Los Angeles Lakers en la temporada 2025/26: 53 victorias, Luka Dončić y un final marcado por las lesiones

Los Angeles Lakers cerraron la temporada 2025/26 con una combinación de progreso estadístico, actuaciones individuales extraordinarias y una sensación evidente de oportunidad perdida. El equipo ...

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Por Redacción

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Los Angeles Lakers cerraron la temporada 2025/26 con una combinación de progreso estadístico, actuaciones individuales extraordinarias y una sensación evidente de oportunidad perdida. El equipo terminó la fase regular con 53 victorias y 29 derrotas, ocupó la cuarta posición de la Conferencia Oeste y alcanzó por segundo año consecutivo la barrera de los 50 triunfos bajo la dirección de JJ Redick.

El balance representó una mejora respecto al registro de 50-32 conseguido durante la campaña anterior. Sin embargo, el rendimiento de los Lakers no fue tan dominante como podría sugerir su número de victorias. Su diferencial estadístico, sus problemas defensivos y la dependencia de Luka Dončić mostraron que el equipo seguía teniendo limitaciones importantes frente a los principales candidatos al campeonato.

La temporada terminó en las semifinales de la Conferencia Oeste. Los Lakers eliminaron a Houston Rockets por 4-2 en la primera ronda, pero posteriormente perdieron los cuatro partidos de su serie contra Oklahoma City Thunder. Las lesiones de Dončić y Austin Reaves condicionaron profundamente la preparación y el desarrollo de los playoffs.

Un balance de 53-29 con más victorias que dominio real

El cuarto puesto del Oeste confirmó que Los Angeles Lakers podían competir con regularidad durante una temporada de 82 partidos. El equipo anotó 116,3 puntos por encuentro y permitió 114,6, lo que generó un margen positivo de 1,8 puntos por cada 100 posesiones.

El ataque terminó noveno en eficiencia ofensiva, con un rating de 118,2. La defensa, en cambio, ocupó solamente la decimonovena posición, con 116,4 puntos recibidos por cada 100 posesiones. Esta diferencia ayuda a explicar por qué los Lakers ganaron muchos partidos, pero no consiguieron situarse entre los equipos estadísticamente más completos de la NBA.

El modelo de victorias esperadas de Basketball Reference calculó un balance aproximado de 45-37, ocho triunfos menos que el resultado real. Ese dato sugiere que los Lakers fueron especialmente efectivos en partidos cerrados o superaron lo que normalmente habría producido su diferencial de puntos.

No se trataba de un mal equipo. Los Lakers tenían suficiente talento ofensivo, experiencia y capacidad de resolución para ganar encuentros igualados. Sin embargo, su rendimiento general se parecía más al de un buen equipo de playoffs que al de un candidato claramente dominante.

Luka Dončić como centro absoluto del ataque

Luka Dončić fue el jugador más importante de los Lakers durante la temporada. El esloveno disputó 64 partidos y promedió 33,5 puntos, 8,3 asistencias y 7,7 rebotes en 35,8 minutos por encuentro. Además, convirtió el 47,6 % de sus tiros de campo y el 36,6 % de sus lanzamientos de tres puntos.

Dončić también produjo 34 dobles-dobles y ocho triples-dobles. Terminó cuarto en la votación por el MVP y fue incluido en el primer equipo All-NBA, confirmándose como uno de los jugadores ofensivos más productivos de la competición.

Su influencia superó la anotación. Dončić controlaba el ritmo, atraía ayudas defensivas, generaba lanzamientos para los jugadores abiertos y obligaba a los rivales a cambiar constantemente sus coberturas. Los Lakers podían iniciar prácticamente todas sus posesiones importantes con un bloqueo directo para el esloveno.

El problema apareció cuando Dončić no estaba disponible o cuando las defensas conseguían aumentar la presión sobre él. La estructura ofensiva dependía tanto de su creación que su ausencia modificaba por completo la identidad del equipo.

Dončić también acumuló cuatro pérdidas por encuentro. Es un número comprensible para un jugador con semejante volumen de posesiones, pero aumentaba la necesidad de colocar a su alrededor defensores, finalizadores y tiradores que no requirieran demasiado tiempo con el balón.

Austin Reaves dio otro paso adelante

Austin Reaves completó la mejor temporada estadística de su carrera. Promedió 23,3 puntos, 5,5 asistencias y 4,7 rebotes, convirtiendo el 49 % de sus tiros de campo y el 87,1 % de sus tiros libres.

Reaves demostró que podía asumir responsabilidades como segundo creador. Su capacidad para atacar defensas desequilibradas, provocar contactos y tomar decisiones en el pick-and-roll redujo parte de la presión sobre Dončić y LeBron James.

Austin Reaves

Sin embargo, solamente pudo participar en 51 partidos. Su disponibilidad se convirtió en un factor importante porque los Lakers necesitaban su anotación, especialmente en las alineaciones en las que Dončić descansaba.

La evolución de Reaves fue una de las noticias más positivas del año. Pasó de ser considerado principalmente un complemento ofensivo a consolidarse como uno de los jugadores centrales del proyecto.

La última temporada de LeBron James en Los Angeles

LeBron James disputó 60 partidos durante la temporada regular y promedió 20,9 puntos, 7,2 asistencias y 6,1 rebotes. A los 41 años continuó siendo capaz de dirigir el ataque, castigar desajustes y controlar momentos decisivos.

Su producción disminuyó en comparación con algunas de sus temporadas anteriores, pero su papel siguió siendo esencial. LeBron actuó con frecuencia como organizador secundario, ayudó a acelerar las transiciones y asumió mayor responsabilidad cuando Dončić o Reaves no estuvieron disponibles.

En los playoffs volvió a aumentar su volumen de juego. Durante la serie contra Houston promedió 23,2 puntos, 8,3 asistencias y 7,2 rebotes. En el sexto partido anotó 28 puntos y lideró la victoria por 98-78 que clasificó a los Lakers para las semifinales del Oeste.

La campaña 2025/26 terminó siendo la última de LeBron con la franquicia. En julio de 2026 anunció su salida de los Lakers y posteriormente firmó con Philadelphia 76ers, cerrando una etapa de ocho temporadas en Los Angeles.

Una ofensiva eficiente, pero demasiado concentrada

Los Lakers convirtieron el 50,2 % de sus tiros de campo, anotaron 11,8 triples por partido y registraron 25,9 asistencias. El equipo no dependía exclusivamente del lanzamiento exterior: Dončić, LeBron, Reaves y Deandre Ayton generaban una cantidad importante de puntos cerca del aro y desde la línea de tiros libres.

Ayton aportó 12,5 puntos y ocho rebotes por encuentro, con un extraordinario 67,1 % de acierto en tiros de campo. Su capacidad para finalizar continuaciones hacia el aro ofrecía a Dončić un socio natural para el pick-and-roll.

Rui Hachimura promedió 11,5 puntos y convirtió el 44,3 % de sus triples. Ese porcentaje era especialmente valioso porque permitía abrir espacios alrededor de los principales manejadores. Luke Kennard también ofrecía amenaza exterior y protagonizó uno de los partidos más importantes de la primera ronda al anotar 27 puntos contra Houston.

La principal debilidad ofensiva era la distribución de responsabilidades. Dončić, Reaves y LeBron concentraban gran parte de la creación. Cuando dos de ellos no estaban disponibles, el equipo perdía generación desde el bote y dependía más de lanzamientos difíciles o acciones individuales.

Los problemas defensivos limitaron el techo competitivo

El decimonoveno puesto en eficiencia defensiva fue una señal de alerta durante toda la temporada. Los Lakers podían producir suficientes puntos para ganar en la fase regular, pero tenían dificultades para contener ataques rápidos, proteger el perímetro y mantener la intensidad durante posesiones completas.

Marcus Smart aportó presión defensiva, experiencia y 1,4 robos por partido, aunque sus porcentajes ofensivos fueron modestos. La construcción de las alineaciones exigía encontrar un equilibrio entre defensa, creación y lanzamiento exterior.

El rebote fue otra limitación importante. Los Lakers capturaron 41 rebotes por partido y terminaron como el cuarto peor equipo de la NBA en esa categoría. Para un conjunto que no poseía una defensa de élite, conceder segundas oportunidades aumentaba todavía más la presión sobre su ataque.

El equipo también registró 14,5 pérdidas por encuentro. Algunas eran consecuencia directa del elevado volumen creativo de Dončić, LeBron y Reaves, pero otras aparecían por pases arriesgados o problemas para responder a la presión defensiva.

El 2 de abril cambió la temporada de los Lakers

El momento decisivo de la campaña llegó el 2 de abril, durante un partido contra Oklahoma City. Dončić y Reaves sufrieron lesiones que pusieron en duda su participación en los playoffs.

Reaves sufrió una lesión en la zona abdominal y consiguió regresar en el quinto partido de la primera ronda. Dončić, en cambio, padeció un problema en los isquiotibiales que le impidió disputar la serie contra Houston y prácticamente toda la eliminatoria posterior ante Oklahoma City.

Perder simultáneamente al principal anotador y al segundo máximo anotador habría terminado con las opciones de muchos equipos. Los Lakers consiguieron sobrevivir gracias a la experiencia de LeBron, la dirección de JJ Redick y las aportaciones puntuales de jugadores como Kennard, Hachimura y Ayton.

Sin embargo, avanzar una ronda no eliminaba las consecuencias de esas ausencias. Los Lakers llegaron a las semifinales con una rotación desgastada y sin el sistema ofensivo que habían desarrollado durante la temporada regular.

Lakers contra Rockets: supervivencia y experiencia

Houston presentó un desafío físico. Los Rockets habían sido uno de los mejores equipos defensivos de la fase regular y poseían capacidad para dominar el rebote, presionar el balón y reducir el ritmo de los partidos.

Los Lakers ganaron los tres primeros encuentros de la serie, incluido un partido decidido en la prórroga, pero Houston respondió con dos victorias consecutivas. Finalmente, Los Angeles cerró la eliminatoria en seis encuentros.

La serie terminó con una media de 101,2 puntos para los Lakers y 98,7 para Houston. Ambos equipos capturaron 41,5 rebotes por partido, mientras que Los Angeles generó más asistencias: 23,2 frente a 20,8.

Más que una demostración de superioridad, la clasificación fue una prueba de resistencia. Los Lakers encontraron soluciones sin Dončić y durante buena parte de la eliminatoria sin Reaves.

Oklahoma City mostró la diferencia entre competir y dominar

La semifinal contra Oklahoma City fue completamente diferente. El Thunder ganó los cuatro partidos y superó a los Lakers por una media de 119,8 puntos frente a 103,8. La diferencia de 16 puntos por encuentro refleja la distancia que existió entre ambos equipos durante la eliminatoria.

Oklahoma City tenía mayor profundidad, más velocidad defensiva y mejores opciones para mantener la intensidad durante los 48 minutos. Los Lakers encontraron dificultades para crear tiros eficientes y no consiguieron contener la producción de Shai Gilgeous-Alexander y los jugadores secundarios del Thunder.

Incluso con la serie prácticamente decidida, Los Angeles compitió en el cuarto partido. Oklahoma City ganó 115-110 gracias a 35 puntos de Gilgeous-Alexander y a una canasta decisiva de Chet Holmgren en los últimos segundos.

LeBron lideró a los Lakers en la serie con 23,3 puntos, seis rebotes y 5,8 asistencias por partido. Sin embargo, la ausencia prolongada de Dončić eliminó la principal ventaja ofensiva del equipo.

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La evaluación de JJ Redick

El trabajo de JJ Redick debe analizarse considerando tanto los resultados como el contexto. Ganar 53 partidos y superar la primera ronda sin Dončić representa un logro importante. El entrenador consiguió mantener competitivo al equipo durante el tramo más complicado de la temporada.

Redick construyó un ataque eficiente y encontró funciones claras para sus principales jugadores. Dončić recibió libertad para controlar las posesiones, Reaves aumentó su responsabilidad y LeBron pudo reducir parcialmente su carga durante la fase regular.

Las dudas aparecieron en defensa. Los Lakers no consiguieron convertirse en un equipo consistentemente sólido en ese lado de la cancha y siguieron teniendo problemas de rebote, transición y contención en el perímetro.

Parte de esas limitaciones dependía de la composición de la plantilla. Sin embargo, para competir por el título, el cuerpo técnico necesitaba encontrar alineaciones capaces de proteger a sus principales creadores sin perder demasiada producción ofensiva.

¿Fue positiva la temporada de Los Angeles Lakers?

Desde una perspectiva estrictamente deportiva, la temporada fue positiva, pero incompleta. Los Lakers mejoraron su balance, ganaron 53 partidos, terminaron entre los cuatro primeros del Oeste y superaron una ronda de playoffs.

Dončić produjo una temporada individual de nivel MVP. Reaves dio un salto considerable y LeBron continuó siendo decisivo a los 41 años. El equipo demostró capacidad para sobrevivir a circunstancias extremadamente difíciles.

Al mismo tiempo, los datos mostraron que los Lakers no pertenecían todavía al grupo más dominante de la NBA. Su rating defensivo, el rebote, las pérdidas y la dependencia de tres creadores reducían su margen de error.

La eliminación por 4-0 contra Oklahoma City fue contundente, aunque resulta imposible separar ese resultado de la lesión de Dončić. Con el esloveno disponible, los Lakers probablemente habrían generado una serie más competitiva. Eso no garantiza que hubieran avanzado, pero sí habría cambiado completamente el planteamiento ofensivo.

El comienzo de una nueva etapa alrededor de Luka Dončić

La salida de LeBron James marca el final de una era para la franquicia. El proyecto pasa a estar construido principalmente alrededor de Luka Dončić, con Austin Reaves como segundo generador y uno de los jugadores más importantes de la rotación.

La temporada 2025/26 dejó clara la prioridad para el futuro: los Lakers necesitan rodear a Dončić de defensa, lanzamiento exterior, capacidad atlética y protección del aro. También deben reducir la dependencia de sus principales estrellas y construir una rotación capaz de mantener el nivel durante las lesiones.

Los Angeles Lakers terminaron el año con 53 victorias y una clasificación para las semifinales del Oeste. Fue una temporada mejor que la anterior, pero no suficiente para competir por el campeonato.

El equipo demostró que posee una superestrella alrededor de la cual puede construir su futuro. El siguiente desafío será transformar el extraordinario talento individual de Luka Dončić en una estructura colectiva más equilibrada, profunda y preparada para los playoffs.

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