Todavía con la resaca emocional

Los Knicks suman su primer título en 53 años. Larga travesía por el desierto. Burlas constantes, rechazos de estrellas, desfiles de entrenadores. ¡Pero por fin se acabó la pesadilla!

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Por Jorge Roche

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Los Knicks son campeones de la NBA 53 años después.

Jamás habría imaginado vivir algo así.

Años de miserias. De humillaciones. De triturar entrenadores. De fichajes imposibles. Malos proyectos. Las burlas de todo el mundo.

El doloroso adiós de Patrick Ewing. La historia oscura de Isiah Thomas. El mal carácter de Larry Brown. El Draft de Stephen Curry. El «no» de LeBron. Un Phil Jackson venido a menos.

Pero siempre hemos tenido esperanza. Y cuando digo siempre quiero decir hasta los Knicks de Fizdale.

Partidos malos. Malísimos diría yo. Quintetos más propios de la G League… Pero repito. Siempre hemos estado ahí.

Premios menores como ganarles a los Lakers de Kobe. A los Celtics. A los Heat de LeBron. Pero poco más. No aspirábamos a nada más.

Pero si en 21 años solo fueron capaces de ganar una mísera ronda de playoffs.

Pero ya estamos aquí. Campeones de la NBA. Unos Knicks históricos a los mandos de Mike Brown.

Desde el fatal 1-2 ante Atlanta, a las 13 victorias consecutivas.

¿Y en las Finales? Los menos favoritos, decían. El fandom y la prensa siempre a favor del Alien.

Pero ya aquí estamos. Campeones de la NBA.

15 victorias en los últimos 16 partidos de los playoffs para romper una sequía que duraba desde 1973.

Y todo lo que este equipo apuntaba tras conquistar la Copa NBA, se desmoronó por completo.

Entre el 1 de enero y el 19 de enero apenas sumaron 2 victorias que casi le cuesta el puesto a Mike Brown.

Pero consiguieron salir del hoyo. No con su mejor versión. Tampoco con su mejor juego. Irregulares. No podían con los Pistons. No sabían ganar a los buenos.

Pero si hubo un punto de inflexión en todo esto fueron las dos derrotas contra Atlanta.

¿Qué ocurrió dentro de ese vestuario?

El nuevo rol de Karl Anthony-Towns lo desbloqueó todo. De estar abajo ante Atlanta a ser imparables.

Y podemos decirlo más alto, pero no más claro. Estos Knicks han sido los mejores de siempre. Un equipo que ha rendido al máximo en el momento más oportuno de la temporada.

4-2 ante Atlanta.

4-0 ante Philadelphia.

4-0 ante Cleveland.

Y un 4-1 ante San Antonio.

La locura ha sido máxima. 50.000 dólares por entrada. Los alrededores del Madison, completamente abarrotados. La ciudad teñida entera de azul y naranja. Un Alcalde volcado con el equipo.

Si es que han roto registros históricos de ventas de merchandising de los Knicks…

¿Y qué decir del Parade de ayer? Literalmente no cabía ni un alfiler. Más de 2 millones de personas para presenciar el desfile de los Knicks.

La franquicia. Sus aficionados. Los neoyorquinos. La propia NBA y el mundo en general. Había muchas ganas de este título. El mundo es un lugar mejor ahora mismo.

Y cómo ha llegado todo, madre mía. Remontadas imposibles. Actuaciones estelares de Brunson y el palmeo de Anunoby.

Este equipo parecía tocado con una varita mágica. La mamá de Towns nos vigilaba desde arriba. Y también la mía, por qué no decirlo.

Sabía lo mucho que me gustaba este equipo. Vivía por los Knicks. Respiraba por los Knicks. Tras el bocinazo final del Game 5 fue como «quitarse un peso de encima».

Hemos comido tanta mierda durante tantos años.

He visto muchos clips de los partidos. E incluso he repetido el Game 5. Y siempre con la misma sensación. ¿Está pasando esto? Una incredulidad y una emoción que hacía mucho que no sentía.

Esta ha sido la obra perfecta de Leon Rose.

Un proyecto que empezó con Thibodeau y Randle, y que ha terminado con Brunson, Towns y Mike Brown.

Jalen Brunson ha sido la estrella perfecta. Humilde. Un trabajador incansable. Ni una palabra más alta que la otra.

Y un jugador como él se merecía terminar por todo lo alto. 45 puntos en el partido definitivo.

¿Y qué les dijo a aquellos que dudaron? Nada. Absolutamente nada. Solo caballerosidad. ¿Hola Becky Hammon?

  • Campeón de la Copa NBA.
  • MVP de la Copa NBA.
  • MVP de las Finales del Este.
  • MVP unánime de las Finales.
  • 28,4 puntos en los playoffs.
  • 32,6 puntos en las Finales.

Todo este campeonato ha sido un enorme trabajo de todos. Y no puedo, ni quiero, olvidarme de nadie.

El nuevo rol de Towns como eje de todo.

O.G. Anunoby. Imparable a ambos lados del parqué.

El resurgir de Mikal Bridges

El carácter. La pelea constante de Josh Hart.

La defensa y los rebotes de Mitchell Robinson.

Los triples de Shamet.

Los fogonazos de Deuce McBride.

La energía de José Alvarado.

El cambio de mentalidad de Jordan Clarkson.

El Tyler Kolek de la Copa NBA.

A todos ellos. Gracias. Me habéis hecho muy feliz. Habéis hecho felices a tantas personas. No os lo podéis imaginar.

La temporada ha sido larga. Exigente. Nos ha desgastado a todos. Pero por fin ha llegado el título.

Disfrutemos de este equipo. Disfrutemos del verano. Y ya veremos qué ocurre el año que viene.

(Fotografía de portada: Imagn Images)

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