Mike Brown, unas Finales de historial cruzado

es el segundo entrenador de Golden State pero, con crecientes probabilidades de ser primero y principal gran parte —si no toda— de la partida Final ante Cleveland , debido a las secuelas lumbares que siguen castigando al cabecilla, . Unos Cavs que, fijaos que cosa, aún están pagándole parte de los 20 millones que le firmaron cuando lo eligieron como su head coach por un total de cuatro años que nunca cumplió.

Luces y claros

Mike Brown ostenta tanto la cara como la cruz de la moneda en Ohio. Fue tanto el equipo que le hizo grande como el que, hasta en dos ocasiones, le despidió. La última vez en 2014, justo antes de que —al que ya había entrenado en su primera etapa— volviera al hogar. No ha vuelto a ser head coach desde entonces.

Pero a sus 47 años, y con un historial al frente de los banquillos que arroja dudas sobre sus capacidades —periodo en Lakers, segunda etapa en los Cavs—, se enfrenta a la que será su cuarta Final de la NBA desde la pizarra, ya sea manejando la tiza o como el que otea desde detrás. Y ha entrenado a Irving y, como decíamos, a LeBron; y ese es un añadido de gran valor.

“Es una gran oportunidad. Tengo mucha historia en Cleveland, personalmente. Para mí, es aún más grande que esto. El grupo de chicos con el que trabajo es tremendo. Es una Liga de jugadores. Y en este punto del año, si tienes los jugadores adecuados, si están activados y están sanos, vas a tener la oportunidad de ganar. No sé si me abordarán las emociones ahora al volver [como técnico rival] allí. Obviamente, es especial para mí porque es la Final”, ha dicho Brown a The Undefeated.

Experiencia en Finales

No le ha ido mal hasta el momento a Golden State cuando ha tenido que tirar de sustituto. Brown lleva 10 victorias seguidas en playoffs desde que se hizo cargo del equipo

Pero si hacemos balance de lo que es el binomio de Mike Brown y unas Finales de la NBA, el resultado no es muy halagüeño: la última (y única) vez data de 2007, con Brown en los Cavs y LeBron como su jugador franquicia; fueron barridos por San Antonio Spurs.

Un Entrenador del Año ‘sin imaginación’

Sin embargo, un par de años después el técnico tenía la fortuna de seguir en el lugar adecuado y en el año más adecuado. Era nombrado Entrenador del Año merced a su espectacular récord en temporada regular,  66-16. Sin embargo, al curso siguiente, en 2010, eran apeados por los Celtics en segunda ronda, convirtiéndose en el primer equipo de la NBA en no alcanzar las Finales tras dos temporadas consecutivas superando los sesenta triunfos en regular season.

Por aquel entonces, LeBron James dejó caer alguno de sus pensamientos del que era su entrenador. Entrevió que la creatividad en la parcela ofensiva de Brown era escasa, provocando su eliminación ante Boston y una más que sufrida primera ronda ante Chicago Bulls. Asimismo, su defensa que había sido notable durante el curso regular, languidecía en playoffs, permitiendo más de 100 puntos por partido en la serie ante los Celtics.

El 23 de mayo, despido mediante, Brown cerraba su primera etapa en Cleveland, con un balance 272 victorias, 138 derrotas, unas Finales y cero anillos.

Sin embargo la ruptura fue amistosa, y sus sentimientos respecto a Dan Gilbert, de agradecimiento por haber confiado en él otorgándole el rol de entrenador principal. “Eramos buenos. LeBron era joven. Y nunca tuvimos un segundo espada que fuera durante dos años consecutivos el escudero de LeBron. Eso complicaba cada año más y más las cosas cuando llegaban los playoffs“.

Retorno y fracaso

Su segunda etapa fue bastante menos brillante que la primera. Ya sin James, por aquel entonces cosechando éxitos a mansalva en Miami, se enfrentaba a un reto personificado en una plantilla muy joven y en un Irving como su naciente estrella. Brown lo describe hoy como un jugador “básicamente indefendible, con un arsenal técnico superior al de casi cualquier jugador de la Liga”. Las lesiones hicieron mella, y en mayo Brown recibía la carta de despido con un balance de 33-49. A día de hoy, su cuenta total liderando el banquillo de los Cavs se salda con un 305-187.

Desde el 1 de julio, el escenario deparado los coloca uno en frente del otro. Uno, el líder baloncestístico de un equipo; el otro, como (posible y circunstancial) líder táctico del conjunto rival. “Ambos avanzamos y luchamos juntos. Sentí que lo ayudé a crecer, y definitivamente él me ayudó a crecer a mí”.

Dos señores equipos

¿Y cómo describe escuetamente Brown el duelo de finalistas que estallará en menos de una semana? Pues así: “Dos buenos equipos. Ambos equipos tienen varios tipos capaces de hacer defensas dobles. Varios chicos realmente capacitados para crearse sus propias jugadas. Varios chicos que pueden lanzar la pelota desde lejos. Ambos trabajan sus posesiones. Saben que si tienen más posesiones que el otro equipo, entonces tienen una gran oportunidad de ganar por la forma en que juegan y anotan el balón”, termina de apuntar el coach.


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