Lakers y Clippers también se arrodillaron durante el himno estadounidense


La estrella de los angelinos mostró su pleno compromiso con el movimiento Black Lives Matter en una noche en la que todos los equipos se arrodillaron ante el himno de Estados Unidos

Sobra decir que estamos ante un final de temporada diferente. Cuatro meses de suspensión, una pandemia, una burbuja en Orlando con 22 equipos, jugando en pleno verano… Va a dar para varios libros. Pero más allá de todas esas circunstancias que sin duda son excepcionales, este regreso al baloncesto NBA está marcado por el movimiento Black Lives Matter.

Antes de que se reanudase el curso fueron bastantes los jugadores que pusieron en duda la idoneidad de jugar. Inmersos en la lucha por la justicia social tras el asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minnesota, no pocos pensaban que regresar a las pistas podía ser una distracción para una corriente que se había iniciado con un enorme impulso; algo que se pudo comprobar en las numerosas manifestaciones e iniciativas que se llevaron a cabo no solo en Estados Unidos, sino en el resto del mundo. Finalmente se aceptó mayoritariamente el reanudad la temporada, pero siempre bajo una premisa fundamental: había que usar la estancia en Disney World como una plataforma desde la que hacer llegar a todos el mensaje deseado.

Con el mencionado objetivo, la NBA y el Sindicato de Jugadores acordaron un plan de justicia social en el que se incluían diversas iniciativas como la de cambiar el apellido de la camiseta de los jugadores por mensajes sociales. Dicha propuesta es sin duda un acierto, pero su repercusión no puede compararse a lo que se vivió ayer en la jornada inaugural de la reanudación de la Liga con todos los jugadores y miembros de los diferentes staff técnicos arrodillados ante el himno de Estados Unidos. Aunque las reglas de la competición aseguran que los jugadores deben permanecer erguidos mientras suena, Adam Silver señaló sobre ello que en estas circunstancias los componentes de las diferentes franquicias quedaban exentos de cumplirlas. Así, en los partidos entre Utah Jazz y New Orleans Pelicans, así como en el disputado por Lakers y Clippers, todos hincaron la rodilla.

Al acabar la jornada, la cual sonrió a los de oro y púrpura al derrotar a su rival local por un ajustado 103-101, LeBron James no quiso dejar pasar la oportunidad de poner el acento de lo vivido en Orlando sobre la lucha que mantiene activa la comunidad negra. Para hacerlo, la estrella de los Lakers quiso hacer especial mención a Colin Kaepernick, jugador de la NFL que en la temporada 2016/17 se arrodilló ante el himno para protestar contra el racismo sistémico y la brutalidad policial. Fue un gran gesto que le costó caro, ya que desde entonces no tiene equipo.

“Espero que Kaepernick se sienta orgulloso. Espero que sigamos haciendo que se sienta orgulloso. Todos los días de mi vida espero hacer que se sienta así con lo que hago tanto dentro como fuera de la cancha. Quiero pronunciarme siempre contra las coas que siento injustas. Quiero ser una persona educada y demostrarlo así”, explica LeBron tras el partido ante Clippers antes de centrarse en la figura de Kaepernick.

“Fue alguien que se puso en pie cuando no eran tiempos cómodos para ello, cuando la gente no lo entendía y se negaba a escucharle. Si vas atrás y revisas sus entrevistas verás como explica por qué se arrodillaba y cómo no tenía nada que ver con la bandera. No tenía nada que ver con los soldados, con esos hombres y mujeres que mantienen libre nuestro país. Lo explicó, y la gente con los oídos cerrados no escuchaba, se negaban a ello. Yo sí lo hago. Mucha gente de la comunidad negra escuchó. Le agradecemos que haya sacrificado tanto para ponernos en una posición en la que hoy, incluso años después, hemos vivido este momento durante esta noche”, concluye.

Mensajes en las camisetas, textos sobre las pistas con la frase Black Lives Matter, creación de fundaciones, declaraciones de apoyo, de rodillas ante el himno… Son gestos sí, pero no de esos que pasan desapercibidos y que mucho menos caen en el olvido. Desde la NBA se está empujando al máximo de cara a hacer realidad la justicia racial. Queda un largo camino por delante, pero lo vivido anoche supone un nuevo paso para hacer realidad lo que no es un deseo, sino una necesidad.

(Fotografía de Mike Ehrmann/Getty Images)


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