Jonathon Simmons rechazó la oferta de LeBron para jugar en Cleveland

Cualquier transacción que tuviera lugar en Ohio este verano iba dirigida a un único fin: crear un grupo de élite suficiente para derrocar a los Warriors. Sólo con las Finales ya están casi aseguradas. Pero a día de hoy, entre alcanzarlas y ganarlas, hay un salto sideral.

Hubo muchos movimientos: Dwyane Wade, Jeff Green, Derrick Rose, Isaiah Thomas, Jae Crowder… pero hubo uno que no llegó a cuajar y se quedó en el borrador. LeBron James, general manager en la sombra, tenía en mente un nombre para el puesto de forward. .

‘No’ a los dos grandes

En cuanto supo que el jugador valoraba su salida de los Spurs, James contactó con él por teléfono. “Te queremos en Cleveland”, fue el mensaje que recibió Simmons desde el otro lado del auricular. El Rey recibió exactamente la misma respuesta que obtuvo cuando le ofreció la renovación.

“Le dije: ‘No, prefiero enfrentarme a ti’. Quiero ser capaz de medirme a los jugadores de la élite para ser yo quien esté en su lugar dentro de un par de años”, expresó en su momento el hoy jugador de los Orlando Magic y revela en primicia NBA.com.

Misma medicina y en idéntica dosis, decíamos, había probado días antes el sherpa de los Spurs. “A Pops le dije: ‘Puedo ser bueno aquí, en San Antonio, pero no puedo ser el mejor. Quiero enfrentarme a Kawhi noche tras noche'”.

Jonathon Simmons, un ganador, un luchador, un Dion Waiters de la vida que viene con la lección harto aprendida. Él mismo se autocataloga como ese “uno por ciento” que logró escapar a la perdición a la que abocaba el suburbial barrio de Houston en el que se crió, haciendo del baloncesto su salvavidas.

Renunció de una tacada a jugar para el mejor entrenador del mundo, y al amparo del mejor jugador de la galaxia. Todo para labrarse un sendero propio en Orlando. “Tiene un gran espíritu competitivo” —dice de él su nuevo coach, , quién tiene pensado utilizarlo esta misma noche como principal defensor del tándem Lillard/McCollum en el choque ante los Blazers—. Por eso todo el mundo dice que es una gran ventaja tenerlo a su lado”.

Importante e independiente

Simmons, sin números estratosféricos, gana importancia en Orlando y en la Fantasy a cada semana que pasa. A sus 28 años, madurez más que alcanzada, es un suplente con categoría de titular en un equipo sin grandes estrellas —literal, ni un solo All-Star—. Vogel lo usa como Sexto Hombre y líder del banquillo, pero superando ampliamente en impacto a quien se le presupone por delante, Terrence Ross —conocido por su ‘no 3&D’—.

Promedia 15 puntos (4º mejor marca entre los reservas de la Liga), 3,3 rebotes y 2,1 asistencias en 25,3 minutos, además de lanzar con un acierto del 50,7 por ciento. A pesar de la suplencia, su jerarquía ofensiva se ha disparado conforme a la que ostentaba en San Antonio: de 5,4 a 10,6 tiros por partido.

Y aunque poco a poco se van desinflando, los todavía se mantienen con balance positivo (8-6) y quintos en el Este. Si en Orlando los suplentes están siendo a menudo culpables de varias derrotas tras dilapidar rentas conseguidas por los titulares, Simmons es el contrapunto, el sostén que merced a su entrega adelante, su sacrificio atrás, y su exacerbado y contagioso orgullo, logra que varias de las victorias se queden en casa.

Simmons, el jugador que dijo no a Pops y dijo no a James, por decir sí a 3 años, 20 millones y un ascenso sin techo ni paredes, en la modesta Orlando.


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