Cleveland Cavaliers ha cumplido con su trabajo. Si en Detroit dieron la sensación de que podían aunque se quedaron lejos de rematar, ya de vuelta a casa han sacado una mejor versión de sí mismos para derrotar a los de Michigan por 116-109 y lograr su primer punto en la eliminatoria (2-1).
Para llegar al triunfo los de Ohio dieron un paso al frente en acierto en el tiro sí, pero sobre todo equilibraron el ratio asistencias/pérdidas, algo que les costó caro en los dos primeros encuentros de la serie. A partir de ahí, el talento del equipo fue marcando diferencias sobre el parqué.
Ejemplo de lo que contamos fue la excelente actuación de Donovan Mitchell. Olvidados los problemas ofensivos de otras noches de playoffs, el guard se marchó hasta los 35 puntos y 10 rebotes, firmando además un excelente 13 de 24 en tiros de campo. Con él a tal nivel todo es más fácil para los chicos de Kenny Atkinson.
Cleveland acabó cantando victoria, pero por el camino quedó claro que van a necesitar sudar tinta para seguir sumando otras. Anoche empezaron mal, pero al descanso estaban cómodamente por delante con 16 puntos de renta. Parecía que podrían manejar los 24 minutos restantes con solvencia, pero los Pistons llegaron a empatarlo a cinco minutos del final. Fue ahí cuando emergió la figura de James Harden para cerrar la noche con 7 de sus 19 puntos totales en el último minuto y medio.
Detroit, en su línea
Pese a la derrota, los Detroit Pistons tienen poco o nada que cambiar. En Ohio demostraron tener recursos para levantar un partido que se les puso muy difícil y darse la oportunidad de ganarlo, todo ello mientras Cade Cunningham volvía a brillar, en esta ocasión con un triple-doble de 27 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias; eso sí, también sumó ocho pérdidas de balón.
De cara a lo que resta de serie, es obvio que el siguiente choque será determinante para el devenir de la misma. Si los de Michigan arrancan ese triunfo tendrán en su mano el pase a las Finales del Este.
(Fotografía de Ken Blaze-Imagn Images)





