Game of Zones: la lotería del Draft

Enigma resuelto. El porqué de una final de serie tan hueco en cuestión de diálogos y sus viejos y afilados personajes. Los mejores guionistas de Game of Thrones han puesto rumbo a Bleacher Report.

En la que puede estar siendo su mejor temporada (sexta ya), se han superado más aún. Capitulazo y en tiempo récord, pues éste ve la luz tan solo dos días después de que haya tenido lugar el evento que lo justifica: la lotería del Draft de la NBA.

Con Mark Tatum en el puesto de playmaker, el capítulo se va desarrollando a lo largo de siete minutos en los que el Comisionado Adjunto (the guy behind the guy) dirige la tertulia y ejerce de moderador, repartiendo el turno de palabra a los distintos representantes de cada una de las franquicias (solo esto ya es una joya) y en la que un LeBron James que llega tarde y a desgana (Kuzma le ayuda con un ligero empujón) termina llevando la voz cantante.

Y es que el capítulo es justo esto. Una amalgama, en algunos casos obvia y en otros de lo más sutil, de diversos acontecimientos que se han ido sucediendo; algunos de ellos en este interesantísimo año y otros como parte inolvidable de la historia de la Liga. Dentro y fuera de la cancha, en los despachos, frente a los medios de prensa y en los aledaños de los pabellones… sin filtros.

La ristra de guiños es infinita. LeBron, el prota, hace su entrada triunfal mientras sostiene un cáliz de vino (Clippers game)… para ponerse a lado de un Anthony Davis (miradas y silencio incómodo) que previamente había sustituido a Jahlil Okafor tras el atril.

Antes, el encargado de la fotografía nos había presentado el palacio donde se celebraría la lotería a través un plano secuencia donde podíamos distinguir una imponente estatua de David Stern sosteniendo un sobre congelado (teoría de la conspiración por la que los Knicks se hicieron con Pat Ewing). Más abajo, otro par de estatuas: una de Isiah Thomas y otra de Ernie Grunfeld a medio hacer (tras 16 eternos años, los Wizards se han desecho por fin de él). En la sección de Draft Busts, dos bustos: los de Darko Milicic y Kwame Brown.

Ronda de ruegos

Aplausos comedidos para empezar una ceremonia de protocolo indefinido y en la que nunca nadie ha sabido bien como actuar (¿sonrío? ¿no sonrío? ¿celebro? ¿no celebro?)…

Whiteside por los Heat, Divac por los Kings, Wiggins por los T-Wolves, Fizdale por los Knicks, LaVine por los Bulls, Young por los Hawks… y Doncic, Porzingis y Maxi Kleber por Dallas, a la espera de dirimir cual de los tres será el próximo Dirk.

“The GOAT made poop on the floor.” – Mark Tatum

“Excuse me?” – LeBron

Comienzan los alegatos por ver quien, más que el resto, merece quedarse con el first pick. Vlade Divac tarda poco en darse cuenta que ha traspasado casi todas sus rondas. Le sigue Mike Conley, rescatando el estúpido contrato de Chandler Parsons (Cuban ríe) en ad misericordem (‘podría ser peor’, dice Beal en alusión, seguramente, al contrato de Wall) y clamando por una vuelta al grit and grind.

Fizdale interrumpe su discurso para recordar que los Knicks llevan 30 años sin elegir los primeros, ante lo que un Porzingis dolido recuerda que lo más probable es que dilapiden la ronda en un acuerdo… tan malo como el que le hizo salir a él. James Dolan (que se cubrió de gloria este curso cuando, en un abuso de poder, invitó a un aficionado a no volver al Madison), desde su palco VIP, banea a Porzingis y también a Mark.

Luego llega uno de los momentos más hilarantes, con la entrada en escena de Devin Booker, portavoz de los Suns, equipo que se había hecho con el first pick el año anterior. Que por cierto… ¿quién fue? Pues un DeAndre Ayton cuya temporada de novato, a pesar de haber sido nominado para Rookie del Año, no ha sido ni frío ni calor.

Turno de NOLA. Tras un discurso auto-inculpatorio en el que La Ceja reconoce haber sido incapaz de llevar a los Pelicans más lejos de una primera ronda de playoffs (ayudado sólo por Jrue Holiday y medio año sano de DeMarcus Cousins), pide a Zion Williamson como el encargado de cubrir su papel.

Continúa entonces un cruce de declaraciones entre Kevin Love y LeBron James, que arranca con diversas pullas (ex campeones… cero playoffs) y termina con un mutuo y sincero “I miss you”.

Entonces le toca finalmente a un LeBron que, sin dejar de escanciar vino, tiene para todos y más. Para Atlanta (y su Vince Carter de 42 primaveras), para Minnesota (¿cuántos high picks necesitan para hacer un proyecto ganador?), para Charlotte (mute), para Washington (¿alguien quiere jugar con Dwight Howard?)…

Y así, con el ambiente más que caldeado, Tatum opta por dar por conclusa la ronda de plegarias a los dioses del baloncesto y hacer girar el bombo para conocer al ganador de la Zion Lottery.

Posdata: escena post-créditos (Beanie Melo’s pump fakes. Maravilloso).


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