Zach LaVine: “Mi salto y mi velocidad están de vuelta”

¿Qué fue lo primero en que nos fijamos cuando colgó sus primeros vídeos en una cancha post-lesión? Respondo yo. En su salto.

¿Qué nos moríamos por ver en el debut del LaVine con los Chicago , tras once largos meses en el dique seco? Penetración, saltazo y matazo.

¿Cuál sería el primer vértice de referencia que tomaríamos para dirimir si LaVine está satisfactoriamente recuperado del grave desgarro de ligamento cruzado? Probablemente, la altura y potencia de despegue. Cualquiera de los slams de ficción ante Aaron Gordon como matriz, y listos para comparar.

Todo esto, LaVine lo sabe.

Vuelta en invierno a medio gas

El 14 de enero, el shooting guard se presentaba ante el público del United Center con victoria ante los Knicks e inmejorables sensaciones: 14 puntos en 19 minutos. No obstante, la ola del hype (con un choque de 35 puntos incluso) pronto volvía a mezclarse con la superficie del mar.

24 partidos jugados con buenos números en anotación (16,7) pero flojos porcentajes en el lanzamiento (38,3% en tiros de campo y 34,1% en triples). Tirador no metedor; y eso en LaVine eran malas noticias.

Su versión de los T-Wolves no solo masacraba el aro de lo lindo, sino que exhibía un talento innato para perforar, tras bote, desde el exterior.

Y en abril, con un final de RS sin rumbo y las negociaciones de renovación en el cercano horizonte, los Bulls decidían que era absurdo arriesgar. Sus dolencias no habían desaparecido del todo, y el desparpajo atlético, marca de la casa, no había hecho la esperada reaparición. Tanto él como su compañero Kris Dunn daban por finalizada, con ligera antelación, la difícil temporada.

Media primavera y un verano después, LaVine da por finiquitado su segundo periodo de rehabilitación. Y ahora parece ser que sí, que el bicampeón del Slam Dunk Contest está de regreso al 100%.

Un reto: ser All-Star

“Mi velocidad y mi salto están de vuelta”, garantiza el escolta para el medio SLAM. “Una vez superas una lesión de ligamento cruzado, solo has de comer y crecer. Llegué a pesar unos 95 kilogramos. Nunca antes había estado tan grande. Y no soy un jugador de poste. Mis virtudes son la velocidad y el atletismo. Ahora estoy de vuelta en mi peso ideal (84 kg) y me sigo sintiendo fuerte. Me siento muy bien, colega. Estoy ansioso por empezar la temporada”.

LaVine acumula cuatro años de experiencia en la liga y cero de playoffs. Sus números individuales nunca han sido suficientes por ahora para brindarle éxitos ni colectivos ni individuales.

A sus 23 años, confía que he llegado el momento de resolver uno de ellos. “Durante los últimos años he intentado mejorar y mejorar, y ahora siento que estoy en esa etapa en la que debería intentar ser premiado con un All-Star”.

Por cierto, parece que de salto, de plasticidad y de potencia, en el despuntar de septiembre, LaVine, bien.