El tope salarial podría disminuir entre 3 y 12 millones de dólares


Estamos ante el tema que más preocupa a los equipos, o al menos el que más incertidumbre está generando. La NBA, esa competición que nunca para, vive estos días –semanas– en un stand by de mercado y decisiones en los despachos a la espera de saber qué pasará con el tope salarial de cara al curso venidero. Es lógico. En época de crisis hay que mirar más por el aspecto financiero, y si no sabes cuánto puedes gastar con certeza toca echar el freno.

Sobre esta situación, la cual deben clarificar NBA y Sindicato de Jugadores (NBPA) antes de que llegue el draft del próximo 18 de noviembre, es Connor Letourneau del San Francisco Chronicle quien parece aclarar algo la situación. Según este periodista, fuentes de la liga han calculado una disminución del límite salarial que estaría entre los tres y los doce millones de dólares.

La diferencia entre que fuesen tres millones o doce es notable. Si la cuenta se hace desde lo que estaba proyectado, que eran 116 millones de dólares antes de la pandemia, nos encontraríamos con que podría quedar en el peor de los casos en 104 millones; o lo que es lo mismo, en cinco menos de los que ha tenido como límite el curso 2019-20 (109 millones de dólares).

El escenario al que deberán enfrentarse las franquicias va mucho más allá de números. Cada millón que caiga el tope salarial les acercará más al impuesto de lujo, si no es que se ven directamente inmersos en el mismo sin realizar operación alguna para la próxima campaña. Los que se vean en tal contexto es muy probable que opten por moverse y tratar de reducir gastos, sobre todo bajo la previsión de que el próximo curso volverá a ser bajo en ingresos (72 partidos de temporada regular, aún sin público…).

Empezar en diciembre

La NBA lleva meses navegando con la premisa de minimizar pérdidas. Sabiendo que sufrir económicamente con la suspensión de la temporada era inevitable, al menos con la celebración de la burbuja disminuyeron las pérdidas en 1.500 millones de dólares, suma a la que podrían añadir otros 500 millones empezando la campaña 2020-21 el 22 de diciembre y no en enero. Pese a tales movimientos, el golpe, primero por la crisis con China que provocó un tweet de Daryl Morey, y posteriormente todo lo acaecido por el coronavirus, hacen que sea inevitable apretarse el cinturón.

Hay que ser precavidos, pero tampoco vivir únicamente en el presente. El plan más factible a estas alturas es que haya una pequeña bajada del límite salarial aunque esta no se ajuste exactamente a la realidad. La Liga trabaja para que el curso 2021-22 sea plenamente normal en su desarrollo y en ingresos, por lo que apostar por un tope hasta cierto punto artificial para el mercado que se avecina hasta conocer cómo será el escenario a medio/largo plazo podría ser la salida elegida.

(Fotografía de Kevin C. Cox/Getty Images)


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