No exageramos si decimos que son los mejores New York Knicks de la temporada (y de mucho tiempo). Dejando atrás ese equipo abocado al sufrimiento a cada paso, los de la Gran Manzana están disfrutando de los lindo en estos playoffs de 2026. ¿Pruebas? 25 triples y victoria por 114-144 en cancha de los Philadelphia 76ers para barrer por 4-0 y meterse en las finales de la Conferencia Este por cuarto año consecutivo.
Estos Knicks no solo ganan, sino que divierten. Con un ritmo de juego arrollador, los chicos de Mike Brown destrozaron el Game 4 contra Joel Embiid y compañía en un abrir y cerrar de ojos; tanto es así que al finalizar el primer cuarto dominaban ya por 24-43. Sí, fue una auténtica paliza en la que Jalen Brunson se lució con acciones espectacular hasta finalizar con 22 puntos, 4 rebotes y 6 asistencias.
Brunson es genial, pero no está ni mucho menos solo. Ante la baja de OG Anunoby –no está claro cuándo podrá volver–, Miles McBride ha dado el salto al quinteto inicial para responder anoche siendo el máximo anotador del equipo con 25 puntos y un loco 7 de 9 en triples. Josh Hart aportó otros 17 tantos y Karl-Anthony Towns un doble-doble de 17 puntos y 10 asistencias. Resumiendo: los Knicks están funcionando como un reloj que en este cuarto partido igualó el récord de triples en un encuentro de playoffs de la NBA al irse hasta los 25. Disfruten.
El juego de los neoyorquinos ilusiona –y con razón–, pero lo más deseado (y conseguido) es que han llegado a este momento decisivo de la temporada frescos. Lejos de minutadas o de partidos en los que parecían necesitar un héroe para sobrevivir, el conjunto está imponiendo su ley hasta el punto de ser el mejor en porcentaje de tiros de campo y triples, así como el segundo que menos balones pierde tras Oklahoma City Thunder. ¡Y ojo! Han barrido a los Sixers por una diferencia media de 22 puntos. La carta de presentación no puede ser mejor para encarar a Pistons o Cavaliers y buscar sus primeras Finales desde 1999.
Philadelphia, en otro escalón
Si bien es cierto que levantar la serie ante Boston Celtics despertó cierta ilusión, el parqué no engaña a nadie. Estos Philadelphia 76ers no son un mal equipo, pero están lejos de lo que pueden ofrecer los Knicks, más aún si la que se supone es su gran estrella, Joel Embiid, está a medio gas –apunta a no volver nunca–.
Con ese contexto, los de Nick Nurse han peleado, pero se han quedado muy lejos salvo por un Game 2 en el que por momentos pareció que igual daban guerra. Fue un espejismo. Ya en Pensilvania se han llevado un par de correctivos que invitan a reflexionar y a tomar decisiones. Aunque claro, tenemos que justo ahora el pívot camerunés –anoche 24 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias– verá entrar en vigor su extensión máxima de tres años y 192,9 millones de dólares. Exacto, les toca confiar en un milagro.
(Fotografía de Kyle Ross-Imagn Images)





