Muchos Thunder para tan pocos Lakers

OKC hace valer su superioridad y se lleva sin excesivo sufrimiento el Game 1

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Por Aitor Darias

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A veces, la NBA es increíblemente impredecible. Como ha demostrado la primera ronda de playoffs, el nivel de talento es tan alto y la igualdad es tal que pequeños detalles pueden poner contra las cuerdas a los claros favoritos o dar lugar a sorpresas con las que nadie contaba. Pero para todo hay límites. Porque el Game 1 de la eliminatoria entre Thunder y Lakers ha servido como recordatorio de que la NBA no es TAN impredecible.

OKC ha abierto la serie ante los angelinos como cerró la de los Suns, que es como cerró la liga regular, que es como inició la liga regular y que es general como lleva haciendo estos últimos años. Es decir, dominando. Los de Mark Daigneault hicieron evidente su superioridad sin necesidad de alcanzar su versión más aplastante y se llevaron el choque por 108-90 para tomar la delantera en este cara a cara, en el que parece que bastantes cosas tendrán que cambiar para que esta no sea la dinámica de cada encuentro.

Parar a Shai… ¿a qué precio?

Si algo hay que concederle a los Lakers, es que hicieron aquello con lo que todos los equipos sueñan: forzar una versión humana de Shai Gilgeous-Alexander. Con Smart muy encima, ayudas continuas y una defensa en general muy enfocada en sacar el balón de sus manos, el cuadro de Redick consiguió dejar al canadiense en tan solo 18 puntos y forzarle a cometer 7 pérdidas, ambos sus dos peores datos de toda la temporada.

Como premisa, en un partido en el que OKC sigue sin poder contar con Jalen Williams, suena como un plan intachable. Pero resulta que ni por esas.

Y es que enfrentarse a los Thunder es a veces como intentar superar una misión de un videojuego en el que no paran de salir enemigos y no sabes de dónde. Solo sabes que cada vez que acabas con uno surgen dos más de la nada. Y en este caso, esos dos fueron Ajay Mitchell y Chet Holmgren.

Mitchell fue el encargado de asumir la responsabilidad en el backcourt durante los tramos en los que Shai estaba más cerrado, lo que le sirvió para dar la enésima muestra de su crecimiento al irse hasta los 18 tantos. Y cuando él no podía, ahí estaba Chet, capaz de encontrar siempre su sitio y el espacio liberado y brillante como finalizador tanto desde la pintura como desde el perímetro, lo que le permitió alcanzar los 24 puntos, a los que añadió 12 rebotes y 3 tapones.

Juntos se encargaron así de comandar la ofensiva local, que, con los chispazos de SGA y los cuatro triples de Jared McCain, fue encontrando recursos suficientes para tener siempre el choque controlado y terminar abriendo la brecha en la segunda parte. Aunque, como de costumbre, fue lo que ocurrió en el otro aro lo que hizo de este un duelo de escaso sufrimiento para los Thunder. Aunque quizás esta vez no fue 100% por mérito propio.

Reaves, cuando puedas

Si algo dio un componente heroico a la victoria de los Lakers ante Houston, fue que los angelinos lograron llevarse la serie a pesar de jugar gran parte de ella sin Luka Doncic y sin Austin Reaves. Y si algo hizo tan complicado intentar meter mano a la defensa de Oklahoma fue el hecho que seguían jugando sin Luka Doncic… y prácticamente sin Austin Reaves.

El escolta no ha vuelto bien. Contra Houston pudo maquillar el desacierto de su primer partido a base de tiros libres y mejoró un poco su eficiencia en el segundo, pero era evidente que su toque para finalizar cerca del aro y su acierto exterior no habían vuelto con él de la lesión. Y esta noche, ante una defensa de mayor nivel, se ha hecho mucho más evidente.

El escolta se quedó en tan solo 8 tantos después de firmar un 3/16 en sus lanzamientos en un duelo en el que no le salió nada y en el que los angelinos echaron de menos cualquier cosa que pudiera darles. Porque, con los Thunder a unos 5-10 puntos durante muchos minutos, había una sensación constante de que este era un partido que se podía competir en una buena noche de Reaves. Pero al final lo que tuvieron fue todo lo contrario. De él y de casi todos.

Y es que sería injusto hablar solo de Austin cuando Smart estuvo en porcentajes similares (4/15), Ayton estuvo desaparecido salvo por un buen tramo de un par de minutos en el segundo cuarto, y Kennard fue una sombra de lo que se vio en primera ronda. Pero a su vez, sería también injusto fingir que hay que pedir lo mismo a un especialista defensivo y a dos hombres de rotación que al segundo máximo anotador (primero sin Doncic) del equipo. Porque si ya es complicado pelear la serie sin Luka, con este Reaves lo es más.

La esperanza pasa pues por recuperar al escolta y conservar a LeBron James, que tuvo todo el acierto y toda la producción que le faltó a sus compañeros. El alero salió decidido a marcar el tono desde el inicio y tuvo que tirar continuamente del equipo con sus 27 puntos, alcanzados con un 70,6% de acierto, y 6 asistencias, enfrentándose además a una defensa cada vez más centrada en él mientras intentaba con su lectura y pases ir involucrando al resto.

Pero no había manera. Los Lakers fueron de alguna manera ese alumno aplicado que atiende en clase y entrega las tareas pero al que no le da para aprobar el examen. Tuvieron un plan, consiguieron varios de sus objetivos, pero al final les faltaron recursos para mirar a los Thunder a los ojos. La duda ahora es si esos recursos, ya sea con un paso adelante de Reaves o con el regreso de Luka, estarán ahí en algún momento.

(Fotografía de portada: Alonzo Adams-Imagn Images)

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