¿Se repetirá la historia 15 años después?

Con 19 partidos por delante, en Miami sueñan con un final como el del primer baile de Flash

Antes de ver a los perder uno de sus últimos trenes de la temporada (igual ha sido el último…), he estado viendo jugar a Miami. Los , que hoy recibían en el American Airlines Arena a los Hawks de Trae Young, quieren que se repita una maravillosa historia que empezó exactamente hace 15 años. Y a mí ya me han metido el gusanillo en el cuerpo.

La historia de la que hablo, cerraría de la mejor manera posible el círculo que ha sido la sensacional carrera de . Y no me la he inventado yo: la televisión local de Miami empezó a poner imágenes de aquellos Heat de hace 15 años este fin de semana. Yo tardé como tres segundos de vídeo en subirme al barco. A ver cuánto tardáis vosotros.

Contra las cuerdas un 4 de marzo

Hace exactamente 15 años, en la noche del 4 de marzo de 2004, los Heat llegaban al American Airlines Arena para medirse a los Milwaukee Bucks. Venían de una derrota dolorosa contra Toronto Raptors, que había dejado su récord en 25-36 con 21 partidos por jugar en la primera temporada de Dwyane Wade. La historia acababa de empezar.

Antes de que comenzara aquel partido ante los Bucks, los Heat eran novenos en la conferencia este, estaban fuera de los playoffs y a un par de milagros de poder rascar algo aquella temporada. Pero aquel día cambió su suerte, cambió su historia. Aquel día, los Heat de Lamar Odom, Eddie Jones, Rafer Alston y Caron Butler empezaron una de las mejores remontadas de la historia de la franquicia.

La racha soñada

Se pusieron manos a la obra, encontraron su mejor baloncesto y les acompañó la suerte (game-winner de Rafer Alston incluido). Aquellos Heat, los mismos que habían perdido los siete primeros partidos de la temporada y 15 de sus primeros 20, ganaron 17 de sus últimos 21 encuentros y se metieron sin problemas en las eliminatorias. Pasaron de novenos a cuartos en poco más de un mes, ganando sus 12 últimos partidos en un American Airlines Arena que se convirtió en un auténtico fortín.

Y allí no acabó la historia, porque, con la ventaja de campo a su favor en la primera ronda y un Dwyane Wade en su salsa (ya en su año de rookie fue el máximo anotador de su equipo con 18 puntos por partido en aquellos playoffs), ganaron 4-3 a unos que fueron incapaces de sacar un solo triunfo en cuatro visitas al AAA. El pabellón fue el talismán de unos Heat (18 victorias consecutivas en casa) que no dieron su brazo a torcer hasta que el fortín falló en el sexto partido de las semifinales ante los Pacers. La NBA…

Los Heat, que ahora mismo son décimos en el este, empatados con Hornets (novenos) y (octavos), buscan que se repita la historia en el que será el último baile de Dwyane Wade. Han ganado tres de sus últimos cuatro partidos, incluido el game-winner del propio Wade ante los todopoderosos Warriors, y ya sueñan con un puesto en las eliminatorias para despedir en su salsa al mejor jugador de su historia.

“Con Dwyane Wade, una vez has conseguido entrar en playoffs, todo es posible”, dicen en Miami. Y puede que sea mucho decir, pero la verdad es que molaría que se repitiera la historia. Molaría que el último baile de Wade pasara por las eliminatorias.

(Photo by Eliot J. Schechter/Getty Images)