Luka Doncic saca a relucir su repertorio ante Harden y los Rockets


Lo mejor es que se le ve disfrutar. Lo mejor es que parece que lo hace fácil, que es un día más en la oficina. Luka Doncic, del que necesariamente hay que hablar a pesar de que muchos no entienden por qué tanto foco sobre el esloveno, volvió a demostrar este miércoles que está bendecido por un divino don para el baloncesto.

Ganaron los Mavs, y de qué manera, a los Rockets, en la noche en la que un triple-doble de James Harden se quedó en nada (108-128). Lección de los de Dallas en el duelo texano y segunda victoria fuera de casa en lo que va de temporada. Los Mavericks, 10-9, son octavos del Oeste con una racha de tres triunfos seguidos, mientras que Houston, con cuatro derrotas seguidas, es penúltimo de la misma conferencia con 9-11 de récord. La culpa era de Carmelo Anthony, decían.

El repertorio de Doncic

Pero vayamos al presente y a los Mavericks, que tienen motivos para sonreír, razones para pensar que el conjunto que tienen construido les puede llevar a los playoffs. Seguramente tengan a finales de temporada al Novato del Año en sus filas, un Doncic que ha caído completamente de pie en la franquicia y en la liga. Como a todo jugador, como a todo ser humano y como a todo profesional que se precie, le llegará el bajón de rendimiento, más duradero, antes o después, pero vendrá. Y no pasará nada. Mientras, Doncic deleita al mundo con muestra de su colección de habilidades. Anoche, nuevo capítulo delante de Harden y compañía. Acabó con 20 puntos, 6 rebotes, 2 asistencias y 1 robo. Sus puntos en juego, 13, porque sumó además un 7/7 en libres, fueron fruto de jugadas maravillosas.


Que le pregunten a James Enis III, su par, el hombre que no lo pudo parar cuando Doncic buscaba entrar a canasta, cuando metía un triple imposible desde un lateral, cuando veía cómo le dejaba atrás para machacar el aro. Que le pregunten a Harden, cuando Doncic, de nuevo, metía un triple desde el medio del campo para cerrar sobre la bocina el segundo cuarto. La cara de La Barba, testigo directo de la peripecia eslovena, fue reflejo de la velada de Houston: resignación.

“Me siento contento de cómo me salieron las cosas”, dijo Doncic a EFE tras el duelo. Salta, sonríe, se divierte y suma ya 10 partidos, de 19 posibles, con 20 puntos o más anotados. Máximo anotador de la camada de rookies, promedia 19,5 puntos, 6,5 rebotes y 4,2 asistencias en 33,2 minutos por duelo.

Además de la exhibición de Doncic y del triple-doble de Harden, la noche nos dejó el gran trabajo de dos suplentes de Dallas, que carbura a buen ritmo colectivo:  J.J. Barea hizo 13 puntos y 12 asistencias (tope de la temporada para el él) en 18 minutos y Devin Harris aniquiló a Houston. El veterano, en cuarto de hora, registró 20 puntos y un casi perfecto 5/6 en triples.

(Fotografía de portada: Tom Pennington/Getty Images)


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