Mark Cuban, alto y claro: “Perder es nuestra mejor opción”

Nadie, ni uno solo en toda la liga, habla con su sinceridad, su visceralidad, su autenticidad y su franqueza. Para lo bueno y lo malo: . El problema es que ya son muchos meses malos.

Cuando el ecuador de la bóveda era su lugar, siguieron ascendiendo hasta tocar techo, resquebrajarlo y atravesarlo. En 2011 hacían historia doblegando el metal. El Big Three, en su apogeo físico, cedía ante la clase teutona, la magia de Kidd, la muñeca de Jet y los miles de granos de arena de un conglomerado perfecto.

Hace tiempo que se desperdigaron. Shawn Marion y Predrag Stojaković disfrutan del retiro, Jason Kidd del paro, Jason Terry aplaza lo inaplazable, al igual que Tyson Chandler… al igual que Dirk Nowitzki.

Memorias de un naufragio

Solo Dirk y J.J. Barea sobreviven de aquel puñado de crédulos que Rick Carlisle condujo a la gloria contra viento, marea y escepticismo. Desde entonces, han resistido estoicos al paso imparable del tiempo, dando batalla siempre. Siempre. Cuatro playoffs en los seis últimos años. Nunca volvieron a estremecer vientos de anillo el Este de Texas, pero eso no fue excusa para dejar de competir.

A escenarios arduos, metas menores. Salvar la honrilla siempre fue una obligación inaplazable. Sobre todo con Dirk al frente. En la 2012/13 los playoffs se perdían muy lejos. Terminaron décimos. Así que fijaron un tipo distinto de reto. Su temporada estaba siendo desastrosa, pero el orgullo les impedía finalizar con récord negativo. La barba, rala y larga, era el estigma de su vergüenza y el recuerdo matutino de una promesa por cumplir. Solo cuando despertaran en positivo, podrían rasurar sus rostros. Y así fue por fin: 40-40. Mandar al cuerno el año con 41-41, sin postemporada pero con la conciencia tranquila y el honor a salvo.

Vientos de reconstrucción

Este año todo es distinto. La balanza de Nowtzki empieza a estar descompensada demasiadas noches. La magia en ataque, que la mantiene, no da para compensar su tretraplegia defensiva. Harrison Barnes es un gran jugador, pero no un jugador franquicia. Dennis Smith Jr. es futuro, pero aún le queda para ser presente. Wesley Matthews, de Portland solo mantiene el recuerdo, y el fichaje de Doug McDermott está muy bien… para hacer la travesía por el desierto algo más entretenida.

Rick Carlisle, siendo un gran coach, no es Gandalf, y Mark Cuban, misántropo y pasional, no deja de ser un hombre de negocios; su esencia le salva de confundir optimismo con imposible. Es consciente de que en el Oeste, de que en este Oeste y con este equipo, los playoffs son un sueño irreal e inalcanzable. Y con su récord actual de 18-40, mejor ir dejando la maquinilla en el neceser.

Comisionado: directo al estómago

Se ha sincerado como pocos antes. “Probablemente no debería decir esto, pero estuve cenando con algunos de nuestros jugadores el otro día. Y aquí estamos, como todos sabéis, lejos de poder competir por los playoffs. Les transmití algo así como ‘Mirad, perder es nuestra mejor opción’ — silencio mudo en el podcast de ESPNAdam Silver odiaría oír esto, pero yo al menos me senté con ellos y se lo expliqué. Les expliqué que nuestros planes se centraban en el próximo verano. Y que no volveremos a tankear de nuevo. Ya va a ser un total de año y medio de tanking, lo que es una locura para mí. Pero ser transparente, creo que es la llave para ser un buen propietario y aportar estabilidad”.

Insólitas, duras, demoledoras, peligrosas pero veraces al cien por cien las declaraciones de Cuban. Los propietarios y el propio Silver desoyeron su propuesta para dar carpetazo al tanking definitivamente, y ahora será él, paradojas de la vida, quien beba de la situación.

Con la última modificación en la lotería del Draft, los porcentajes de obtener al número 1 del Draft han pasado del 25% al 14% para el peor equipo de la Liga. Aún, lo suficientemente tentador.

Así que el mensaje está claro y el nuevo rumbo también. Dos objetivos para estos tres meses que quedan por delante: hacerlo peor que Kings, Grizzlies y Suns, y ver qué diablos se puede hacer con Nerlens Noel.