Temporada 2017-18: ¿cómo fueron las predicciones?


Para los adictos a la NBA, los cuatro meses que transcurren desde que terminan las Finales hasta que comienza la temporada regular suponen un periodo difícil de aguantar. Es una época de rumores y traspasos que da mucho de qué hablar, pero no hay baloncesto. Es más, todas las informaciones que surgen solo contribuyen a generar más mono de partidos, obligando a los aficionados a aferrarse a lo más parecido que existe a los parches de nicotina para el deporte: los pronósticos.

“Yo creo que este equipo se quedará fuera de playoffs”, “este otro aspira al anillo tras fichar a este jugador”, “el fichaje tan llamativo les va a venir mal, ya veréis”… Es difícil resistir durante tantos meses la tentación de usar alguna de estas expresiones. Algo tiene la frase “ya os lo dije” que hace que nadie esté exento de buscar razones para poder pronunciarla, y en nbamaniacs no íbamos a ser menos.

Como es habitual, de cara a la temporada 2018-19 hemos realizado un análisis de lo que se espera de cada franquicia de cara a esta temporada, incluyendo un pronóstico subjetivo de nuestro director. Este artículo, no obstante, pretende echar una mirada al pasado para repasar los principales errores y aciertos las previsiones de hace un año, así como las situaciones más excepcionales que hicieron que el futuro de algunos equipos fuese imposible de predecir. ¿Fue la 2017-18 una temporada previsible? Comprobémoslo.

Aciertos de todo tipo

Empecemos por los aciertos, que no son pocos. Hay algunos obvios, como el bajo número de victorias de equipos como Nets, Magic, Kings, Suns o Hawks; otros realmente precisos, como el hecho de que los Celtics alcanzarían las Finales de la Conferencia Este para perder ante Cleveland; y otros que cuentan como acierto a nivel técnico pero que están plagados de matices erróneos. Este último es el caso del pronóstico de los Cavaliers, que, tal como nuestro director intuyó ocho meses antes, acabaron subcampeones, pero firmaron una temporada regular muy por debajo de lo previsto en aquel análisis.

Similar es el caso de la predicción sobre los Raptors. Si bien se fijó su techo en la segunda ronda de playoffs, se pronosticó una regular season centrada en mantenerse como cabezas de serie ante el crecimiento de franquicias como los Bucks o los Wizards. La realidad de los 82 partidos, como sabemos ahora, fue muy diferente, pero sus playoffs acabaron exactamente en la segunda ronda, de forma además muy estrepitosa. ¿Acierto? Todo depende de si queremos juzgar los pronósticos como un examen tipo test o si exigimos un “justifique su respuesta”.

No obstante, de entre todos los aciertos hay dos especialmente meritorios. El primero es la entrada en playoffs de los Sixers, que pasaron de terminar el curso 16-17 con 28 victorias a colarse en la élite de la Conferencia Este. Aunque sus 52 triunfos superan con creces el pronóstico, apostar por un equipo tan joven y con interrogantes tan importantes como el físico de Embiid y el nivel de Simmons no era algo fácil de hacer.

El segundo gran acierto es el noveno puesto de los Pistons, a quienes, ante la previsible caída de Bulls, Hawks y Pacers, muchos colocaban entre los ocho primeros. Los de Detroit intentaron arruinar la predicción (con todo el derecho del mundo, por supuesto), pero no hubo manera: ni la prometedora llegada de Avery Bradley, ni el colosal arranque de temporada de Tobias Harris que situó a los de Van Gundy en la zona noble del Este, ni el fichaje de Blake Griffin sirvieron para disputar la postemporada. Otro año a las puertas.

También merece mención el tino en la predicción de que los Timberwolves regresarían a playoffs. Parecía el pronóstico obvio dado el nivel de la plantilla, pero tras 13 años vagando por la cola de la conferencia y en un Oeste cada vez más duro eran pocos quienes se atrevían a dar por sentada la vuelta de los partidos de postemporada a Minneapolis. Es más, si Millsap no se hubiese perdido 44 partidos por lesión quizás el octavo puesto hubiese ido a parar a Denver.

Un anillo que se veía venir

El pronóstico que más se repitió entre aficionados, analistas, periodistas y miembros de la NBA fue seguramente el segundo anillo consecutivo de Golden State. Después de la gran temporada regular de los Rockets surgieron más valientes dispuestos a salirse de la tónica general, pero, a estas alturas de 2017, ¿había alguien capaz de apostar en contra de los Warriors?

Si lo hubo, pecó de cierta insensatez, aunque lo cierto es que estuvo más cerca de acertar de lo que se podía intuir hace un año. Quizás esto anime las predicciones de este curso, pues, aunque los de Oakland parecen más invencibles que nunca, ha quedado claro que siguen siendo humanos y que se les puede llevar al límite. Si alguien quiere arriesgar y pronosticar que no habrá three-peat, ahora es el momento. No pasaremos factura hasta el año que viene.

Lista de errores

Turno ahora para los fallos. Aunque solo hay unos pocos que podríamos calificar de graves, hay otros pronósticos que también merecen algún comentario. Para ordenarlos los dividiremos en dos: equipos sobreestimados y equipos infravalorados.

Entre los sobreestimados hay también subcategorías. Memphis y Dallas, de quien no se esperaba la clasificación para playoffs pero sí algo más de pelea, forman el subgrupo de los que se unieron al tanking; mientras que a Bucks y Wizards, que entraron en playoffs pero con decepcionantes ligas regulares, podemos agruparlos bajo el calificativo de los que no terminaron de explotar. Estos no terminan de ser fallos, pero distan también de ser aciertos. Podríamos llamarlo el limbo de los pronósticos.

El primer gran error a comentar es el de los Clippers. Nuestro director se atrevió a asegurar su presencia entre los ocho primeros, pero los angelinos acabaron décimos a cinco victorias del octavo puesto de los Wolves. No obstante, los de Doc Rivers sumaron 42 triunfos, una cifra que en otro contexto les podría haber valido un hueco en los playoffs, por lo que podemos decir que su ausencia se debe más a méritos ajenos y lesiones sufridas que a demérito propio. Un error justificado.

No tan justificado parece el haber apostado por los Hornets para ocupar un puesto de playoffs. Kemba Walker, pese a ser un gran jugador, quizás no sea ni siquiera Top-10 en su posición, Howard lleva años lejos de su mejor momento, y Jeremy Lamb y Kaminsky están más cerca de ser jugadores correctos que una segunda unidad temible. ¿Podrían haber entrado entre los ocho primeros? Sin duda. Es más, la debilidad del Este les ofrecía una oportunidad perfecta para ello, pero sus 36 victorias hablan por sí solas.

OKC, la decepción del año

Cerrando el grupo de los sobreestimados está el mayor batacazo deportivo del año: los Oklahoma City Thunder. Sam Presti, en un movimiento arriesgado, se hizo con los servicios de un Paul George al que solo le quedaba un año de contrato y asumió los 26 millones anuales de Carmelo Anthony con la esperanza de formar un Big Three capaz de plantar cara a los Warriors. Sin embargo, un equipo construido para hacer sonar trompetas celestiales acabó muriendo a ritmo de jazz.

Elio fue de los optimistas y pronosticó unas Finales de Conferencia. Había motivos para creerlo, sin duda, pero también los había para ser cautos, y fueron estos últimos los que acabaron pesando. Los Thunder, lejos de ser un tridente ofensivo letal, volvieron a ser muchas veces un Westbrook contra el mundo que se estrelló en Utah en la primera ronda de los playoffs.

El fracaso, si bien responde a muchos factores, parece haberse personificado en Carmelo Anthony, que firmó la peor temporada de su carrera. Cabe preguntarse entonces: ¿cómo de imprevisible era este bajón? Tratándose de un jugador que genera emociones tan contrarias entre los aficionados no parece haber una respuesta fácil a esa pregunta, pero sí que podía intuirse que asumir un rol menos protagonista no iba a ser de su agrado.

Los subestimados

Finalizado el análisis de los sobreestimados, llega el turno de su opuesto. Aquí, como en el caso anterior, vuelve a haber un limbo: los Pelicans cumplieron los pronósticos alcanzando los playoffs, pero lo hicieron con mucha más rotundidad de la esperada e incluso avanzaron un ronda; mientras que los Rockets no solo alcanzaron las Finales de la Conferencia Oeste, sino que estuvieron a nada de derrocar a unos Warriors que se antojaban imbatibles. Si Chris Paul no se hubiese lesionado…

Entre las sorpresas positivas de la temporada hay que destacar a los Utah Jazz. Pocos contaban con su presencia entre los ocho primeros, y nuestro director no fue una excepción, pues, previendo una importante falta de anotación tras la salida de Gordon Hayward y George Hill, los dejó fuera de playoffs. No obstante, la figura de Donovan Mitchell emergió para liderar a los Jazz hasta las 48 victorias, que podrían haber sido más si Rudy Gobert no se hubiese perdido varios partidos por lesión. De hecho, los de Salt Lake City lograron incluso alcanzar las semifinales de conferencia tras eliminar a los Thunder, aunque allí se encontraron con unos Rockets en estado de gracia.

Algo similar ocurrió con los Blazers, que, pese a parecer destinados a no luchar por mas que colarse en la octava plaza del Oeste, acabaron haciéndose con la tercera posición. Allí, sin embargo, se llevaron un batacazo en forma de 4-0 ante los Pelicans que hizo olvidar las buenas sensaciones de la temporada regular. Por meritorio que fuese su puesto, de poco acabó sirviendo haber superado las expectativas.

Los imprevisibles

De entre los errores, hay dos que destacan por la imposibilidad de prever lo que iba a pasar. Lejos de reprochar el error a quienes se equivocaron, mas bien habría que pedir la bola de cristal a quienes vieron venir lo que sucedió con estos dos equipos, si es que alguien fue capaz. Hablamos de Indiana Pacers y San Antonio Spurs, aunque podemos personificar los casos en Victor Oladipo y Kawhi Leonard respectivamente.

Los de Indianápolis pasaron de “franquicia estafada” a equipo revelación casi de la noche a la mañana. Hace un año se hablaba de que Oladipo, jugador estancado y con un contrato muy inflado, y Sabonis, aún muy verde, eran un precio muy bajo por una superestrella como Paul George. Hoy, con Oladipo como vigente Jugador Más Mejorado y el recuerdo de los Pacers llevando a los Cavaliers hasta el séptimo partido, repasar los análisis de aquel traspaso resulta cuanto menos curioso. Ni Larry Bird podría presumir de haber intuido algo así.

Sin embargo, el caso más extraño es el de los de Popovich. Aunque el número de rivales a temer se había incrementado, los Spurs seguían siendo considerados como uno de los candidatos a pelear por todo en el Oeste. Desbancar a los Warriors se antojaba difícil, pero San Antonio entraba en la lista de equipos que, si se daban las circunstancias adecuadas, podían lograr la machada. No obstante, aquellas previsiones partían de una premisa: que Kawhi Leonard volviese al 100% de su lesión.

Sobra decir que lo que ocurrió no tuvo nada que ver con esto, y podemos resumir el año como un caos que se saldó con Leonard jugando solo nueve partidos y los Spurs a punto de quedarse fuera de los ocho primeros puestos. Los que llevaban varias temporadas anticipando la caída de San Antonio acertaron por fin, pero aun así tuvieron que ver a Popovich y compañía disputar los playoffs por 21ª temporada consecutiva.

¿Será este el año en que salgan por fin de los ocho primeros puestos? Es solo una de las muchas preguntas que se han formulado estos meses, y para cada una de ellas hay múltiples visiones diferentes. A partir del 16 de octubre se empezará a dilucidar quiénes tenían razón.


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