La era de Tom Thibodeau en los Bulls debe terminar

“Hasta que no me digan lo contrario, espero seguir aquí”.

Las palabras de tras la eliminación de Chicago a manos de Cleveland no fueron nada salvo un brindis al sol. Thibodeau está fuera de la organización de los y él lo sabe.

La bochornosa derrota en el sexto partido de la serie contra los debe ser el punto final de una era iniciada en 2010. Thibodeau ha hecho un buen trabajo, se ha dejado la piel, la voz y el sueño mostrando compromiso con su profesión y sus jugadores, pero no ha sido capaz de llevar a su plantilla a cotas más altas.

Su hoja de resultados

A Thibodeau no se le podía exigir el título salvo tal vez en el primer curso, en 2011, cuando la NBA vivió una temporada tan abierta que los superaron a Miami en las Finales. En el resto de campañas desde aquel fulguroso comienzo, se podría decir que el técnico nacido en Connecticut ha mezclado logros inesperados con hitos sin conquistar.

En temporada regular los la Windy City siempre se defendieron. La marca de 255-139 en temporada regular durante la era Thibodeau —solo mejorada por Spurs, Thunder y Heat— así lo atestigua. Por supuesto los Bulls se metieron en Playoffs en todas y cada una de las cinco temporadas en las que ha estado Thibodeau al frente, pero solo alcanzaron las finales de conferencia el primer año, fueron eliminados dos veces en primera ronda a pesar de contar con la ventaja de campo (76ers, Wizards) y , otra vez, se encargó de acabar con su camino en las otras dos ocasiones.

¿Rotaciones?

Repasando el bagaje cosechado en Playoffs no se puede decir que todo sea culpa de Thibodeau ya que las lesiones y ausencias que ha sufrido este equipo han sido cuantiosas, pero no solo hay que fijarse en eso. Thibodeau ha exprimido a sus jugadores hasta el límite y ese agotamiento ha jugado malas pasadas en ciertos momentos a la vez que no ha permitido que los Bulls hayan obtenido mejores posiciones en temporada regular que favorecieran su camino en post temporada.

Problemas en la canasta contraria

El ataque de Chicago ha sido rudimentario, poco fluido, incapaz de llevar al equipo a victorias más amplias que ayudaran a rebajar la carga física y emocional de una plantilla entregada. El desgaste era tremendo. Cada triunfo se sudaba hasta el último segundo y así no se puede ganar un título en la NBA, una liga tan cargada en la que se busca dar descanso a las estrellas en cuanto hay una mínima oportunidad.

Directiva en contra

De hecho, lo expuesto anteriormente —desgaste de los jugadores y estilo en ataque— se encargó hace tiempo de construir enormes diferencias entre la directiva y el entrenador. y están hartos de Thibodeau y deseosos de nombrar un sustituto.

Nuevos aires

Por todo ello ha quedado demostrado que Thibodeau no puede seguir con los Bulls si lo que los Bulls buscan es un anillo. El especialista defensivo es un magnífico entrenador capaz de sacar el máximo rendimiento a quien esté bajo sus órdenes, pero las carencias mostradas en estos cinco años le han llevado a crear una situación sin retorno en la franquicia de Illinois.

Los Bulls y Thibodeau deben separarse para que ambas partes tengan un futuro mejor.


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