El verano de Chicago Bulls


La franquicia

La temporada pasada fue extraña para Chicago en varios sentidos. Aunque no estaba llamado a ser un gran año a nivel de resultados, el equipo rindió por debajo de lo esperado, y las crisis extradeportivas terminaron de desestabilizar las bases de un proyecto que debía empezar a dar sus primeros pasos. Los Bulls optaron por tanto por hacer borrón y cuenta nueva, cesando a Fred Hoiberg y dando salida a jóvenes como Jabari o Portis en los que se dejó de confiar. El 18/19 se convirtió así en un curso de transición, una especie de criba para ver qué funcionaba y qué no y asegurarse de que nada impida que, esta vez sí, este joven equipo comience a crecer a partir del próximo mes de octubre.

Movimientos

No ha sido un verano muy movido en el United Center, seguramente porque el guion ni lo exigía ni lo permitía. Tenían ya talento joven en las figuras de Markkanen y Wendell Carter, jugadores experimentados pero con potencial por explotar como LaVine u Otto Porter, y, sobre todo, se sabían incapaces de resultar atractivos para grandes agentes libres. No era el momento para ser cortoplacistas.

La noche del Draft sirvió para que los de Illinois se hicieran con Coby White, llamado a aportar una importante y necesaria dosis de talento al puesto de base, posición que dejaron más que cubierta al incorporar también a Tomas Satoransky y renovar a Ryan Arcidiacono. Además, los Bulls renovaron a Shaquille Harrison e incorporaron a un jugador de perfil interesante como Luke Cornet, asegurándose así la presencia de dos jugadores jóvenes que suponen una apuesta de muy poco riesgo.

No obstante, la incorporación más importante no ha sido otra que la de Thaddeus Young, que llegaba de firmar un gran año en los Pacers y que escogió a los Bulls como nuevo destino. El ala-pívot servirá de contrapunto veterano a una plantilla muy joven (es el único jugador mayor de 30 años) y aportará su grano de arena en muchas facetas, aunque en ningún caso debería quitar minutos a Markkanen, con quien compartirá posición.

Fichajes frustrados

Nunca hubo objetivos prioritarios o jugadores por los que suspirase toda la ciudad, por lo que cuesta traer nombres a colación en este apartado. Si bien se habló de Chicago como posible destino para algunos agentes libres de cierto renombre (nunca estrellas), jamás llegó a sonar con demasiada fuerza en ningún caso, y no da la sensación de que haya una gran espina clavada en forma de ese jugador que nunca llegó. De lo que ha trascendido, lo más llamativo ha sido la oferta que, según Svetislav Pesic, los Bulls hicieron a Nikola Mirotic, aunque desde luego no parece que la decisión del hispano-montenegrino tuviese potencial para cambiar el rumbo de la franquicia.

Plantilla

Bases: Coby White, Tomas Satoransky, Khris Dunn, Ryan Arcidiacono, Shaquille Harrison.

Escoltas: Zach LaVine, Denzel Valentine, Antonio Blakeney.

Aleros: Otto Porter Jr., Chandler Hutchinson.

Ala-pívots: Lauri Markkanen, Thaddeus Young, Luke Cornet, Daniel Gafford.

Pívots: Wendell Carter Jr., Cristiano Felicio

Directiva y cuerpo técnico

Tras la salida de Hoiberg el pasado mes de diciembre, los Bulls apostaron por Jim Boylen como nuevo entrenador, y parece que el trabajo de este les ha convencido. En mayo la franquicia anunció la continuidad del técnico, que pese a tener unos inicios complicados en el puesto acabó ganándose a la plantilla y logrando que Forman y Paxson le diesen la opción de continuar al frente del proyecto para buscar algo de estabilidad. Dado que del curso pasado pocas conclusiones pueden sacarse, será este año cuando deba demostrar que está capacitado para hacer que la plantilla alcance todo su potencial.

Objetivos

Siendo pragmáticos, el objetivo de los Bulls no debería ser otro que seguir fogueando a los más jóvenes para ayudarles a explotar y seguir construyendo un equipo sólido de cara a próximas temporadas. Podría ser interesante para ellos, en vista de cómo se han reforzado, de cómo está la clase media de la Conferencia Este y del esperable crecimiento del grueso de la plantilla, mantenerse no muy lejos del octavo puesto a medida que vayan pasando los meses, asumiéndolo siempre como un aliciente para no perder el interés competitivo y no como una meta real. Sería sin duda una mejor forma de crecer como plantilla que vivir otro año anodino en el vagón de cola.

(Fotografía de portada: Sarah Stier/Getty Images)


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