OKC ya se sabe el camino

Los Thunder arrancan los playoffs de 2026 con una paliza. Tal como dieron inicio a los del año pasado, y ya sabemos como acabó aquello

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Por Aitor Darias

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Hace un año, los OKC Thunder dieron inicio a su andadura en playoffs con una paliza abrumadora a Memphis. Con su triunfo por 51 puntos, la mayor paliza de la historia de un Game 1 de primera ronda, pusieron sobre aviso a toda una liga que ya miraba con miedo a Oklahoma y dijeron indirectamente a los Grizzlies que podían ir reservando vuelos a Cancún después del Game 4, pero, sobre todo, firmaron un arranque perfecto sobre el que impulsarse para acabar conquistando el campeonato.

Hoy, en el inicio de su reválida, han querido empezar de la misma manera.

No han sido 51 los puntos de diferencia, pero con un 119-84 en el marcador final los Phoenix Suns no han tenido muchas más opciones de las que tuvo Memphis aquel 20 de abril. Es más, en líneas generales, podemos encontrar un guion similar en muchos aspectos. Segundo partido del día después de que Boston abra su serie con paliza, inicio en el que el rival intenta marcar terreno con el algún parcial a favor, reacción de OKC mediado el primer cuarto y… fin de la historia.

Está por comprobar si hay algún equipo que pueda parar a los campeones en estos playoffs. Hay solo unos pocos que parecen tener opciones reales y desde luego los Suns no son uno de ellos. Desbordados por una defensa extenuante, arrollados por un ataque que nace de ella, sobrepasados por una plantilla en la que todo el mundo rinde. Las diferencias entre ambos equipos se hicieron evidentes desde que el primer cuarto acabó 35-20, más cuando la brecha creció a los 25 tantos mediado el segundo.

Y cada vez más a medida que avanzaban los minutos. Y eso que, como ocurrió también hace un año, los de Daigneault no han sacado toda la artillería.

Shai está por llegar

Por seguir trazando paralelismos con aquel Game 1 ante Memphis, fijémonos en Shai. Se ha hablado mucho de su histórica racha anotando al menos 20 puntos, pero esta se circunscribe únicamente a la liga regular, pues su arranque de la pasada postemporada fue como mínimo discreto. Con un 4/13 en tiro, se quedó en tan solo 15 tantos absolutamente anómalos para él, y aunque hoy haya superado esta cifra la sensación ha sido similar. Como si en un acto de superstición, hubiera querido imitar el inicio que lo llevó a la cima.

El canadiense ha terminado esta vez con 25 puntos, pero lo ha hecho impulsado por los tiros libres mucho más que por su acierto en lanzamientos de campo. De hecho, con un 5/18, ha empeorado los porcentajes que tuvo ante los Grizzlies, pero no es problema para un equipo que asfixia tanto a sus rivales que muchas veces no necesita a sus mejores anotadores. Hoy desde luego no habrían echado en falta a su director. Cuando la orquesta es buena, puede tocar sola.

¿Qué se puede hacer?

La única pregunta que queda en el aire es si Phoenix puede hacer algo que evite el previsible, sobre todo ahora, 4-0. El margen de mejora es obvio, pues Brooks y Green sacaron a relucir su versión más inconsistente en ataque, el banquillo sumó entre poco y nada y en general nadie pareció encontrar la forma de llegar a la pintura para anotar puntos sencillos.

Ni siquiera Devin Booker, el más decente de los visitantes con sus 23 tantos, logró nunca sentirse cómodo y producir con regularidad.

Pero existe una notable diferencia entre la mejora potencial y la mejora esperable. Y en los Suns hemos visto muchas cosas esta temporada, pero no aquellas que se exigen a cualquier equipo que quiera tumbar a OKC. Por ahora, los campeones han dispuesto sus playoffs para que empiecen igual que los de 2025, pero lo importante será ver si también pueden darles el mismo final.

(Fotografía de portada: Alonzo Adams-Imagn Images)

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