Celtics y 76ers no se salen del guion

Boston no dio oportunidad a unos 76ers que confirmaron sus evidentes limitaciones en ausencia de Embiid

Foto del autor

Por Aitor Darias

Publicado el

A veces, no hay nada más satisfactorio que ver un partido cumplir todas las expectativas con las que se llegaban a él. Si se espera un choque por todo lo alto, si la carga emocional es grande, comprobar que todo lo anticipado tenía sus fundamentos ayuda incluso a elevar el nivel de hype a la hora de la verdad. Pero si, por el contrario, lo que se espera es más bien un choque anodino, pocas cosas invitan más a la desconexión que ver esa previsión confirmada.

Y eso es lo que ha ocurrido en el primer encuentro de la serie entre Celtics y 76ers.

El 123-91 que reflejó el marcador una vez concluidos los 48 minutos habla a las claras de la superioridad del cuadro de Joe Mazzulla, que llegaba como gran candidato a dominar la serie y se marcha con la sensación de que no hay lugar ni para la más remota de las sorpresas después de imponer su superioridad prácticamente desde el primer minuto. Pues así lo quiso un hombre que llevaba muchos meses esperando este momento.

Para esto volvió

Su último partido de playoffs había supuesto para Jayson Tatum el momento más duro de su carrera, pero tras meses de trabajo y acondicionamiento tanto fuera de las pistas como en ellas, el alero ha vuelto para dejar su huella en una nueva postemporada. Derrick White le decía antes de arrancar el encuentro que no le gustó jugar aquellos últimos partidos ante los Knicks sin él, a lo que Jayson le respondió con un escueto «no te acostumbres, ya estoy de vuelta».

Los casi 20.000 presentes en el TD Garden no pudieron escuchar estas palabras capturadas por los micrófonos de la ABC, pero no les hizo falta. Tatum quiso hablar con su baloncesto, y su baloncesto confirmó que, en efecto, ha regresado listo para el mayor escenario posible.

El alero tomó las riendas del duelo desde el primer momento y dejó claro que este partido llevaba en rojo en su calendario desde hacía casi un año. Que era su día. Agresivo atacando el aro, acertado desde la media distancia, los puntos subían en su casillero y la distancia aumentaba en el marcador. 10 tantos en el primer cuarto, 21 al descanso. Todo mientras sumaba también a nivel reboteador, creaba para sus compañeros, aportaba en defensa, y confirmaba que hay que tomarse a estos Celtics muy en serio.

Al final, tras tomarse la segunda mitad con la calma que el resultado le permitía, cerró con 25 puntos, 11 rebotes y 7 asistencias mientras dejaba que Jaylen Brown, que le tomó el relevo tras el descanso, tuviera su rato de protagonismo. El tercer cuarto, en el que llegaron 16 de sus 26 tantos, fue suyo, y sirvió para dar la puntilla a los 76ers y para recordar al mundo de lo que es capaz esta dupla. La base está asentada. Ahora les toca seguir elevando el nivel a medida que el camino hacia el premio final se complica.

Lo cual no necesariamente ocurrirá en esta primera ronda.

Esto es lo que hay

Con Joel Embiid, esta serie sería una pendiente muy cuesta arriba para los 76ers. Sin él, se les exige prácticamente caminar sobre una pared vertical.

Por agresivo que estuviese Maxey atacando sin parar, por astuto que estuviese George forzando viajes a la línea de personal, por voluntariosos que estuviesen Edgecombe y Oubre, el techo de Philadelphia dadas las actuales circunstancias es el que es. Uno desde el que, incluso encaramados a la azotea, parece que solo les da para mirar a estos Celtics desde abajo. Salvo una noche de inspiración que estuvo lejos de vivirse, las limitaciones para hacer daño a una defensa tan compleja son evidentes.

Y eso que la cosa no fue tan catastrófica como el bajo tanteo puede invitar a pensar, pero llegados a cierto punto qué cambian realmente un par de triples abiertos fallados más o menos. La sensación viendo a los de Pensilvania es que, más allá de cómo esté Tatum, del daño que pueda hacer Brown o de los triples que metan los Celtics, a nivel ofensivo les va a costar la vida agarrarse a esta serie.

Lo cual no es realmente una sorpresa. Pero sí una dura confirmación de las pesimistas expectativas.

Para ir en la buena dirección, no obstante, un punto de énfasis debe ser al menos no convertir esas limitaciones ofensivas en un problema defensivo. Puestos a fallar un disparo, al menos no dárselo en el pie, que es lo hicieron a base de regalar balones que llevaron a los Celtics a sumar 22 puntos tras pérdidas. Porque si además de la guerra de talento, pierden la de canastas gratis, la serie acabará mucho antes de lo que les gustaría.

(Fotografía de portada: Bob DeChiara-Imagn Images)

TE PUEDE INTERESAR