Donovan Mitchell y Utah: una elección fraguada en secreto

“Ni una palabra sobre este entrenamiento”. Esa fue la orden que transmitió Dennis Lindsey el 27 de mayo de 2017 en las instalaciones de Utah , la cual conocemos ahora gracias un interesante artículo de The Washington Post.

Por aquel entonces, aún con la cabeza puesta en qué decisión tomaría Gordon Hayward en la agencia libre, los de Salt Lake City se preparaban para el Draft que se acercaba, y lo hacían mediante una sesión de trabajo en la que participaban Frank Mason (Kansas), Josh Hart (Villanova), Amile Jefferson (Duke), Devin Robinson (Florida) y London Perrantes (Virginia)… y (Louisville).

Antes de aquel sábado que cambiaría la historia reciente del equipo, la primera sorpresa para la gerencia de la franquicia fue que Mitchell aceptase entrenar para ellos. Los jugadores suelen seleccionar con qué equipos desean mostrarse antes del Draft y este proyecto de Louisville apuntaba a ser una elección de lotería. Utah por su parte tenía los picks 24 y 30. Por suerte para ellos la percepción de Mitchell era distinta. “Quería entrenar para todos los equipos de primera ronda. Ese era mi objetivo. No soy uno de esos chicos que buscan una promesa o garantías”, destaca.

Y los Jazz lo agradecen. Aunque Lindsey, general manager del equipo, asegura que le seguía desde hacía tiempo –incluso le vio en acción en 2016 contra Baylor, universidad en la que jugaba su hijo–, está claro que si hubiese rechazado la invitación hoy el presente de ambos sería distinto. Y es que el entrenamiento fue tan espectacular como explica David Locke, periodista de los Jazz que estuvo presente aquel día de mayo.

“Se iba a enfrentar a Josh Hart, que es realmente bueno. Así que ahí empezó todo. Observabas a Josh Hart y pensabas para ti mismo: ‘Wow, este chico es bueno’. Y de pronto… ‘Dios mio, Donovan es genial’. Su energía, su equilibrio, su fuerza… desprendía un aura especial”.

Eso lo vio Locke y todos los que allí se dieron cita. Lindsey, quien ya sabía entonces que haría todo lo posible por llevar a Mitchell a los Jazz, impuso la ley del silencio antes de que se abriesen las puertas. “Uno de los muchachos con los que Lindsey trabaja se acercó y dijo literalmente: ‘Dennis quiere dejarlo claro, si sale una sola palabra sobre este entrenamiento, estás despedido. Todos estarán despedidos'”. El resto de la historia es conocida por todos. Utah cerró un traspaso con Denver, se hizo con la elección número 13, cruzó los dedos para que nadie les quitase a su elegido y se hizo con su deseo.

Expectativas sobrepasadas

Sí, Utah consiguió lo que quería, pero ni mucho menos pensaba que al destapar el tarro encontraría tal esencia. Esa es la realidad y así lo admite Lindsey. “No voy a sentarme aquí y decir que planeamos esto magistralmente. Que podría ser un anotador líder, que podría hacerlo siete partidos seguidos y hacer historia como novato… No vimos eso. Es como si de pronto hubiese crecido hasta este nivel. Ciertamente estamos disfrutando con este viaje”.