Jordan y Magic son todavía referencia para la NBA

Magic vs Jordan, el duelo final

Cuando sale a escena el debate sobre quién es el jugador más grande de todos los tiempos, los nombres de Magic Johnson y Michael Jordan aparecen siempre en la conversación. No es para menos. Más cuando se considera que lo conseguido por ambos fuera de la pista es, como poco, tan importante como lo conseguido dentro de ella.

Cuando los seleccionaron a Earvin Johnson con el número uno del Draft de 1979, su carismática personalidad y contagiosa sonrisa fueron justo lo que la NBA necesitaba. Antes de la llegada de Magic a la Liga, existía la percepción mayoritaria que la NBA se había convertido en una entidad en la que residían matones y gamberros de toda clase. Se empezaban a hacer visibles problemas endémicos de jugadores relacionados con las drogas, al tiempo que no faltaban tampoco las primeras denuncias de violencia que para nada ayudaban a la reputación de la Liga.

La mayoría de la base de fans de la NBA por aquel entonces, habían crecido de alguna forma desilusionados con lo que veían fuera de las pistas, pero Earvin Magic Johnson llevaba consigo una atractiva calidad personal que le permitía relacionarse llanamente con sus seguidores, además de, claro está, un tipo de juego que solo aparece una vez por generación. Magic, con la inestimable ayuda de Larry Bird, ayudó a reconstruir el producto NBA pero, aún más importante todavía, ayudó a restablecer la integridad de una institución que, por aquel entonces, muchos creían que estaba principalmente poblada por criminales.

Michael Jordan, por su parte, quizá no salvó el deporte del baloncesto de la forma que lo hizo Magic en los ’80, pero sí es el responsable único de la revolución en términos de marketing y notoriedad internacional que tuvo la NBA durante su reinado y que todavía perdura a día de hoy. El porqué Nike es la marca que más zapatillas vende en todo el mundo o el cómo tienen la audacia de cobrarte más de 100$ por cada par de ellas hay que agradecerlo a Air Jordan.

Además, más allá de ser el primer jugador que consiguió que la gente tuviera más zapatillas de las que realmente necesitaba, Jordan es el responsable sobretodo de convertir a la NBA en una marca global de éxito. Esos ya míticos anuncios para Gatorade, Nike o McDonald’s, junto con una habilidad para el baloncesto jamás vista hasta entonces, convirtieron a Jordan en un icono mundial; el sueño dorado en términos de marketing. El crecimiento del interés global por lo que hasta entonces era un deporte preferentemente norteamericano es solo uno de los primeros resultados de ello.

La influencia de Michael Jordan es el motivo por el que estrellas de hoy en día como , o son capaces de tener el control de múltiplos aspectos de su carrera como profesionales más allá de las canchas de baloncesto, además de ser extremadamente exitosos en tal cometido. His Airness fue el primer jugador en saber utilizar su trascendente talento para conseguir mejores condiciones contra los propietarios, además de ser el primero también en conseguir un contrato anual por encima de los 30M$.

Aunque no ha sido el último. Recientemente, Bryant “siguió” a Jordan firmando con los Lakers una ampliación de su contrato a razón de tres años y 90M$; y jugadores que no están ni por asomo cerca del nivel que tuvo Air, han conseguido también cantidades de dinero impensables antes de la llegada del mítico número 23 de los Chicago . Y ahí está el problema.

Gracias a Johnson renació el interés por un producto que se estaba muriendo y gracias a Jordan los jugadores tienen ahora la oportunidad de ganar inimaginables cantidades de dinero. Uno hizo crecer los niveles de popularidad de la NBA en el momento más difícil, y el otro supo relacionar para siempre las ventas de su marca con su nivel de baloncesto. Ambos, involuntariamente, contribuyeron al drama que estos días estamos viviendo.

El interés por la NBA nunca ha estado tan alto como lo estuvo la temporada pasada, y dicho interés lleva desembocando en los últimos años en contratos televisivos ridículos y salarios de jugadores por las nubes. Una cosa y la otra, dos de los elementos clave en el cierre patronal que todavía vive la Liga a día de hoy. El año pasado, la Liga se movió entre un mar de beneficios, pero aún así, un gran número de franquicias registraron pérdidas en sus balances, debido a los altos salarios de los jugadores, así como a las restricciones que lleva consigo estar localizado en un mercado de pequeño potencial.

Solo podemos aplaudir a Magic y Jordan por elevar a este deporte hasta los límites en los que se encuentra hoy. Pero es también difícil de ignorar el impacto que, indirectamente, Jordan y Magic han tenido, y cómo éste puede ser una razón por la que temer la evolución que la NBA pueda tener una vez firmado el nuevo Convenio Colectivo, especialmente por la atmósfera en la que parece que nos estamos moviendo.


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