Jabari Parker tiene pie y medio fuera de Milwaukee

Se discutía (y no se ha dejado de hacer) si debió ser número 1 del Draft por encima de . Se decía que uno era más atlético (Wiggins) y otro más técnico (Jabari); uno más preparado para causar un impacto inmediato en la NBA (Jabari), mientras que el otro escondía un mayor potencial (Wiggins).

El caso es que por desgracia, cuatro años después, no podemos hacer una ponderación justa. Es imposible cotejar a un Andrew Wiggins que se ha mantenido perfectamente sano desde que holló la Liga, con un Jabari Parker cuyo físico se nos presenta más inestable que una pelota suiza.

No exageramos con el forward de los T-Wolves: 82, 81 y 82 han sido sus partidos de liga regular disputados en sus tres primeros años. Este curso lleva 72 a sus espaldas, es decir, el cien por cien de los posibles. Sin haber sido seleccionado todavía para su primer All-Star, está consolidado como un fantástico anotador y solo su desidia en defensa y cierto IQ aún por pulir, le mantienen todavía alejado del partido de las estrellas.

Dos lesiones de gravedad

Por su parte, Parker, más que no querer, ha sido un no poder. Cada vez que su rendimiento empezaba a asemejarse al de cierto heleno (es decir, al de un crack), se rompía. 25 partidos el primer año, 76 el segundo y 51 el tercero. Esta temporada prácticamente acaba de volver: 19 encuentros desde su re-debut el 3 de febrero.

A pesar de todo, de dos graves lesiones de rotura del ligamento cruzado en misma rodilla (la izquierda), su cartel es indiscutible. A sus 23 años su futuro sigue adivinándose entre epítetos de “estrella”, “All-Star” y “jugador franquicia”.

Y este verano, los deberán tomar una decisión, pues su jugador finiquita su contrato de rookie y se convierte en agente libre restringido. Libertad de la franquicia para igualar (cualquier oferta que llegue) o dejarlo marchar. Parece que será lo segundo.

Al borde del traspaso

Hace unas semanas nos encontramos con la primera división de opiniones. Parker opina (algo parcial el chaval) que merece el máximo. Los Bucks por su parte, entienden que con 54 millones en 3 años (18 por temporada) su forward podía darse por más que satisfecho. Estos extendieron su oferta y el alero la rechazó.

Y hoy conocemos, vía Gery Woelfel, periodista de Basketball Insider y muy cercano a la familia Parker, que los Bucks estuvieron “muy, muy cerca de traspasar a Parker” en el deadline de este mercado invernal, y que percibe en la atmósfera crematísticamente tensa existente entre jugador y franquicia, que hay “muy pocas, sino ninguna opción” de que Jabari continúe el año que viene en Wisconsin.

¿Infrautilizado?

Más allá de los motivos financieros, evidentes, existen otros más complejos a nivel deportivo. La curiosa configuración de la plantilla de los Bucks, con tres jugadores de perfil similar (Khris Middleton, Giannis Antetokounmpo y el propio Parker) y el interrogante de si, liberado y con un papel claramente protagonista, el rendimiento del ex de Duke no podría dispararse a niveles de MIP.

En estos 3 años y 3/4 de carrera, Parker promedia 15,3 puntos, 5,4 rebotes y 2 asistencias en 30,9 minutos, con un porcentaje de acierto del 49,3% en tiros de campo y 35,2% (este curso está en 41,5%) en triples.