La NBA en Disney: un repaso al protocolo y lo que nos espera


Por fin. La espera se ha hecho larga. Demasiado, por momentos. Echábamos de menos ese cosquilleo interno previo al bote de una pelota de baloncesto. La NBA publicó esta semana un documento de más de 100 páginas en el que se recoge el protocolo que regirá la vida de los equipos en Disney World. Ni la pandemia mundial, ni la crispación social, ni las numerosas dudas existentes entre los jugadores han podido frenar este empuje. Tras varios meses de incertidumbre, la NBA está lista para volver a la acción el próximo 30 de julio.

No ha sido fácil. Ha habido muchos frentes abiertos que solucionar y Adam Silver ha completado una notable gestión con la que ha sabido (dentro de lo posible) satisfacer a todos los actores involucrados pese a lo delicado de la situación. Pero abordemos el meollo de la cuestión: cómo será la tan mencionada burbuja y qué se encontrarán los jugadores durante su estancia en el resort de Orlando. 

Las fases

La pandemia mundial por el COVID-19 nos ha acostumbrado al uso de las ‘fases’ con el fin de establecer unos plazos y pautas a seguir. La NBA ha querido mantener este sistema y ha organizado su regreso en seis fases bien diferenciadas.

  • Fase 1 (12-22 de junio). Esta primera fase ya ha sido completada. Entre otras cosas incluía el regreso de todos los jugadores internacionales a las ciudades de sus respectivos equipos y la posibilidad de regresar a los entrenamientos, aunque de manera individual y de carácter voluntario.
  • Fase 2 (23-30 de junio). Se mantiene el carácter voluntario de las sesiones de entrenamientos, todas ellas celebradas ya en las instalaciones de práctica de cada equipo. A su vez, todos los jugadores y el personal de cada franquicia será sometido a pruebas obligatorias de COVID-19 (hisopo nasal poco profundo, PCR y extracción sanguínea).
  • Fase 3 (1-9 de julio). Dan comienzos los entrenamientos individuales obligatorios en las instalaciones de las franquicias. Las sesiones en grupo todavía están prohibidas y solo se permitirá un máximo de ocho personas al mismo tiempo. Otra novedad en esta fase es la participación de los entrenadores jefe en las sesiones. Hasta este momento, estas estaban limitadas a asistentes o entrenadores personales.
  • Fase 4-A (7-11 de julio). Los equipos deberán presentarse en Orlando entre los días 7 y 9 de julio. A su llegada, todos los componentes permanecerán aislados en sus respectivas habitaciones hasta que las pruebas PCR arrojen dos negativos consecutivos con, al menos, 24 horas de diferencia. A todos los componentes de los equipos se les dará mascarillas, una alarma de proximidad y un anillo inteligente para la detección precoz de COVID-19 que monitorea la temperatura y la frecuencia respiratoria y cardíaca. Tanto la alarma como el anillo es de carácter opcional para los jugadores. Para el resto del equipo es obligatorio. Kyle Kuzma y Joe Ingles se han tomado este ‘marcaje’ con humor. Las pruebas antidrogas seguirán vigentes, pero se obviarán aquellas que hagan referencia a sustancias recreativas, como, por ejemplo, la marihuana. Ojo, igualmente serán sancionados si les pillan ‘con las manos en la masa’. Hay que recordar que el estado de Florida prohíbe su uso.
  • Fase 4-B (9-21 de julio). La NBA empieza a ‘socializar’. Se permiten los entrenamientos sin ningún tipo de limitación en el número de participantes y los jugadores podrán participar en actividades colectivas. El entretenimiento no faltará en Disney World: videojuegos, películas, sesiones musicales con DJs, piscina, golf, pin pong, cartas, yoga, actividades de relajación, peluquería, manicura,… Eso sí, siempre cumpliendo la distancia mínima de seguridad (dos metros) y la limpieza o destrucción del material utilizado. Por ejemplo, las cartas no podrán ser reutilizadas. Se mantendrán pruebas regulares PCR y los controles diarios de temperatura, frecuencia cardíaca y nivel de oxígeno en sangre.
  • Fase 5 (22-29 de julio). Podremos palpar la temporada y comprobar la preparación real de los jugadores tras tanto tiempo de parón. Durante esta semana se espera que los equipos disputen tres partidos amistosos contra equipos establecidos en su mismo hotel. La burbuja se ampliará y los jugadores y personal podrán interactuar con los de los otros hoteles.
  • Fase 6 (30 de julio al 13 de octubre). No hablemos de medidas, hablemos de baloncesto. El 30 de julio se reanudará la temporada y cada equipo disputará ocho partidos de regular season antes de dar comienzo a los playoffs. Tan solo los miembros del staff sentados en la segunda línea del banquillo estarán obligados a usar mascarillas. ¿Lo más difícil? Cumplir normas aparentemente sencillas como no tocar el protector bucal o limpiar la pelota con la camiseta. Las pruebas diarias, por supuesto, seguirán realizándose.

Mejores hoteles a los mejores equipos

La NBA ha buscado la manera de simular el factor cancha en una situación extraordinaria como esta que implica una misma sede neutral para todos. Ninguna de las medidas propuestas ha sido acogida de manera amplia, pero al menos se ha otorgado cierto beneficio a los equipos mejor clasificados en función de su alojamiento dentro del resort.

  • Grand Destino: Bucks, Lakers, Raptors, Clippers, Celtics, Nuggets, Jazz y Heat.
  • Grand Floridian: Thunder, 76ers, Rockets, Pacers, Mavericks, Nets, Grizzlies y Magic.
  • Yatch Club: Blazers, Kings, Pelicans, Spurs, Suns y Wizards.

Uno de los premios que considera la NBA es la de aspirar al hotel Grand Destino a aquellos equipos que logren avanzar en la competición.

Sin sueldo a los que no viajan: salvo los ‘excusados’ y ‘protegidos’

Adam Silver anunció que ningún jugador sufrirá algún tipo de represalia o sanción si se niega a formar parte de la burbuja. Esta medida fue acordada tras una serie de reuniones con la Junta de Gobernadores y la Asociación de Jugadores. Varios jugadores han exhibido sus dudas y temores ante la burbuja y esta decisión les permitirá tomar una decisión con mayor libertad. Eso sí, existen varios matices muy a tener en cuenta:

  • Las franquicias tienen hasta el 25 de junio para comunicar a la liga qué jugadores “excusados” o “protegidos” no formarán parte de la reanudación de la temporada. Estas dos etiquetas incluyen a aquellos jugadores cuya seguridad no está garantizada por motivos de salud. Son los equipos médicos los que otorgarán esta condición tras realizar pruebas médicas y estudiar el historial médico. Estos jugadores no sufrirán ningún tipo de reducción salarial como resultado de su ausencia en Orlando.
  • El salario de cualquier otro jugador que decida no participar se reducirá en 1/92,6 por cada partido que se pierda, con una reducción máxima del 14/92,6, tal y como recoge el convenio colectivo.

El teléfono de la ‘insidia’

La NBA ha sido muy tajante en todo lo relacionado con la normativa interna de la burbuja y las consecuencias de romperla o abandonarla. La competición ha tendido la mano a los jugadores anunciando que “esperan que nadie salga del campus”. Pero, a su vez, ha insistido en que habrá medida ante posibles infractores.

En primer lugar, los jugadores que salgan del resort sin una causa justificada podrán recibir medidas disciplinarias por parte de la NBA que incluyen “advertencia, multa, suspensión y/o expulsión del campus”. Lo mismo en el caso de que la normativa del protocolo sea violada de forma reiterada.

Aquí surge una iniciativa extraordinaria por parte de Adam Silver: la creación de una línea directa anónima para que los jugadores puedan dar ‘un chivatazo’ a sus superiores en caso de que un compañero o rival esté saltándose las reglas. ¿Habrá delatores o ‘policías encubiertos’ en Orlando?

Dos modelos similares: ACB y Bundesliga

En Europa se han cancelado de forma definitiva 27 competiciones domésticas profesionales. Ni siquiera la Euroliga se ha salvado. Tan solo en España y Alemania han regresado a las canchas, con dos modelos muy similares. El de la ACB ha interesado especialmente en Estados Unidos, donde lo están siguiendo muy de cerca. En ESPN han dedicado incluso un artículo que ahonda en las condiciones sanitarias y organizativas de esta liga.

En el caso de la competición española se ha utilizado L’Alquería del Basket, la macro-instalación de cantera del Valencia Basket, como único centro de operaciones, mientras que todos los partidos se están disputando en el pabellón conocido como La Fonteta. En el recinto también se ha habilitado un centro médico y de recuperación avanzados para poder hacer frente a la exigencia de un calendario tan condensado.

Tras el susto inicial protagonizado por el positivo de Francis Alonso, del Unicaja, la liga ha vuelto con total normalidad. Al menos la permitida por la crisis sanitaria. Se ha restringido al máximo el contacto con todas las personas ajenas a la burbuja, ofreciendo imágenes tan curiosas como situar la mesa de anotación en las gradas y a los periodistas en el anillo superior.

Avisaba Álex Mumbrú, entrenador del Bilbao Basket, de la “importancia del rebote” ante la posibilidad de un descenso en los porcentajes de tiro. El acierto en triples en la mayoría de partidos disputados hasta ahora ha estado por debajo del 30% en los primeros encuentros, situándose la media de la temporada en un 35%. Las incógnitas en torno al estado físico de los jugadores son un hecho pero “la clave es no tener miedo”, en palabras de Fernando San Emeterio.

Obviamente, la solución de meter a todos los jugadores en una burbuja no está libre de crítica. El protocolo en la Bundesliga es más permisivo y se permiten salidas a trotar o pasear de hasta tres personas. Aún así, parece insuficiente libertad. “Es difícil imaginar que con 200 personas aisladas nadie sienta la necesidad de salir a tomar una Coca-Cola al bar de la esquina”, admitiría hace unas semanas Akeem Vargas, jugador del Skylines Frankfurt.

La gran diferencia entre la NBA y el tándem ACB-Bundesliga ha sido el formato elegido para retomar el curso. Las dos competiciones europeas han optado por dividir sus equipos en dos grupos (de seis equipos en el caso de la ACB y de cinco equipos por parte de la liga germana). Este formato fue uno de los considerados por la NBA, aunque finalmente se decidió incluir a 22 equipos y disputar ocho partidos de regular season antes de dar comienzo a los playoffs.

Sin público… ¡qué rollo!

Nos tendremos que ir acostumbrando. No solo durante este curso, sino a medio plazo. En la ya famosa llamada de Kyrie Irving se trató también la creciente posibilidad de que toda la temporada 2020-21 se dispute sin público. Del primer al último partido. Las pérdidas económicas serán enormes, pero ese es otro tema. El chirriar de las zapatillas, los tiros repelidos por el aro y las indicaciones verbales sonarán más alto que nunca en las tres canchas dispuestas para la ocasión: el HP Field House, el Arena y el Visa Center.

Tenemos distintos espejos en los que mirarnos. Unos han aceptado el cambio con naturalidad. Otros han intentado maquillar la realidad, con resultado dispar. La liga española de fútbol ha recreado el público de manera digital en las retransmisiones televisivas. Algunos espectadores han agradecido el esfuerzo. Otros no han tardado en calificar como “un espanto” esta medida ‘Photoshopeana’ y la lluvia de memes no ha tardado en aparecer. La ACB se ha decantado por un plan completamente inverso. Pabellones vacíos y ambientes más propios de un entrenamiento semanal que de una competición de primera línea. La nueva realidad, presentada de forma cruda y objetiva al público.

Sea fútbol o baloncesto, los protagonistas coinciden en sus impresiones tras los primeros partidos celebrados tras el confinamiento. “No hay ruido. Disparas a la portería, haces un gran pase, anotas y no pasa nada. Es muy, muy extraño”, declararía el entrenador del Borussia Dortmund de la Bundesliga alemana, Lucien Favre.

Un espectacular alley-oop, un tremendo tapón por la espalda tras recorrer toda la cancha, un game-winner en un séptimo partido de unas Finales,… ¿Cómo se vivirán todos estos escenarios sin el calor de la afición?

Y si hay positivo, ¿qué hacemos?

La NBA ha recalcado por activa y por pasiva que un positivo no detendrá la competición. En caso de producirse se procederá al aislamiento del jugador. Este será recluido en una ‘vivienda de aislamiento’, apartada del propio campus de Disney. Allí será sometido a una segunda prueba con el fin de descartar un falso positivo. Si se confirma el positivo, el jugador dará comienzo un periodo mínimo de diez días de cuarentena y todos aquellos jugadores y miembros del personal que hayan tenido contacto con él serán analizados. El regreso a la burbuja se llevará a cabo superado el tiempo de cuarentena y tras dos negativos consecutivos en los test de COVID-19.

Todo esto es muy bonito pero, ¿realmente la NBA podría avanzar en caso de darse un positivo? Recordemos que, en caso de detección tras un partido, el foco del contagio puede expandirse rápidamente entre compañeros y rivales. De momento, podemos hallar un precedente esperanzador en la UFC.

Fue precisamente en Florida, en el VyStar Veterans Memorial Arena de Jacksonville, donde la competición de lucha libre reanudó sus eventos con la celebración del UFC 249. La organización contó con 1.200 test de detección de COVID-19 (600 de anticuerpos y otras 600 sanguíneas). Uno de los luchadores, Ronaldo ‘Jacaré’ Souza, dio positivo dos días antes. La única repercusión del positivo fue la suspensión de su combate, pero el evento siguió adelante sin contratiempos.

Hace unos días, Danny Green declaró que “la efectividad de la burbuja no es tan efectiva como a la NBA le gustaría”. Unas dudas lógicas pese a la existencia de un protocolo que parece dar respuesta a todas ellas. Pero no es así. Hay situaciones que nos confirman que el riesgo de una brecha es real. No todos los trabajadores de Disney World están obligados a ser sometidos a test de COVID-19. Los jugadores podrán pedir comida a chefs privados situados fuera de la burbuja. Las familias y amigos que acompañen a los jugadores se unirán a ellos tras varias semanas de competición, permitiendo un pequeño foco de entrada si no se gestiona bien. Además de toda la logística implícita en el proceso. Y sin olvidarnos de la presencia de un grupo de riesgo muy importante: los entrenadores de mayor edad como Mike D’Antoni, Alvin Gentry o Greg Popovich.

La NBA tendrá que hilar muy fino.


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(Fotografía de portada de Manuela Davies/Getty Images)


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