Serie ‘Origen de las franquicias NBA’: Vancouver como punto de partida


Proseguimos con nuestro viaje a la historia de la NBA en esta nueva entrega sobre el origen de las distintas franquicias que componen la competición. En él nos sumergiremos en décadas pasadas para adentrarnos en diversos aspectos como la fundación del equipo, el origen de su nombre y los posibles traslados que se hayan dado. Es decir, arrojar algo de luz sobre la etapa primigenia de cada una de ellas. En el artículo de hoy, los Memphis Grizzlies.

Primera entrega: Utah Jazz

Segunda entrega: Dallas Mavericks

Tercera entrega: Atlanta Hawks


Los Grizzlies se unieron en la NBA en la temporada 1995-96 como parte de un draft de expansión del que también se beneficiaron sus compatriotas los Raptors. Así, Vancouver y Toronto se convertían en las primeras ciudades no estadounidenses en presentar una franquicia en la NBA desde que los Huskies, de Toronto, fueran miembros de su precursora, la ABA, en 1946.

Después de ser aceptado oficialmente en el redil por la Junta de Gobernadores, los Grizzlies se convirtieron en la 29ª franquicia de la liga el 27 de abril de 1994. La repentina aceptación supuso un shock para los aficionados al deporte de Vancouver, quienes se habían quedado con la miel en los labios unos años antes. A principios de 1980, el empresario local Nelson Skalbania había fallado en su intento de atraer la competición al norte de la frontera, diluyendo con ello la esperanza de la población.

Una década después, a finales de febrero de 1993, el magnate deportivo local Arthur Griffiths reveló que estaba haciendo las gestiones necesarias para lograr una franquicia en la NBA. No hacía mucho, la cúpula de la liga se había reunido para debatir sobre el interés recibido desde un grupo inversor de Toronto y Griffiths decidió que Vancouver reunía los méritos suficientes para ser incluido también en un draft de expansión.

La compañía de Griffiths, Northwest Sports Enterprises, era propietario mayoritario de los Vancouver Canucks de la NHL. Entre los planes ya concebidos por Griffiths estaba el de construir un nuevo pabellón con 20.000 localidades en el centro de la ciudad. La finalización de las obras estaba prevista para que el equipo de hockey pudiera mudarse al nuevo recinto antes del inicio de la temporada 1995-96, lo que era completamente compatible con el proyecto de draft de expansión de la NBA. El posicionamiento geográfico de Vancouver, combinado con la diversidad étnica de su población fue recibido por la organización como una oportunidad para promover la globalización de la liga.

La cuantía que tuvieron que desembolsar los Grizzlies para entrar en la NBA ascendió hasta los 125 millones, una cifra muy superior a los casi 33 millones que habían pagado Miami y Charlotte en 1988 y Orlando y Minnesota en 1989. Además, la incorporación de los Grizzlies a la NBA exigía una serie de condiciones que debían cumplirse obligatoriamente antes de completarse. Entre ellas, una muy particular que causó una gran controversia y que estuvo muy cerca de echar atrás toda la operación.

Para preservar la integridad y transparencia de los partidos, David Stern requirió la abolición de las apuestas deportivas en las provincias canadienses de Ontario y la Columbia Británica. En esta última suponía eliminar cualquier tipo de apuesta promovida por la empresa Sports Action, controlada por el gobierno provincial. Tan solo en 1993, los partidos de la NBA movieron casi dos millones de dólares canadienses en apuestas. Una cifra que, pese a ser elevada, no dejaba de ser calderilla para la competición. No tanto para la provincia de Columbia Británica, pues una gran parte de dicha cantidad era destinada a distintos servicios de atención médica. La oposición pública ante la postura de la NBA fue feroz. ¿Cómo una liga deportiva profesional de otro país se atrevía a dictar una política fuera de sus fronteras que amenazaba con borrar del mapa una cantidad nada desdeñable de inversión sanitaria? El primer ministro Michael Harcourt intercedió en el caso y trabajó junto con Griffiths y la NBA para cerrar una resolución que satisficiera a todas las partes. Finalmente, se acordó la supresión de las apuestas a cambio de que la empresa de Griffiths donara medio millón de dólares anuales durante el siguiente lustro para compensar la pérdida de recursos en materia de sanidad. Además, el propio Griffiths aseguró que la presencia en Vancouver de los Grizzlies aseguraría diez millones en impuestos por año que podrían ser utilizados en beneficios, tanto de la provincia como de los gobiernos federales.

Cerrado dicho frente, el grupo directivo de la franquicia acometió la lucha en otros dos: la contratación de un general manager y la elección de un nombre para el equipo. La idea era bautizar la franquicia como Vancouver Mounties pero la Policía Montada del país se opuso rotundamente. Entonces se optó por el término ‘Grizzlie’, representativo de la gran cantidad de osos de este tipo que habitan en la parte oriental del país norteamericano.

Al mismo tiempo, Griffiths cerraba la contratación de Stu Jackson como el primer gerente general del equipo y vicepresidente de operaciones de baloncesto. Jackson había sido entrenador jefe de los Knicks entre 1989 y 1990 y en el momento de la llamada desde Canadá dirigía el banquillo del equipo de baloncesto de la Universidad de Wisconsin. El grupo de propietarios optó por él por dos motivos: principalmente, por las buenas críticas recibidas de parte de David Stern y, por otro lado, para aportar a alguien con experiencia en la NBA al proyecto. Inmediatamente, Jackson se puso manos a la obra y confeccionó un departamento de scouting liderado por Larry Riley, antiguo asistente de los Bucks, con el fin de evaluar el talento disponible en el draft de expansión y en el propio draft de junio de 1995. El pívot Bryant Reeves, procedente de Oklahoma State, se convertiría en la primera selección en la historia de la franquicia, mientras que jugadores como Greg Anthony, Byron Scott y Gerald Wilkins formarían parte de aquel roster debutante.

Pese a la expectación creada, la ciudad de Vancouver no dejaba de ser un mercado pequeño comparado con otros de los que componían la liga. Y en Canadá estaban mucho más atentos a lo que ocurría en la NHL que en la NBA. Así, la competición se comprometió a garantizar el pago del 50% de los 12.500 abonos que la franquicia puso a la venta como método de impulso financiero. Finalmente, los temores no se cumplieron. A diez días para el inicio de la temporada, los Grizzlies habían vendido alrededor de 10.000 abonos y la cadena farmacéutica Shoppers Drug Mart compró otros 2.500, asegurando así que las arcas del equipo no se verían azotadas en esa primera temporada.

A mediados de 1995, Jackson puso fin a meses de especulaciones presentando a Brian Winters como el primer head coach de los Grizzlies. A sus 43 años, Winters había pasado las últimas nueve temporadas (dos en Atlanta y otras siete en Cleveland) como asistente de Lenny Wilkens, por aquel entonces el entrenador con más victorias de todos los tiempos.

Con todo listo, los Grizzlies comenzaban su andadura en la NBA con una victoria en el Moda Center ante los Blazers. Dos días después, estrenaban el General Motors Placer con una sorprendente triunfo en la prórroga ante los Wolves de Laettner, Gugliotta, Mitchell y Porter. Sin embargo, perderían los siguientes 19 encuentros y finalizarían la temporada con el peor balance de toda la NBA (15-67).

La tónica perdedora se mantendría durante las cinco temporadas en las que el equipo estuvo afincado en Vancouver. Los Grizzlies apenas podrían sumar un total de 101 victorias y solo en dos ocasiones (2000 y 2001) superaron los 20 triunfos (22 y 23, respectivamente). La llegada de jugadores como Shareef Abdur-Rahim o Mike Bibby fue insuficiente para reconducir la situación de un equipo herido de muerte.

Con la entrada del nuevo milenio, el equipo fue vendido a Michael Heisley después de que la asistencia y la popularidad del equipo cayeran en picado por los nulos resultados obtenidos. Su promesa de no trasladar la franquicia no fue cumplida y en 2001 eligió la ciudad de Memphis como nueva ubicación. Allí, mantuvo el nombre ‘Grizzlies’ después de recibir la aprobación de los habitantes.


Mientras dure la crisis por el coronavirus publicaremos diariamente varios contenidos independientes de la actualidad. Bucearemos en la historia de la NBA, tanto en la reciente, como en la de todas las décadas anteriores. Aprovecharemos este parón de la competición para conocer mejor a los equipos, los jugadores, los entrenadores, los directivos, los partidos llamativos, los pabellones y los equipos históricos por una u otra razón. Lo haremos aquí y en Extra nbamaniacs, lugar donde seguiremos publicando contenido especial libre de publicidad para que los lectores puedan seguir apoyándonos directamenteDe hecho este texto lo puedes leer en Extra nbamaniacs libre de publicidad y de paso puedes apoyar nuestro proyecto de forma directa siendo suscriptor.

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(Fotografía de portada de Harry How /Allsport)


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