¿Cuánto hay de real en la gran pretemporada de Aday Mara?

Aday Mara ha dejado muy buenas sensaciones en la pretemporada de los Thunder, ¿pero cuánto de lo que ha hecho es trasladable a la liga regular?

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Por Aitor Darias

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Aday Mara ha caído de pie en los Oklahoma City Thunder. Las dudas iniciales sobre su encaje y sobre su velocidad de adaptación a la NBA quedaron resueltas en apenas un par de minutos de su primer partido, y desde entonces todo ha ido hacia arriba. Grandes números, eficiencia, highlights… Tanto en España como en Estados Unidos ha sido una de las sensaciones de estas dos últimas semanas, y nadie duda a la hora de elogiar el increíble nivel que está exhibiendo cada vez que pisa el parqué.

Pero, eso sí, siempre con la coletilla de «es solo pretemporada». Porque por muchas ganas que haya de lanzar las campanas al vuelo, por muchas acciones de gran nivel que deje, y por mucho que la distribución de minutos de Mark Daigneault parezca indicar que cuenta con él como parte de la rotación, lo que estamos viendo es solo un calentamiento. Ninguno de estos choques importa realmente y las buenas reseñas sobre su juego deben ir siempre acompañadas de un preventivo asterisco.

Así que la gran pregunta surge sola: ¿Es real esta versión? ¿O se desmoronará en cuanto sople una ligera brisa de baloncesto competitivo?

Lo cierto es que no parece que este último vaya a ser el caso. Los encuentros de preparación de OKC han ido ganando en intensidad con el paso de los días y el maño ha seguido cumpliendo con creces. Sin ir más lejos, los choques ante Pacers y Rockets tuvieron, sobre antes del descanso, un nivel de ritmo y de presión que ya empezó a recordar al que se encontrará a partir del martes, y eso no nos privó de ver un Mara que, aunque menos dominante, siguió haciéndose notar.

Lo cual no quita que, innegablemente, lo que hemos visto en esta primera toma de contacto no es a lo que el pívot se va a tener que enfrentar una vez arranque de verdad la temporada de verdad. Como mínimo, no en todos los aspectos.

El gran salto

Es a nivel físico donde Aday parece haber realizado un mayor progreso durante el verano. Si en la NCAA daba la sensación de ser un jugador al que le costaba mantener un ritmo alto y que necesitaba un descanso en el banquillo con cierta frecuencia, en la NBA ha sorprendido a propios y extraños corriendo la pista de arriba a abajo y mostrando muy pocas grietas en este sentido. Lo cual es una invitación al optimismo de cara a su posible continuidad en la rotación de Daigneault.

En una NBA que se mueve cada vez a un ritmo mayor, este era un aspecto que se antojaba fundamental no ya para que ganara importancia, sino para que pudiera directamente sobrevivir en la pista. Y su evolución denota que tanto él como los Thunder tenían claro que era un aspecto a trabajar. Sin este paso adelante no solo no habría podido lucir sus virtudes, sino que quizás no podría ni siquiera ganarse oportunidades para ir aprendiendo. De ahí la importancia de su progresión.

Este no es ni mucho menos el único factor físico en el que dejaba algunas dudas, pero sí era el que más urgentemente debía ser atajado. Incluso si aún debe trabajar en su fuerza y movilidad, las carencias que presenta en estos apartados se pueden hasta cierto punto compensar con lo que le sobra de altura. Pero el ritmo o se tiene o no se tiene. Y si no lo tienes, esta liga te pasa por encima.

Los Rockets evidenciaron en el último choque que, ante rivales intensos de verdad, se le sigue notando un mayor desgaste y que los stints más largos se le pueden hacer algo duros, pero la barrera de entrada está sobradamente superada. Que Aday Mara está para tener minutos es ahora mismo una garantía, y lo que hay que ver es qué puede hacer con ellos.

Buscando socios

Si el aspecto físico es el más directamente trasladable de pretemporada a liga regular, el juego ofensivo parece el más difícil de calibrar en base a lo que hemos visto. Algunos de los mejores tramos del español han llegado en momentos en los que compartía pista con hombres que dispondrán de entre cero y pocos minutos a la hora de la verdad, dándole un rol prominente que ni mucho menos tendrá de ahora en adelante. Y es ahí donde no está claro qué va a poder hacer y qué no.

Las recepciones en cabecera para invertir o distribuir el balón son por ejemplo una jugada que cuesta imaginar siendo tan frecuente cuando Daigneault juegue con su verdadera rotación. Incluso si en su rol de suplente no coincide tanto en pista con Shai Gilgeous-Alexander o Jaylen Williams, manejadores secundarios como Ajay Mitchell o Jared McCain propiciarán también que tenga menos toques y menos balón en sus manos, obligándolo a funcionar de una manera distinta y a desplegar otros recursos.

Quizás veamos por tanto menos al Aday Mara pasador que tan bonitas asistencias dejó ante Atlanta y más al Aday Mara finalizador que, dicho sea de paso, también ha funcionado bien en estos encuentros. Es más, jugando con socios de más nivel y que suponen una mayor amenaza para la defensa cabe esperar que sus espacios para el roll y el alley oop sean mayores, dándole más opciones de hacer lo que mejor se le da. Así que, incluso si tiene menos balón, no necesariamente tendrá menos opciones de anotar.

Todo dependerá de la química que sepa construir con los exteriores, con los que su relación puede llegar a ser simbiótica si las cosas salen bien: el miedo a Shai y J-Dub liberará a Mara, pero a su vez, si se establece como una amenaza en el roll (y lo tiene todo para serlo), la necesidad de defender dicha continuación abrirá puertas para los anotadores principales, que tal vez empiecen a buscarlo con asiduidad.

El año pasado Hartenstein, su principal socio, les daba 4,7 screen assists por cada 36 minutos; en pretemporada, Mara calca esa cifra sin haber coincidido todavía demasiado con las grandes estrellas del equipo. Y elevando de forma notable la amenaza vertical.

Por tanto, aunque varios de sus mejores highlights hayan llegado en aclarados al poste, todo apunta a que su rol será como especialista en el bloqueo, donde puede tener un nicho ofensivo desde el primer día tanto en los directos para continuar como en los indirectos, facilitando los aclarados de los especialistas. Esto no implica que no vaya a seguir subiendo a recibir a cabecera, pero seguramente con más intención de jugar el pick & roll desde el mano a mano, dejando que su habilidad como asistente a los cortes sea un recurso puntual para cuando el rival defienda en exceso la recepción.

Su éxito residirá pues en su capacidad para mantener sus buenos datos de acierto cuando tenga delante a mejores defensores, físicos más intimidantes, y defensas que colapsen rápidamente y lo obliguen a decidir en décimas de segundo. Pero teniendo en cuenta que este es un tipo de jugada en el que parte con ventaja sobre su marcador y que su altura y su toque cerca del aro son dos de sus grandes atributos, no cuesta imaginar a Aday Mara manteniendo el nivel de efectividad que ha mostrado hasta el momento.

¿Cuestión de emparejamientos?

La otra mitad de la pista es, por su parte, en la que podemos encontrar algunos de los picos más altos pero también de los valles más hundidos. Y es aquí donde reside otra de las claves de la carrera del zaragozano en la NBA. Porque si la condición física es lo que le puede hacer sobrevivir, la defensa parece destinada a ser el factor que marque la diferencia entre ser un jugador de rol de pocos minutos o un titular con mucho peso.

De nuevo, es el choque ante los Pacers el que nos puede ofrece una visión más clara de ambas facetas. Y la única diferencia entre ambas fue tan sencilla como el tipo de pívot al que tenía que defender.

Emparejado con Ivica Zubac, Mara demostró el gigantesco impacto que puede tener aun como novato si puede vivir en la zona y limitarse a proteger el aro. Ante un rival que no es una amenaza desde fuera como el croata, acampó en la zona y se dedicó a colocar tapones, alterar tiros, y hasta provocar con su intimidación que los hombres de Indiana se lo pensaran dos veces a la hora de atacar incluso si estaban en situación de ventaja con su defensor directo.

Pero esto no es una sorpresa. Que su tamaño e intimidación era trasladables a cualquier escenario era una obviedad. Las dudas vienen con cómo se va a defender cuando esa no sea su principal baza. Y son dudas que por ahora no han quedado resueltas.

Sus minutos ante Larry Nance y Jay Huff le pusieron en más apuros, pues ambos supieron aprovechar su tendencia a hundirse en la pintura para anotar cómodamente desde fuera y sumar un total de cuatro triples entre ambos. De forma similar, en el duelo ante Houston fue Fred VanVleet quien castigó su deseo de no alejarse del aro, esta vez convirtiendo un par de triples tras sendos bloqueos directos en los que Mara apenas salió a puntear.

Y aunque esto es más bien un asunto táctico en el que Daigneault debe decidir qué conceder y que no, sí puede hacer de Mara un hombre al que, al menos este primera año, sea difícil encajar en según qué contextos y ante según qué rivales.

Sobre todo si, en caso de pedir a Aday que salga a defender al perímetro, se pone de manifiesto que no tiene la movilidad necesaria para contener o al menos complicar a interiores más ágiles o sobrevivir a un missmatch ante un pequeño. Algo para lo que, tras cinco partidos de pretemporada, seguimos sin respuesta. Es un escenario que apenas se ha dado y con el que tendrá que encontrarse tarde o temprano en liga regular, y que requerirá de una gestión por parte del staff de los Thunder a la hora de compaginar aprendizaje y competitividad.

Y es que, por un lado, hacer al nuevo pasar un par de noches complicadas para que trabaje en sus flaquezas es una parte inevitable y casi que recomendable de los años de rookie. Pero en una franquicia como OKC, que quiere pelear por lo más alto, tal vez no haya tanto margen para dejarlo sufrir ante emparejamientos desfavorables que comprometan al resto del equipo. Dependerá en parte de cuánto estén dispuestos a dejarse ir en liga regular y a ceder el trono del Oeste. Aunque es algo que, si la recompensa es ayudar a madurar al pívot del futuro, tiene más de inversión que de sacrificio.

Así que volvemos a la pregunta del inicio: ¿es real lo que hemos visto de Aday Mara? En su mayor parte parece que sí, y es motivo de ilusión, pero también hay mucho que no hemos podido ver aún y que nos permitirá acotar cuál es su techo y su suelo en la liga. Y es que, aunque sería injusto decir que hasta ahora solo ha vivido en contextos favorables, la mayor parte de sus minutos se han dado en contextos no desfavorables. Y eso ha hecho que sus virtudes brillen más de lo esperado, pero aún tenemos que ver cómo responde cuando sean sus limitaciones las que sean puestas a prueba.

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