La NCAA se ha convertido en una opción de lo más interesante para los jóvenes talentos en los últimos años. Desde que se permite a los deportistas universitarios recibir una compensación económica, cada vez son más los que optan por esta vía para completar su formación en baloncesto, algo que ha afectado tanto a jugadores estadounidenses como europeos. Pero para estos últimos, la cosa podría cambiar bastante pronto.
Según informa Sports Illustrated, la NCAA ha publicado una nueva directiva sobre los requisitos de elegibilidad para ser parte de la competición, una mucho más estricta a la hora de recibir jugadores con experiencia en ligas profesionales. Y aunque la propia norma es un tanto ambigua en cuanto a lo rigurosa que va a ser su aplicación, sí parece que hay una clara intención de evitar la llegada de un determinado perfil de jugador principalmente europeo.
En concreto, el texto afirma que no se considerará elegibles a «jugadores que hayan firmado un acuerdo, recibido una remuneración o competido con equipos que formen parte de una liga cuyo salario mínimo supere los gastos estrictamente necesarios». Y aunque esta frase en sí queda bastante abierta a la interpretación, sí da la sensación de que competiciones como la Euroliga o incluso las ligas domésticas europeas encajan en esta descripción.
Es más, en esa dirección apunta un portavoz de la NCAA cuyas declaraciones recoge también Sports Illustrated, en las que se hace hincapié en la necesidad de que esta siga siendo una categoría de formación y no una vía profesional.
«Hemos identificado varias ligas internacionales en las que, de participar, un jugador estaría infringiendo las normas de la NCAA y renunciando a su elegibilidad» afirma. «Hemos actualizado nuestra normativa de varias formas para asegurarnos de que las competiciones universitarias son disputadas por deportistas universitarios, y no usadas como alternativa para deportistas profesionales».
¿Dónde está el límite?
Con todo, esta aclaración no termina de solucionar todas las dudas que pueden surgir al respecto. Y es que, con el sistema de canteras europeo, muchos jugadores tienen la oportunidad de debutar con el primer equipo sin poder ser técnicamente considerados profesionales, de modo que no hay una línea clara entre una situación y otra que trazar de forma objetiva.
Esto es algo que la propia NCAA parece admitir, pues la propia organización asegura que analizará la elegibilidad de los jugadores «caso a caso». Para ello se basará en diferentes factores, entre los que se incluyen cuánto tiempo lleva el jugador recibiendo una remuneración o la calidad de la liga en la que ha jugado.
En este sentido, parece obvio cuáles son los casos que la NCAA quiere evitar, pues empieza a haber jugadores con una trayectoria ya más que sólida en Europa que han firmado acuerdos con equipos universitarios. Estoy incluye a hombres como Quinn Ellis, Saliou Niang o Mantas Rubstavicius, con edades comprendidas entre los 22 y 24 años y varias temporadas a sus espaldas en el primer nivel europeo.
La pregunta es dónde se trazará la línea teniendo en cuenta que muchos jóvenes adquieren su primera experiencia en una liga profesional a una edad muy temprana.
(Fotografía de portada: Bob Donnan-Imagn Images)





