Kenny Atkinson, la lumbre delante de Russell

De moneda de intercambio para deshacerse de Timofey Mozgov a sonar muy fuerte para jugar su primer All-Star Game. D’Angelo Russell, no lo olvidemos, bailó durante temporada y media en el hilo del boom or bust.

Second pick del Draft a manos de Los Angeles Lakers, la paciencia sólo duró dos años antes de enviarle a los Brooklyn Nets, porque había que hacerle hueco a su sustituto, también vía Draft; también second pick. Lonzo Ball.

Más que números

Los números siempre han estado ahí. Su poderío anotador jamás ha sido puesto en entredicho. 13,2 puntos en su año de rookie y sin bajar de los 15,5 en los tres siguientes. Sí estaba más en duda su IQ creador (tan destacado en la NCAA) y su compromiso defensivo.

Ambas carencias se están difuminando a un ritmo de vértigo en su cuarta temporada en la NBA. Y además, sin perder la primera virtud: anota más que nunca (19,5 puntos). En asistencias está en 6,4 por partido y en imparable línea ascendente (7,1 en enero), mientras que stats avanzados como Steals per Foul o el Defensive Plays per Foul, nos lo colocan ya muy por encima de la media liguera en términos de defensa.

El pasado 29 de enero Russell anotaba 30 puntos ante los Chicago Bulls, con 24 de esos 30 en los dos últimos cuartos. Tras una primera parte timorata, supo volver. Y mucha culpa de este punto de inflexión la tiene su actual entrenador, , con quien el point guard se deshace en elogios.

Arena y cal

Y es que resulta que justo una noche antes, en la dura derrota ante Boston Celtics, Atkinson había sentado a su base estrella la totalidad del último cuarto, descontento con el trabajo defensivo y reboteador que estaba haciendo. Correctivo con un fin ligeramente punitivo y claramente educativo. Los resultados no tardaron ni 24 horas en hacerse notar.

“Valoro mucho estos momentos de enseñanza. Mi conocimiento del juego y mi IQ realmente se ha disparado a otro nivel tan solo aprendiendo de mis errores a través de diseccionarlos con él [Atkinson] viendo vídeos juntos”.

Russell está que se sale y por si fuera poco el equipo le acompaña (sextos de conferencia, 28-24). Dentro de escasas horas sabremos si es seleccionado por los entrenadores para disputar su primer partido de las estrellas. Aunque el desenlace será anecdótico. Ha estado en las quinielas y eso ya es más que suficiente.

No lo logró Byron Scott. No lo hizo Luke Walton. Pero Atkison sí. Recibió a Russell con el sacapuntas, y desde entonces no para de afilar.

El ex de los Buckeyes ya no es un pecho frío. Es ice in his veins.

(Fotografía de portada de Christian Petersen/Getty Images)


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