nueva (¿y última?) esperanza

Con todo, recientemente se le ha abierto una puerta en forma de lesión de John Henson, quien estará varios meses de baja tras su operación en la muñeca izquierda. Thon, que apenas había tenido presencia en pista mientras Henson estaba sano, ha pasado ahora a ser el segundo pívot de la plantilla, y tiene ante sí la oportunidad de demostrar, al menos, algunos visos de mejoría. Aún tiene tiempo para explotar, pero dicho tiempo va poco a poco agotándose. Si no comienza a rendir ahora, —4,6 puntos, 2,9 rebotes y 0,7 tapones en 11,7 minutos son sus promedios actuales— quizás nadie le dé la opción de hacerlo en otro momento.

(Fotografía de portada de Nick Laham/Getty Images)


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