Los 5 mejores jugadores de la historia de Detroit Pistons

Llega la hora de dar un nuevo paso en los top-5 de las franquicias NBA centrándonos ahora en la división central para abrir fuego con una de las organizaciones más antigua de la Liga, los Detroit .

Por dónde empezar si no. El archienemigo de Michael Jordan –se le cambia la cara en ‘The Last Dance’ al hablar de él–, es el gran mito de la historia de los Detroit Pistons, franquicia en la que pasó toda su carrera para disputar tres Finales y ganar dos anillos en los años 1989 y 1990, siendo MVP en el segundo de los títulos con un promedio de 27,6 puntos, 7 asistencias y 5,2 rebotes.

En total fueron 13 las temporadas que Isiah Thomas defendió la camiseta de los Detroit Pistons. Elegido en el segundo puesto del draft de 1981 (Mark Aguirre fue el número 1) pasó directamente a ser el líder de un conjunto al que conduciría a nueve aventuras consecutivas de playoffs hasta cerrar su carrera en 1994. Era aquí, en el momento de la verdad, cuando este habilidoso base daba su mejor versión; no en vano promedió 20,4 puntos, 8,9 asistencias y 4,7 rebotes en playoffs, a la vez que convertía su 29% en triples de regular season en un 34,6.

Entrando un poco más en aquellos años en los que llegó a las Finales, en 1988 disputaría una espectacular eliminatoria ante los Lakers de Magic Johnson para perder 4-3, mientras que en las dos siguientes cantaría victoria (primero tomándose la revancha ante los de oro y púrpura por 4-0 y después acabando con los Blazers por 4-1). En todas esas carreras de playoffs derrotarían por el camino a los Bulls de Jordan hasta que en 1991 fueron estos últimos los que terminaron por destronarles en el Este.

Si a nivel colectivo su palmarés no tiene comparación en los Pistons, a título individual no lo es menos. Fue 12 veces All-Star (MVP en 1984 y 1986) y lo seleccionaron en tres ocasiones para el mejor quinteto de la NBA. Ciñéndonos a Detroit, entre sus récords se encuentran el ser el máximo anotador de la historia de la franquicia con 18.822 puntos, así como el máximo asistente con 9.061 pases de canasta. Enormes datos para un jugador al que los Pistons inmortalizarán con una estatua en su pabellón.

El dato. Nos trasladamos a las Finales de 1988, exactamente al sexto partido. Con ventaja de 3-2, los de Michigan podían lograr el anillo, pero todo se torció –nunca mejor dicho– cuando Isiah Thomas sufrió un esguince en su tobillo derecho mediado el tercer cuarto. Tras un breve paso por vestuarios regresó a la cancha y firmó 11 de sus 25 puntos totales de tal periodo. No fue suficiente, Detroit perdería tanto esa noche como en el séptimo encuentro. La exhibición de coraje de Thomas quedó sin premio.

Seguimos en el puesto de base… y con anillos. Chauncey Billups es uno de esos jugadores que parecen destinados a encajar en un equipo. Llegando a la NBA en 1997 como número 3 del draft, Boston no dudó en traspasarlo a Toronto para que estos hiciesen lo propio a la campaña siguiente enviándolo a Denver. Después pasaría también por Minnesota antes de llegar en 2002 a Detroit. Sí, por extraño que parezca, Billups no recibía la confianza que merecía. Por suerte para él –y de los Pistons– en Michigan la encontró.

Fueron seis campañas y media jugando para Detroit en los que rememoró el gran momento que vivieron a finales de los 80. En cada uno de sus años en el equipo lograron entrar en playoffs para llegar al menos a las finales de la Conferencia Este. Fue en su segundo curso con la organización, el 2003-04, en el que alcanzó la gloria. En dicha campaña fueron superando eliminatorias hasta encontrarse en las Finales con Los Angeles Lakers, equipo que contaba con Shaquille O’Neal y Kobe Bryant, así como con los veteranos Gary Payton y Karl Malone, y al que derrotaron por un claro 4-1. Billups fue elegido MVP al firmar 21 puntos, 5,2 asistencias, 3,2 rebotes y 1,5 robos por noche en una eliminatoria en la que el point guard asegura que “los Lakers deberían haber barrido“. En la temporada 2004-05 repetirían clasificación para las Finales, pero en esta ocasión no podrían con los San Antonio Spurs.

Centrándonos en la figura de Billups, este sería cinco veces All-Star y se vería seleccionado en dos ocasiones para formar parte del segundo mejor quinteto defensivo de la NBA. Además, es top-3 del equipo en puntos y asistencias en playoffs, así quien más triples ha convertido en esta fase con un total de 198.

El dato. Aunque desde el principio de su carrera fue un base anotador, en Detroit fue alcanzando otro nivel hasta convertirse en un gran pasador; ejemplo de ellos es que el 14 de diciembre de 2005 fuese capaz de alcanzar las 19 asistencias ante los Pistons.

Volvemos a dar un paso atrás para ocuparnos ahora de otro chico que pasó toda su carrera en Detroit, y que acompañó en el backcourt a Isiah Thomas en los anillo de 1989 y 1990. Toca hablar de todo un Hall of Fame como Joe Dumars.

Formado en la poco conocida Universidad de McNeese State, este chico de Luisiana llegaría a la NBA como número 18 del draft de 1985. No fue una de las primeras elecciones, pero los Pistons poco tardaron en comprender el enorme jugador que tenían entre manos. En su curso de novato empezó de suplente, pero a los pocos meses se hizo con un puesto de titular que no perdería jamás hasta retirarse en 1999. En esos 14 años jugaría un total de 1018 encuentros (quien más en la historia de la organización) y promediaría 16,1 puntos y 4,5 asistencias. Sus números fueron muy buenos, pero nada es comparable a la final que hizo en 1989.

Aquella temporada 1988-89, su cuarta en la Liga, llegaría hasta las Finales para verse contra los Lakers, equipo que les había ganado solo un año antes. Dumars literalmente explotó en aquellas Finales para hacer 27,3 puntos y 6 asistencias por partido y llevarse el MVP –todos los MVP de las Finales–. Repetiría anillo un año después y seguiría jugando durante toda su carrera para los de Michigan hasta ser seis veces All-Star e integrar en otras cuatro el mejor quinteto defensivo; y es que Dumar más allá de su facilidad para lograr puntos, formó parte de uno de los equipos más duros de la historia de la NBA. Un mito en Detroit.

El dato. Dumars, quien tiene su camiseta con el número ‘4’ retirado en la cancha de los de Michigan, es el jugador con más triples anotados en la historia de la franquicia con 990.

Y no abandonamos los puestos exteriores. Richard ‘Rip’ Hamilton llegó a los Pistons en el año 2002 siendo un buen jugador para irse en 2011 siendo una leyenda.

En un equipo que tal y como han hecho históricamente los Pistons centraba sus fortalezas en la parcela defensiva, Hamilton puso en todo momento esa brillantez y eficacia ofensiva que les sacó de muchos apuros por el camino. Como ya hemos comentado, con Billups y él en el plantel los de Michigan disputaron en seis ocasiones consecutivas las finales de conferencia, y en cinco de esas seis carreras de playoffs Hamilton haría al menos 20 puntos por partido. No parece una cantidad inmensa comparada a las que vemos en la actualidad, pero por poner un ejemplo, los Pistons campeones de 2004 promediaron en la postemporada 87,1 puntos por noche mientras Hamilton aportaba 21,5. Sí, prácticamente uno de cada cuatro puntos llevaban su firma.

Y es que Hamilton llevó su baloncesto a otro nivel como miembro de la franquicia del norte de Estados Unidos. Con ellos sería tres veces All-Star para convertirse en una leyenda que hoy tiene retirado el número ’32’ que lució durante nueve años.

El dato. Con 2.467 puntos, o lo que es lo mismo, una media de 20,6 por noche, Hamilton es el máximo anotador de la historia de los Pistons en playoffs superando incluso a Isiah Thomas.

Bob Lanier

Por último, damos un importante salto al pasado para ocuparnos de uno de esos grandes jugadores de la NBA que se quedaron sin el premio de ser campeón, incluso de disputar unas Finales.

Bob Lanier aterrizaría en la Liga en 1970 como número 1 del draft, puesto que alcanzó de la mano de Detroit tras promediar en su etapa en la Universidad de St. Bonaventure unos impresionantes 27,6 puntos y 15,7 rebotes por encuentro. Con esos números las expectativas se dispararon. A Lanier no le pudo la presión; es más, deslumbró a título individual durante las 10 campañas que pasaría con la franquicia de Michigan.

Quitando su año de novato (15,6 puntos y 8,1 rebotes), Lanier enlazaría hasta siete campañas superando los 21 puntos y 11 rebotes por encuentro. Pese a su gran desempeño sobre la pista, solo disputaría en cuatro ocasiones los playoffs tocando su techo en 1976 cuando cayó en semifinales de conferencia ante Golden State Warriors por 4-2. En aquella serie promedió 24,5 puntos, 13,2 rebotes y 3 asistencias por noche.

Aunque los éxitos colectivos no llegaron, su excelente juego desde la pintura con los Pistons fue recompensado con siete apariciones en el All-Star, llegando a ser MVP del mismo en 1974 –todos los ganadores del MVP del All-Star–.

El dato. Realizaría su mejor encuentro con la camiseta de los Pistons el 28 de noviembre de 1972, día en el que se fue hasta los 48 puntos ante Portland Trail Blazers.

Otros jugadores en consideración

Como en cada entrega de esta serie, llega el momento de recordar a esos otros jugadores que marcaron una época en Detroit. Por orden cronológico empezamos con Larry Foust, quien disputaría siete temporadas cuando el equipo aún estaba en Fort Wayne para llevarlo a las Finales de 1955 y 1956, perdiendo ambas. En esa aventura lo acompañaría George Yardley, quien legaría a promediar unos geniales 27,8 puntos en la campaña 1957-58. Avanzando hasta los 60 nos encontramos con Dave DeBusschere, quien estaría en el equipo entre 1962 y 1969 llegando a firmar en cinco campañas consecutivas un doble-doble en puntos y rebotes.

Echamos ahora un poco el freno para hablar de Dave Bing, un jugador que se ha quedado a las puertas del top-5. Elegido en el número ‘2’ del draft de 1966, fue Novato del Año y hasta seis veces All-Star con unos Pistons en los que promedió 22,6 puntos en 675 partidos. No fue suficiente para cosechar éxitos colectivos, y es que solo disputaría en tres ocasiones los playoffs cayendo en la primera eliminatoria. Tras él, y acercándonos ya a los 80, no podemos dejar sin nombrar a John Long.

Y llegan los anillos. Los Bad Boys no pueden faltar tampoco en este punto y entre ellos nos encontramos a Dennis Rodman, Bill Laimbeer (máximo reboteador de la historia de la franquicia con 9.430) o a Vinnie Johnson, quien jugaría nueve temporadas y media con el equipo. Todos ellos fueron campeones en 1989 y 1990. A esos chicos malos le siguió un enorme jugador como Grant Hill, a quien las lesiones terminaron mermando cuando debería haber llegado a la cúspide de su carrera. Y a él otro jugón como Jerry Stackhouse, quien es en estos momentos en máximo anotador en un partido con la camiseta de los Pistons al irse hasta los 57 puntos el 4 de abril de 2001.

Para cerrar el círculo no podemos obviar a aquellos componentes del quinteto que se metió en las Finales de 2004 y 2005; es decir, Ben Wallace, cuatro veces mejor defensor de la NBA sin llegar a ser elegido en el draft y quien también podría haber entrado en el top-5; Rasheed Wallace, un talentoso ala-pívot no falto de intensidad en la cancha; y Tayshaun Prince, quien era el mejor compañero de todos sobre el parqué, tanto si se trataba de frenar a los rivales como de anotar. Por último, no queremos dejar sin mención a Andre Drummond, quien ha pasado siete campañas y media en el equipo para ser a día de hoy el segundo máximo reboteador de la historia con 8.199 capturas.


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Todo este plan editorial lo llevaremos a cabo para entretenernos y pasar mejor estas semanas de encierro que nos quedan a casi todos. ¡Salud!

Anterior equipo analizado: Golden State Warriors. Próximo equipo: Chicago Bulls.


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