Facundo Campazzo, el sueño de una vida


La imagen es cristalina, pura, cargada de felicidad. Si no fuera porque de la oreja de una de las personas que posan colgara una mascarilla, nadie pensaría que esa instantánea está tomada en plena pandemia, en Denver, a finales del mes de noviembre más extraño —desde marzo qué mes de 2020 no lo ha sido— que ha conocido el mundo en décadas. 

Porque casi nada es casual y tampoco lo es que Facundo Campazzo (Córdoba, Argentina, 1991) esté a las puertas del invierno en Colorado, recién aterrizado para empezar una nueva vida. Esa foto, donde aparece con su bebé y su mujer,  debería haberse producido en un mundo en paz en septiembre, cuando la NBA calentaba motores como cada año. Como cada año que no fuera 2020. Porque en septiembre de 2020 Campazzo miraba al futuro sabedor de que su vida en Madrid tenía fecha de caducidad. Renovado por el club blanco doce meses antes, entonces no pensó que la opción de cumplir el sueño de una vida, que era el de ir a la NBA, iba a ponerse tan cerca y a la vez tan complicada en el verano posterior.

¿Qué no ha sido complicado en 2020? Acabada la extraña temporada de la Liga Endesa, en esa burbuja de Valencia donde el Real Madrid pareció no terminar de presentarse, Campazzo tomó la decisión que, tras ser plata en el Mundial de 2019 en China se antojaba entonces lejana: irse a la NBA. Y decimos se antojaba, y él mismo lo reconocía en una entrevista a Encestando.es nada más poner los pies en Estados Unidos, porque aceptó en ese 2019 un contrato con el Madrid que marcaba una cláusula de salida para la NBA de 6 millones de euros. Pero las situaciones varían, los anhelos a veces no se consumen, sino que prenden, y la gente tiene derecho no sólo alimentarlos, a cumplirlos, sino también a cambiar de opinión para poder vivirlos.

Campazzo decidió que por encima de una pandemia como la de la COVID-19 estaba, verano de 2020, su deseo de ir sí o sí a la NBA. A los 29 años, ¿quién podía asegurarle que ese tren volvería a pasar?

Así que él, que desde sus inicios tuvo que soportar prejuicios y cuestionamientos acerca de sus posibilidades para jugar al baloncesto por su físico, volvió a resolver lo más difícil, volvió a reventar otra barrera. Se quería ir a la NBA, aunque por las circunstancias que todos sabemos la Agencia Libre se abriera en noviembre y eso le costase sus más y sus menos con el Madrid. Porque su salida del Madrid, en contra del cuento amable que algunos han querido ofrecer, estuvo salpicada de tensión, primero con los dirigentes y luego con el entrenador Pablo Laso. Quizá no sea para menos, ya que volar al otro lado del Atlántico suponía para el base argentino dejar al Madrid con la temporada muy avanzada. Una estrella que deja huérfana a su constelación.

Repetimos, y él lo lamenta y confiesa sentirse a veces culpable por ello, en otro mundo ajeno a 2020 Campazzo se habría ido en julio y aunque la resolución económica de su salida —cláusula pagada a plazos, primera parte de la misma con el sueldo de sus últimos meses en el Real Madrid— pudiera haber sido la misma, no generaría el mismo supuesto destrozo deportivo al cuadro merengue.

El Facu dejó la Liga Endesa el 22 de noviembre y seguro que en la distancia, un mes después de todo aquello, sonría aliviado porque de momento, el Madrid se maneja bien en su ausencia. Sin dramas.

Jugará ‘gratis’ en Denver

Campazzo tuvo que pagar un precio muy alto por cumplir el sueño de su vida. Los 6 millones de euros de cláusula que debe abonar al Madrid, repartidos en un 40% en 2020 y un 60% a partir de 2021, han salido en parte de esa nóminas del Real Madrid percibidas de agosto a noviembre (1,2 millones de euros). Sin embargo, queda un notable montante al que hacer frente y si atendemos al salario que percibirá en los Nuggets, algo menos de 6,5 millones de dólares totalmente garantizados por las dos temporadas suscritas, podemos deducir que prácticamente el salario neto que ganará con Denver —muy inferior a esos 6,5 millones de dólares brutos— irá destinado a rendir cuentas con el club de Concha Espina. 

¿Y qué? Los precios de los sueños son inescrutables. Además, nada asegura que Campazzo juegue dos cursos en Estados Unidos y se vuelva. Más bien, puede ejercer un rol tan interesante y desarrollar una carrera americana tan potente que puede saltar a un rango salarial mayor. 

En este caso, Denver, en impuesto de lujo, tuvo que trabajar la vía de la excepción bianual para poder extenderle un contrato. Y esa excepción marca unos 3,2 millones de dólares anuales. Campazzo es el octavo jugador mejor pagado de Denver. En cuanto a bases, ocupa el puesto número 59 de mejores pagados de la NBA. Y en el total de todos los jugadores, es el 262 con mejor salario de la Liga.

Uno de los nuestros, en Denver

“Campazzo tiene carisma porque es uno de los nuestros”, relata desde Buenos Aires el periodista argentino Javier Juárez, del programa ‘Extrapase’, de Uno contra Uno. Juárez pone el foco en la cantidad de prejuicios que ha tenido que superar su compatriota para llegar al lugar que ahora ocupa. “Que si un base con panza no podía jugar, que luego su altura. Cuando llegó a la ACB que si era demasiado para él, después en la Euroliga lo mismo. Y ahora, en Argentina nos hace gracia que se cuestione su defensa”, apunta Juárez, que no tiene dudas de que Campazzo “es tan cercano a nosotros”, desprende ese carisma porque se trata de un jugador normal, sin aspavientos, sin grandes cualidades otorgadas que le predestinaran al baloncesto. 

Pero realmente, Campazzo no sólo es uno de los nuestros para el espectador argentino, sino para cualquiera que se acerque a su historia, a su figura, a ese chico que sin unas dotes físicas especiales para el baloncesto —apenas alcanza los 1,80 metros— ha saltado muros y más muros. Firmado por el Madrid hace más de un lustro, tuvo que sobresalir en una extraordinaria cesión al UCAM Murcia que le valió el regreso a las órdenes de Laso. Y de ahí, a triunfar, a ganar todos los títulos posibles con la camiseta blanca y a rematar su trayectoria ascendente con su fichaje por Denver.

“El natural tiempo de adaptación para un extranjero recién llegado, más si es un exterior de baja estatura, es una incertidumbre que en Campazzo desaparece. Le avalan toda su experiencia y confianza, una personalidad muy poderosa forjada a base de superar desafíos”, nos cuenta Gonzalo Vázquez, una de las voces sagradas de la NBA en el periodismo español. 

Hay una secuencia, que este periodista observó en directo y a apenas unos pocos metros de distancia, que ilustra ese carácter que gasta Campazzo. En la temporada 2014-15, el base es un casi desconocido en Europa. Laso le pone sobre el parqué del Palacio de los Deportes con un duelo de Euroliga sentenciado ante el Panathinaikos. A menos de un minuto para la conclusión, el ilustre Diamantidis, con una vida de basket en el Viejo Continente a sus espaldas, postea a Campazzo en el ataque heleno. O lo intenta. Porque al argentino poco le importa quién sea su par y que le saque bastantes centímetros y resuelve la citación con una llave que acaba con su enemigo en la lona. 

Esta acción puede ser anecdótica en cuanto a su impacto en el partido de aquella noche, pero mandaba un mensaje claro: ahí estaba Campazzo, contra quien fuera.

Y ahí está ahora, en Denver, un proyecto ascendente en los últimos años, presentes en las Finales del Oeste el pasado otoño y uno de los cuatro mejores equipos de la NBA en la atípica 2019-2020.

“Para él se trata del sueño de toda una vida”, nos explica Antoni Daimiel sobre la etapa que Campazzo va a empezar en la mejor liga del mundo. “Va a un equipo grande y Denver ha mostrado interés por las cosas que le puede dar Campazzo, en cuanto a cambiar ritmos de juego”. 

Porque a Denver no arriba Campazzo con un puesto determinante garantizado. Nada de eso. Ha de pasar de ser el referente de uno de los cuadros punteros de Europa a suplente en los Nuggets. El quinteto de Mike Malone está muy definido, con Jamal Murray, Gary Harris, Michael Porter Jr., Paul Millsap y Nikola Jokic. La renovación del base suplente Monte Morris y la prometedora presencia de P.J. Dozier podrían complicar el panorama a Campazzo. Y sin embargo, “Denver ya demostró el curso pasado que podía jugar con dos bases a la vez en pista. Lo hará en esta temporada”, prosigue Daimiel. Y ahí es donde debe rendir Campazzo, en esa segunda línea de rotación.

“De todas las opciones disponibles Denver figuraba un escenario ideal para ganarse un papel de peso desde el principio. Más allá de su intensidad y energía, una bendición para cualquier equipo, los Nuggets necesitan aliviar a Jokic de su sobrecarga como generador, de sumar otro creador de juego en un equipo de múltiples amenazas”, añade Gonzalo Vázquez sobre cómo cree que será este papel de Campazzo en Denver, con la posibilidad de que su producción anotadora “pueda liberar también a Murray”.

Para Javier Maestro, de Encestando.es, no hay duda de que Campazzo puede completar una buena labor en Denver más allá de algunos condicionantes. “Quizá hubiera encajado en otros planteles con un con un estilo de juego diferente y más adaptado a él, como Boston o Miami. No obstante, cualquier estrella de la Euroliga puede jugar en la NBA. En cuanto al asunto de su físico, él siempre ha salido adelante frente a los obstáculos. Será interesante ver cómo Mike Malone, que le sigue desde hace tiempo, lo usa para jugadas de pick and roll y pick and pop donde Jokic tendrá un peso importante”.

No, Campazzo no es un capricho, que a veces los hay, de franquicias NBA por firmar al que sobresale en Europa para luego condenarle al ostracismo. El base es conocido y reconocido en Denver. Su cuerpo técnico sabe lo que tiene entre manos. “El éxito no está asegurado pero tiene un gran conocimiento del juego y capacidad para adaptarse físicamente. Su fichaje es una buena noticia para los Nuggets”, declaraba a Gigantes Jordi Fernández.

“En muy poco tiempo su actitud vitamínica ha ganado al vestuario porque el mensaje que transmite su ejemplo en un serio aspirante empuja a competir sin descanso y acercar un poco más el objetivo del título. Y todo ello con el deslumbrante sentido del espectáculo de un talento como el suyo”, sentencia por su lado Gonzalo Vázquez.

Un gran hype para un jugador de highlights

Todos los periodistas consultados para este reportaje han coincidido en el hecho de que Campazzo será carne de highlights. “Me llama la atención la capacidad de poner etiquetas. Que si es el mago del pase, cuando si te gastas un minuto hablando de las cualidades de Campazzo no ocupas 45 segundos hablando de su pase”. Pero el negocio NBA en cierta manera es así, una forma rápida de conectar con el espectador. Su nuevo mote, Spiderman, confirma el argumento de Daimiel.

Como quiera que sea, hay un gran hype alrededor de Campazzo, conocedores somos de que en la línea de cómo la NBA empaqueta y vende su producto, el argentino será un fijo en los resúmenes de las jornadas. Para Daimiel, ese gran interés alrededor de su figura es “algo excesivo. Es un hype excesivo”.

Campazzo es un jugador muy visual, pero más allá de ese envoltorio que será lo único que muchos consumidores rápidos de NBA verán, hay un talento y una fuerza que se ponen delante de un nuevo reto. Campazzo pudo con todos los anteriores. La NBA es otro salto enorme. “Puede ser el octavo o noveno jugador de la rotación. Dará un ritmo interesante en un plantel muy completo. Habrá que ver cómo se adapta a la distancia del triple…”, cierra Daimiel.

Incógnitas, certezas, desafíos, decirte que no puedes. Lo de siempre para Campazzo. Ahora, el sueño de una vida ya está aquí. A disfrutarlo.

(Fotografía de Lintao Zhang/Getty Images)


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