Duro recado de Stephen Jackson a Andrew Wiggins

Ayer quisimos agregar un carril a la autopista, y valorar si las razones que empujaban a querer salir de Minnesota, no se escondían solo en lo personal, sino también en lo económico. Pero va a ser que no.

Más allá de rumores sin confirmar sobre un posible triángulo amoroso entre Butler, Towns y la novia de éste, hay algo de lo que sí empezamos a tener casi total certeza: Butler y Wiggins no se soportan. Los agradecimientos al hermano de este último; .

El título por antonomasia de Leonard Cohen bastó para saber que Wiggins guardaba un amor por Butler como el de Caín por Abel.

Su pérdida de protagonismo en el parquet como primer detonante, y la mala sincronía en la personal que debió venir después, hizo que en el seno de la familia Wiggins se celebrara la filtración que pone a Butler con pie y medio fuera de Minnesota.

Y Butler, que no es precisamente de los que se corta, reaccionó, también por redes sociales, al descaro del hermano de su, todavía, compañero de equipo. Nada demasiado sutil.

“No juegas con corazón”

En este instante fue cuando (y nos olvidamos por un ratito de Jimmymaniacs) , ex jugador de la NBA, irrumpió en escena. Quizás pecó de cruel, quizás peco de innecesario; pero de lo que no pecó fue de falta de sinceridad. Pues Jackson se limitó a decir, simple y llanamente, lo que muchísimos aficionados al baloncesto piensan.

Que Wiggins, un talento de la naturaleza, puede dar mucho, mucho, pero mucho más.

Jackson, 40 años, 14 de carrera en la NBA y un anillo de campeón en 2003 con los San Antonio Spurs, publicó una breve parodia de lo que sería Andrew y su hermano Nick hablando sobre el choque de tuits.

Y el mensaje venía a decir lo siguiente. ‘Jimmy Butler juega con mucho corazón. Y Wiggins juega sin ningún corazón’. Y que ese sería precisamente el motivo por el que Butler ha pedido el traspaso.

Y que la dejadez, la falta de entrega, de energía y de esfuerzo de Wiggins (especialmente en defensa) le deslegitimaba, además, tanto a él como a su hermano, para poder protestar por la situación.

Wiggins entró al trapo, con una evidente alusión en una story de Instagram: “Los viejos siguen odiando como si en su día hubiesen sido alguien”.

Y hasta aquí, por hoy, el capítulo de Crónica en Rosa. Contratos multimillonarios que cambian de manos a merced de chiquillos a quienes el vestuario, las redes sociales y el grosor de sus propias cuentas corrientes, les viene, a menudo, demasiado grande.