¿Cómo lo están haciendo los sophomores? (Parte I)

La temporada ha rebasado su ecuador, y con más cuarenta partidos en el zurrón por equipo disponemos de suficientes datos y horas de baloncesto para abordar algunas cuestiones antes de que suene la sirena el próximo día 14 anunciando la hora del recreo de los mayores. Sin embargo, la que trataría del hacer de los rookies, que era una de las que tenía en mente, me pareció un poco precipitada y además bastante injusta. La inexperiencia de los retoños, el infranqueable, para casi todos, rookie wall, y la escasez o nulidad de minutos del grueso de los drafteados —¡Hola Thibs! ¡Saluda a Adelman de mi parte!—, todos esos factores no nos harían caer sino en un juicio que pronto tendría que ser recurrido y, con total seguridad, cambiar su sentencia.

Por eso, me parece mucho más apropiado lanzarme a desgranar lo que están haciendo los de segundo año. Temporada y media da, ya sí, para un análisis más o menos ponderado de cuan acertadas fueron las predicciones de los scouts, las apuestas de las franquicias, los fracasos más sonados y lo exitosas que pueden ser las carreras NBA de la hornada de 2013.

Una vistazo rápido al top de los lottery picks y primer pin para los ojeadores de los equipos. Observamos los primeros 15 afortunados y ningún error de bulto. Cero fugas; todos siguen en la liga, todos están teniendo un papel aceptablemente relevante en sus equipos, y a la mayor parte de ellos se le atisba un amplio margen de progresión.

Un segundo dato nos dice que de los 60 elegidos, 47 ya han debutado con sus respectivas franquicias. De los que faltan, algunos (Àlex Abrines, Marko Todorović) se espera que lo hagan en un futuro próximo.

Muchos movimientos, traspasos y trueques se sucedieron en cuestión de horas aquella noche del draft. Ahora, usando el factor tiempo a favor de corriente, veremos lo acertadas fueron aquellas permutas, y si los dirigentes fueron certeros profetas o se quedaron en sempiternos plagios de Nostradamus.

Comencemos, como no puede ser de otro modo, por orden de elección.

El Top 15

1.- Hay que decirlo bien claro: Anthony Bennett no es un número 1 del draft. De eso ya no deben quedar dudas (suficiente que lo escriba para que el año que viene se alce con el MIP —Most Improved Player—). Ni en el de 2013 ni en ninguno que se haya celebrado. Ahora está por ver si puede convertirse en un jugador importante en la liga. Los Cavaliers, brindados en los últimos años con la suerte de la más fea y riéndose de los porcentajes, arriesgaron… y les salió mal. Las predicciones más optimistas para Bennett lo situaban en la frontera del top five. Y sin embargo, la cara de funeral que se le dibujó a Noel contrastó con la de asombro de todo el auditorio (y los que lo veíamos desde casa) cuando David Stern, pausa previa con suspense, proclamaba el que sería el último “with the first pick” de su vida.

A los Cavs les tocó la lotería con James, acertaron con Irving, y fracasaron estrepitosamente con el de Ontario (y al año siguiente, hablando de canadienses… en fin, ya llegará también el momento de eso). No porque Bennett no tenga madera de gran jugador, sino porque en Ohio no supieron ni extraer la resina. Lo que de primeras supuso alegría y tremendo alboroto en su parcela de la green room, pronto mutó en una presión psicológica que cayó como una losa de varias toneladas sobre el bueno de Bennett. De pronto se agravaron todos sus problemas: insomnio, asma, sobrepeso (de los 108 kilos de masa que reflejaba su ficha a los 120 kilos extraoficiales que alcanzó). El día de su debut lo saldó con 5 rebotes y dos puntos desde el tiro libre en 15 minutos de acción ante los Nets. Cinco partidos y 15 tiros fallados después, anotaba la que sería su primera canasta, un triple, como profesional en la NBA. Pero esto no rompería el dique que contenía su talento ni generaría un punto de inflexión. Una temporada muy difícil para el alero/ala-pívot en la que apenas mostró fugaces destellos de quien brillara en los UNLV Runnin’ Rebels.

Pero el verano, además del buen tiempo, trajo sosiego y la calma necesaria para que el fiasco del draft empezara a dejar de serlo, y retomara el sendero correcto. En las Ligas de Verano, otro Bennett, con otro cuerpo, nos demostró que podía hacer cosas como ésta; un búfalo en estampida.
https://www.youtube.com/watch?v=nLd8n4_dRH4

Y cuando muchos pensaban que su segunda temporada en Ohio podía ser la de su redención, llegaron los rumores y el traspaso del año: un triunvirato de números uno made in cavs involucrados + Kevin Love. Así, Bennett cambiaba el clima templado de Cleveland por el gélido de Minneapolis. Más lejos, todavía si cabe, de la presión y (visto lo visto) de los Playoffs. Los focos, para su fortuna, esta vez los acapararía en su totalidad su compatriota y sucesor en la cresta del draft, Andrew Wiggins. La confianza se disparó entonces en los Wolves. Con la magia de Ricky y el futuro prometedor Wiggins, solo quedaba por confirmar la incógnita de Bennett. Thaddeus Young llegaba para ser titular, pero eso daba igual. La fe en el renacer del ave fénix era ciega. Y el fichaje del, ahora, fornido AB24 en la Fantasy, una ganga. ¿Cuántos lo fichamos pensando que hacíamos el negocio del siglo?.

Sin embargo toca ser realistas, y a pesar de que genera la complicidad del típico personaje de película al que quieres que todo le salga bien, por ahora ni fu ni fa. Bennett tenía decidido que solo quería dejar que siguiera engordando su cartera (5,5 millones esta temporada y sumando) y en octubre salió de los tacos con fuerza. Un arranque de temporada notable con mucho pick and pop que se ha ido diluyendo cual azucarillo. 17 minutos de media para 6 puntos, 4,1 rebotes y apenas 1 asistencia para un jugador que puede dar mucho, mucho (insisto, mucho) más de sí. Yo soy de los que piensan que condiciones tiene para ser All-Star algún día. La cuestión es si encontrará ese entrenador/motivador que sepa explotarlas, lidiar con una confianza tan quebradiza y se decida de una vez si es un ‘3’ o un ‘4’. Optimismo. Solo tiene 21 años. Tiempo hay para desembarazarse del estigma que persiguió a los Kwame Brown, Joe Smith, Michael Olowokandi etc. Podría aprovechar, entre viaje y viaje en avión o incluso en sus largos rato de banquillo juntos, para preguntarle a Glen Robinson III como se hace eso de honrar la cima del draft. Su padre seguro que se lo ha contado infinidad de veces.

2.- Tras detenerme demasiado en el número 1 embragamos segunda y pisamos el acelerador. A la altura de la plata y mirando con recelo el oro, tiene un presente dorado y un futuro brillante. En reñida pugna por el ROY del año, cuajó una descollante temporada con los Orlando Magic en la que demostró ser pura energía. En la vigente tardó en calzarse las zapatillas; un verano tortuoso le deparó un esguince de rodilla y posterior fractura facial. Ya recuperado y libre de máscaras vuelve por sus fueros: 16,5 puntos, 3,8 rebotes, 3,9 asistencias y 1,6 robos en 35 minutos. En una Conferencia Este que está de saldo podrían pelear por los Playoffs si se esmeran un poco. Con Vucevic, Harris, Payton, Gordon y el propio Oladipo, los Magic tienen estupendos cimientos para concebir un proyecto ambicioso y muy duradero.

3.- El último peldaño del podio fue para Jr., si bien aun es pronto para saber si es digno de tal medalla. El ex de Georgetown se encuentra prácticamente en su año rookie tras una primera temporada casi etérea. Destaca, no obstante, el hecho de que después de un año virgen (8,6 minutos en 36 partidos) y otro en el que avanza despacio, 5,3 puntos y 2,9 rebotes en 18 minutos, las aguas se mantienen serenas en la capital. La buena marcha del equipo en la liga sin duda ayuda mucho. Pero las maneras de Porter también. Llegó al draft sin sobresalir especialmente en nada pero siendo un notable alto en todo. Además de poseer una gran envergadura, en la cancha se aprecia que de fundamentos e IQ anda servido y que de muñeca no se queda atrás. Dejó muestras de lo que es capaz ante Knicks (22 pts) y Bucks (21), pero Randy Wittman parece no tener prisa con él. Si con Otto también dan en la tecla (que yo creo que sí), tras las dianas de Wall y Beal, en la dirección de los Wizards podrán felicitarse a sí mismos al más puro estilo NASA tras misión exitosa.

4.- En los diplomas nos encontramos seguidamente a tres hombres grandes. Los fans de los Hornets —ex Bobcats—tiemblan cuando les llega su turno en el draft. Michael Jordan ha demostrado ser bastante mejor corriendo la cancha que como oteador en los despachos. Sus dones clarividentes —Kwame Brown, marca registrada— dejan bastante que desear. Tras salir airoso con Kidd-Gilchrist tenía otra oportunidad de mejorar su fama con esta cuarta elección. La reacción de los fans al oír el nombre de no tiene desperdicio.

Su primera temporada en Charlotte se saldó con todos los partidos disputados y 6 puntos y 4,3 rebotes en 17 minutos. De haber duplicado su tiempo de juego (34) sus cifras, siendo directamente proporcionales, habrían ascendido hasta los 12/9, lo que para un novato no habría estado nada mal. Por su color y físico espigado recuerda a otro joven promesa que aterrizó hace 14 años en Memphis. Algunas veces —contra el susodicho por ejemplo— ha demostrado de lo que es capaz. Desafortunadamente, Zeller parece haberse contagiado de la decepcionante (parece que mejoran por fin), por las altas expectativas que había en ellos, campaña que está desarrollando su equipo. Este año con minutos, 23,8, apenas mejora sus cifras pasadas: 7,9 puntos 5,7 rebotes y 1,6 asistencias. Igualmente preocupante es que un jugador de 2,13 tan coordinado ni se acerque al tapón por partido. Por ahora bastante por debajo de sus posibilidades, pero, como la mayor parte de la camada, con tiempo y virtudes para invertir la corriente en cuanto le plazca.

5.- Lo mismo que a Porter se le podría aplicar al nº5 del draft, Alex Len. Con cifras casi mellizas en todo al de los Wizards en su primer año, tras media temporada de baja debido a una lesión por estrés en su tobillo izquierdo, que le condujo al quirófano, el ucraniano se encuentra ante su primera campaña de examen. Él es precisamente uno de los agraciados con la media temporada extra que le he concedido a este articulo. Porque su eclosión ha alumbrado precisamente hace pocas semanas, en el momento que ha tenido continuidad. Partido a partido, ha ido desvalijando de minutos las alforjas de Miles Plumlee, como debe corresponder en un pívot que aventaja a otro en 21 puestos en el draft, a pesar del año de diferencia. En sus últimas diez apariciones, Len casi promedia dobles dígitos, rozándolos con 9 puntos y 8,3 capturas.

6.- Y multiplicando el dicho por dos, a la sexta llegó la vencida. Tras 5 jarros de agua fría, finalmente Stern pronunció su nombre y pudo encasquetarse la gorra (la de los Pelicans); pero no fue consuelo suficiente. , quien dominara la lista en casi todos los mock drafts, caía hasta la sexta plaza a causa de una grave lesión en el ligamento de su rodilla izquierda. Precisamtente sus rodillas, de un perímetro no muy superior al de sus tobillos, crean cierta incertidumbre, al menos visual, sobre el poderío físico de un pseudocenter que llegaba con el post-it de taponador sublime.

Tras el anunciado curso de barbecho, se encuentra en un garaje de bricolaje a medio hacer. Porque cuando todos en New Orleans se frotaban las manos pensando en la dupla Davis-Noel, el ex de los Wildcats se iba traspasado a Philadelphia a cambio del base All-Star Jrue Holiday y una pick de 2014. Si tal locura fue la propia de los genios aun está por ver. Cierto es que a enero de 2015, ni Holiday a vuelto alcanzar ese nivel que le llevó al partido de las estrellas, ni Noel es digno de su cara de fastidio hasta que se decretó su elección. Aún no está (ni se si algún día lo estará) para ser el líder de un equipo a la deriva. Sus virtudes se limitan, por ahora, al plano defensivo y, al estilo DeAndre Jordan, hundirlas en ataque. Minutos no le están faltando. Lo que si echa en falta es su compañero twittero bajo los tableros. Si las profecías se cumplen, Noel y Embiid reinarán en la zona pintada la próxima década. Pero sin aventurarnos en utopías, el legado que nos está dejando Nerlens en sus media hora por partido abarca todas las facetas: 8,1 puntos, 7,2 rebotes 1,6 asistencias 1,6 tapones y 1,6 robos. Sin ser para volverse loco, no pinta nada mal.

7.- A continuación salió uno de los favoritos, por lo atractivo de su descaro y lo altísimo de su techo. , super atleta y grandísimo anotador en la universidad, atracaba en una franquicia en plena revolución anarquista; Sacramento Kings. Discreto primer año en el que McLemore solo se destapó de su timidez en el concurso de mates del All-Star saltando sobre el trono de Shaquille O’Neal. No obstante, en la temporada en curso sucedió un hecho inverosímil. ¡DeMarcus Cousins y Rudy Gay han madurado!. Y si eso sucede y al talento le aúnas responsabilidad y trabajo pueden ocurrir cosas maravillosas. Como el inicio de campaña de los Kings. Lástima la lesión de Cousins. Pero McLemore parece haber sido inoculado con ese buen hacer y cada vez se le ve más suelto. En un equipo en el que un solo balón a menudo no es suficiente —y gracias que se marchó Isaiah Thomas— un escolta que lo tiene todo para triunfar va trepando ‘poc a poc’ por la escalera hacia el éxito. 11,8 puntos y 3,1 rebotes para mejorar cualquier aportación que pudiera brindar Derrick Williams. Le atisbo un porvenir tremendo y, en un futuro cercano, candidato al MIP.

8.- Quedaban mejores jugadores en el draft, pero en Detroit tenían un juego interior inmejorable y una apuesta personal con Jennings en la posición de playmaker. Así que fueron a por lo que marcaba la demanda; un escolta de garantías que intermediara entre ambas zonas. Y encontraron lo que buscaban en . Un nombre difícil pero que merecía la pena aprender a pronunciar, porque Kentavious ha llegado para hacerse un hueco entre la burguesía liguera. Franja salarial media-alta cuando le llegue el turno de firmar su primer gran contrato si continua con su sólida evolución. En su año sophomore casi duplica sus cifras en todo con guarismos de 11,9 puntos y 3,2 rechaces en 31 minutos. Al ritmo de autopista sin peaje al que van los Pistons —pero con control de radar tras lo de Jennings—, puede que hasta veamos como maneja sus 21 años de madurez en los Playoffs de la mano de un entrenador con guantelete de hierro en esas lides.

9.- Con la novena elección le llegó el turno a los Timberwolves en el que significara el segundo gran movimiento inmediato de la noche. Y para este aficionadillo que redacta, sin duda el mejor; de quitarse el sombrero. Quien no arriesga no gana, y elegir al, sobre el papel, base más talentoso de todo el draft para enviarlo directamente a Utah es, da igual el ángulo del prisma desde el que se enfoque, arriesgar. Pero desgranemos a este pequeño nº 9. desembarcaba en la NBA con ingredientes de las cocinas de Chris Paul y Nate Robinson. Con la misma altura que el As de los Clippers y un manejo de balón que, salvando las distancias, le recuerda, Burke dio el pistoletazo a su carrera con inmejorables sensaciones.

Tuvo la mala fortuna de romperse el dedo índice de su mano buena en los prolegómenos del curso y no pudo partir de inicio. Tampoco necesitó demasiado rodaje. En diciembre alcanzaba por vez primera la frontera de los 30 puntos en un partido, y en el mes de enero ya compartía el nombramiento a novato del mes con Oladipo. Su nombre para el ‘Rookie of the Year’ sonó hasta la recta final. Curiosamente, lo que se antojaba una ascensión en su juego de crampones y piolets, ha alcanzado en su segundo año una meseta que no figuraba en el mapa. Ha disminuido sus cifras, 12,7 puntos 2,5 rebotes y 4,7 asistencias, en las tres categorías principales con misma réplica de minutos que el curso anterior. Cabe esperar que solo sea un atasco pasajero y siga creciendo hasta lucir la vitola de jugador importante en el que se debería convertir.

10.- cierra el prestigioso top ten. En todo draft hay un jugador que se considera ‘el robo’ del mismo. De quien más se habló para esta denominación fue el escogido por los Blazers, a pesar de no ser una elección especialmente tardía. Muy válido como combo guard, McCollum ha sido asediado por las lesiones desde que se uniera a la disciplina de Terry Stotts. En lo poco que hemos podido verle en acción apunta, sino robo a mano armada, a faena de butronero sigiloso la de estos Blazers, haciéndose en la decena con un gran proyecto de jugador. Una fenomenal muñeca y gran zancada con balón, y cuyo estilo de juego me evoca a Jamal Crawford. Cada vez que ha empezado a coger rodaje algún percance le ha puesto la zancadilla. Con la adecuada continuidad, personalmente, lo veo como el escolta acompañante de Lillard generando un feroz tándem anotador. Varias actuaciones la temporada pasada por encima de los 15 puntos, que esperamos repita con frecuencia en el segundo tramo de la presente en la que apenas ha entrado en calor; 4,3 puntos en 12 minutos.

11.- Parecía querer insistir, viendo su número de elección en el draft, quien debería haber sido el número uno. Que el semental al que dar caza y con el que les había tocado la lotería no era Nerlens Noel, sino él. Pero si bien ni los socuts ni los general manager de las franquicias supieron verlo, se encargó de dejarlo claro a la primera ocasión y desde su primera actuación. Un coast to coast descomunal a los 23 segundos de juego, a lo que seguiría una función antológica que, al bajar el telón, al público no le quedó otra que aplaudir con fuerza y rendirse ante sus 22 puntos, 7 rebotes, 12 asistencias y 9 robos de balón. Ahí queda eso. Para mayor gloria lo hizo ante los Heat de LeBron James, vigentes defensores del título. Ya que estamos, por qué no verlo una vez más.

Con la fisiología de un alero, a este excelso base de sonrisa infinita le sobraron motivos para mantenerla dibujada la totalidad de la temporada. Su memorable debut no se quedó en flor de un día. Se llevó a casa, sin discusión y con todo merecimiento, el galardón al Rookie del Año de la NBA. Por eso y por su constancia, intensidad y alegría en el juego, cada vez que mis ojos parecían mentirme leyendo rumores de traspaso, un escalofrío me trepaba por la espalda. Poner en el mercado a un jugador cuya contraprestación recibida sería difícilmente igualable (ya no digo superable), es un movimiento estratégico que solo puede cobrar sentido en la cabeza de Sam Hinkie. Por fortuna para los aficionados de los Sixers, Carter-Williams continúa allí y sigue a lo suyo. 15,3 puntos 6,1 capturas, 7,2 asistencias y 1,5 robos además de ser uno de los principales artífices de que los 76ers abandonaran el farolillo rojo de la clasificación.

Si definitivamente abandonan también el sendero del despropósito en Philadelphia y empiezan a apostar en lo que tienen, MCW será, sin atisbo de dudas, el director de una orquesta que, antes de que nos demos cuenta, estará tocando música cuya partitura parecerá engendrada por el propio John Williams. Debe ser la genialidad del apellido. Hace dos días, por cierto, nos daba un poco más la razón a los que lo tenemos en nuestra lista de intransferibles; tercer triple doble de la temporada.

12.- Allá desde donde nos esté observando, sin duda Andrés Montes lo habrá investido a estas alturas como presidente de honor de los ‘Estopa Mix’. Al más puro estilo Laimbeer & Mahorn, seleccionado en duodécimo lugar por los Thunder está dispuesto a hacerse un hueco en la liga —y a ver quien le dice lo contrario— a base de bien… y de músculo. Han sido varios años los que la afición thunder ha estado encendiendo velas para que en las oficinas de Oklahoma se pusieran manos a la obra en busca de algún movimiento que relegara a Perkins al banquillo —o a Timbuktu— y dispusiera sobre el parqué ese pívot que significara la última tuerca que cerrara el ensamble, de una vez por todas, de la maquinaria de Westbrook, Durant e Ibaka y les condujera directos al campeonato antes de que sea demasiado tarde. Por ahora sigue sin confirmarse.

En un año que, con la enfermería cargada de quilates, los Thunder apenas han podido desplegar su juego, con la postemporada aun sin asegurar y un maniquí “dando las órdenes” desde el banquillo, está por ver cual es el verdadero potencial de Adams en este equipo. Su presencia intimidatoria empieza a dejarse notar, pero en ataque todavía le cuesta. No tiene un físico lento para nada, así que, si se esmera y se deja aleccionar un poco por el hispano-congoleño, está facultado para transformar sus 7,3 puntos y 7,2 rebotes en 24,5 minutos en mucho más.

13.- Si hubiese nacido 20 años antes, tranquilamente podría haber sido un buen extra en el rodaje de Braveheart. Sin embargo lo hizo en 1991 y decidió dedicarse a esto del baloncesto. Contra todo el poderío genético de la raza negra, tiene toda la intención afiliarse a la asociación ‘Raza blanca: Tirador’. La franquicia que lo reclamó la noche del draft fue Dallas Mavericks, sin embargo fue inmediatamente traspasado a Boston Celtics a cambio de los derechos sobre Lucas Nogueira y dos futuras segundas rondas del draft. Si un jugador del semblante físico de Olynyk es elegido en el número trece del draft es porque sabe jugar. La excepción de la regla ya fue saldada por Adam Morrison.

El canadiense tiene la obligación de ser parte en esa selección temible en ciernes capaz de plantar en pista un quinteto que pueda rivalizar con el de sus vecinos de frontera. Muy buenos fundamentos, técnica depurada para un 2,13, un físico que solo puede mejorar, alta capacidad de sacrificio y una muñeca que desde el triple y con espacios es un martillo pilón. Ganarse la confianza de Brad Stevens le está resultando un reto y debe sudar por cada minuto arañado en pista. Con cuarenta partidos exactos esta campaña sus cifras son de 11,1 puntos, 5,4 rebotes y 1,7 asistencias con un tiempo medio en cancha de 24,5 minutos. Por lo que uno lee, los aficionados de los Celtics están encantados con él, y lo quieren como parte del núcleo principal que marque el resurgir del trébol, creciendo con otros jugadores jóvenes como Smart, Sullinger y Bradley. Este curso ha alcanzado su plus-marca anotadora con 30 puntos día que demostró de lo que es capaz cuando juega con la agresividad de la que a menudo adolece.

14.- Ya lo expresó estupendamente bien nuestro compañero Jorge en su artículo : madera de estrella’. En los primeros mock drafts de su quinta ocupaba casi siempre las primeras plazas, sin embargo, en la Universidad entró en una fase de letargo que le hizo bajar y bajar en las apuestas hasta caer al décimo cuarto lugar. Fue parte del paquete que enviaron los Jazz destino a Minneapolis, y con Adelman, era sencillo adivinar lo que iba a pasar. Ostracismo y asiento perenne reservado en el banquillo. Lo que mejor pudo venirle fue su garbeo por la D-League, donde dejó claro que mantenía su olfato anotador, ya que su minutaje en el primer equipo se limitó a a menos de ocho por partido. Una de las pocas ocasiones que el coach le dio confianza con 24 minutos en pista, éste contestó con 20 puntos y 6 rebotes.

Este año es otra cosa. Muhammad anota canastas con la misma facilidad que el resto de los humanos pestañeamos. Una soltura para ver aro muy al estilo de Beasley y su “Be-easy”. También recordaba, al entrar en la meca del basket, su mismo díscolo carácter, ganando fama por sus incontrolables impulsos hormonales incluso antes de debutar. En su año sophomore parece muy centrado, y en ausencia del base español, toma galones a pesar del pésimo récord que arrastra el equipo. En diciembre ha empezado a colorear su astro; dos actuaciones de 28 puntos, y para despedir el año a lo grande, guiño al día 30 del mes con ídem número de puntos. Un ‘2’ que juega de ‘3’ y si me apuras hasta de ‘4’ (fantástico en su juego de espaldas). Un prodigio de versatilidad que los Timberwolves, poco atractivos para los agentes libres, no deberían dejar escapar. En estos tres meses sus números son de 13,7 puntos 4 rebotes y 1,4 asistencias.

15.- Si valía la pena aprender a pronunciar el nombre del número ocho, éste es más cosa de bolígrafo. Y aprendan a escribirlo bien, porque el nombre de lo vamos a leer muchísimas veces y acompañando grandes titulares. ¿Quién no está enamorado de este jugador? es más; ¿quién duda de su descomunal potencial?. El más joven del draft de 2013 buscaría acomodo en los Bucks de Milwaukee, y desde que se estrenara no ha parado de crecer, y no solo en sentido figurado. En su primer año de verde oscuro incrementó su estatura en 5 centímetros, plantándose en los 2,11 con 19 años. Sus brazos, como patas de flamenco, en consonancia con su talla. En el equipo revelación y una de las mejores sorpresas del año, la lesión de Jabari Parker no logra ensuciar la magnífica temporada que están cuajando los Bucks. En un conjunto en el que es joven hasta su entrenador, Jason Kidd dirige una pandilla que destila frescura.

Antetokounmpo, infinito e inagotable en ambos lados de la pista, aporta de todo y en todos los frentes: defensa, intensidad, velocidad al contraataque, envergadura y muchas piernas. Un prodigio físico que nos está metiendo a todos en el bolsillo. Gran responsable de la 6º plaza que ocupan actualmente en la Conferencia Oeste, marcando el ritmo del 50% de victorias con la precisión de un reloj suizo. Un aporte estadístico de 11,4 puntos, 6 rebotes y 2,3 asistencias y una pieza indispensable en el esquema del equipo.

Un draft no tan malo

Estos son los 15 primeros. Mucho se habló y analizó en las inmediaciones de este draft sobre la calidad del mismo. Se decía que había muy poca. De hecho, lo señalaban como el más flojos de los últimos años. Viendo la trayectoria de la quincena inicial puede parecer que se precipitaran un poco.

Sin citar medios ni a sus desafortunados éforos, en las vísperas de su celebración uno se encontraba en la web descripciones como ésta: “El draft 2013 está tan desprovisto de buenos jugadores de segundo año y tiene una tanda tan marginal de jugadores de primer año, que un cazatalentos sugirió que nuestro Top 100 de 2013 podría ser el más flojo desde aquel horrible draft del 2000. Hay un par de estrellas interesantes en vías de regreso y varios jugadores intrigantes de primer año – pero se queda sin vapor en seguida.”

No hay necesidad de hacer leña del árbol caído. Mucho mejor congratularnos porque dentro de no mucho tiempo, varios de estos jugadores podrían echar su boleto para el All-Star.

Estos eran los más destacados, pero aun quedan otros 45. En la segunda parte de éste análisis nos sumergiremos en el resto de la promoción, subrayando los que están haciendo un mejor papel y empiezan a acentuar nuestra interés. Asimismo haremos balance y opinaremos sobre que equipos parecen haber dado en el clavo con sus elecciones y pescado en este mar de talento la pieza —o las piezas— que tanto buscaban.

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