¿Estan los Knicks de vuelta? Shaq cree que (aún) no


Siete victorias consecutivas o que los New York Knicks sean 5º del Este (32-27), se disputen la cuarta plaza con Atlanta hombro con hombro o que oteen el horizonte con mejores vistas que Boston, Miami o Indiana, no es algo que impresione a un ex jugador que durante toda su vida ha sido él el acostumbrado a impresionar a los demás con su sola presencia.

La temporada knickerbocker está siendo buena, sí, pero algo más que eso: está siendo insólita. De impensable a (in)creíble.

Ninguna quiniela –ninguna, repito– los colocaba en puestos de playoffs, y apenas alguna loca de optimismo, en play-in. El Draft 2021, ahíto de talento, era el puerto hacia el que pedalear pretendiendo, por el camino, construir cierta identidad defensiva (para eso, Thibs), rascar algunas victorias que evitasen hundir los ánimos, y dar otro paso en el deseo de hacer de los Knicks, en un futuro no muy lejano, un equipo nuevamente vistoso y tenaz. Un aroma competitivo que no se respira en la Big Apple desde hace siete años, cuando los Knicks de Carmelo, Chandler, Amar’e, Felton, Prigioni o Rasheed entre otros (y con J.R. Smith ganando el Sixth Man of the Year) alcanzaban las 54 victorias en RS y la segunda ronda de playoffs.

Fluyendo como el agua

Pero los pasitos se han convertido en zancadas lunares, y un MSQ hambriento de bullicio en sus gradas está siendo testigo de cómo este equipo, que en diciembre era un amasijo de incógnitas, avanza con paso firme, un baloncesto definido, y unos jugadores que empapan el parque con su sudor cada noche de partido.

Conscientes de que sus Knicks tenían más cuerda que los Cavs en cuanto posible equipo revelación de la temporada, Scott Perry se movió rápido en los despachos con la intención de ver cuánto podía dar de sí este chicle, y llegó Derrick Rose en una jugada difícil de vaticinar en cuanto a su éxito, por lo poblado del perímetro, pero que con las semanas está demostrándose un acierto absoluto.

Todo esto, el papelón espectacular de Julius Randle (candidato a los Mejores Quintetos), la evolución de R.J. Barret o el jugo que Thibs está sacando un novato como Quickley, o a dos nómadas como Burks y Bullock, no cautivan a Shaq. No para afirmar que ‘están de vuelta’.

Como Judas Tomás Dídimo, cuando lo vea lo creerá. Y aquí, su mano en el costado significará jugar los playoffs, hincarle el diente a la primera ronda y disputar, mínimo, las seminifinales de conferencia. Entonces O’Neal se unirá a Candace Parker en la proclama y reconocerá que efectivamente sí, que ‘they are back’.

(Fotografía de portada de Joe Scarnici/Getty Images for Turner Sports)


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