Caos, dolor, sufrimiento… y Anthony Edwards

Minnesota iguala la serie ante unos Spurs que perdieron a Wembanyama por expulsión en la primera parte

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Por Aitor Darias

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De las mil cosas que pasaron en el Game 4, solo una importa: los Minnesota Timberwolves siguen vivos y coleando. En uno de esos partidos que mantienen vigentes los tópicos de estar contra las cuerdas y reaccionar justo a tiempo, los de Chris Finch terminaron imponiéndose por 114-109 para igualar la eliminatoria y evitar un 3-1 que habría no solo dejado la serie casi resuelta sino que habría sido un mazazo anímico.

Porque, entre otras cosas, habría llegado sin Victor Wembanyama en la pista.

12 minutos de frustración

Vaya por delante que no estaba siendo el mejor partido de Wemby. En los que seguramente hayan sido sus 12 minutos con menos impacto de la eliminatoria, el francés apenas pudo anotar 4 puntos y 4 capturar 4 rebotes ante unos Timberwolves que volvieron a ponerle en problemas con su físico y que consiguieron reducir su presencia defensiva a lo mínimo posible. Tras tocar el cielo en el Game 3, parecía que se venía un pequeña puesta de pies en tierra.

Lo que se vino, sin embargo, fue un paseo a vestuarios mucho antes de lo previsto.

Wembanyama fue expulsado en el segundo cuarto tras propinar un codazo a Naz Reid, acción quizás fruto de la frustración de verse continuamente acosado por la defensa local. De hecho, segundos antes del incidente tanto Reid como McDaniels lo tenían rodeado y sin darle opción a moverse, lo que llevó al galo a intentar generarse espacio con más agresividad de la permitida. Y los árbitros lo tuvieron claro. Flagrante de tipo 2, fuera del partido, y los Spurs obligados a buscar la proeza.

Pero los texanos no solo la buscaron, sino que la rozaron. Tras unos instantes de confusión y de precipitación, los de Mitch Johnson terminaron encajando el golpe, reajustando el plan y tomando las riendas del choque en un tercer cuarto en el que la grada del Target Center empezó a temer lo peor. Porque, como ya demostraron en la serie anterior, este equipo es mucho más que sus estrella.

Con Kornet haciendo el apaño en sus mejores minutos de toda la eliminatoria, San Antonio logró llenar el vacío dejado por Wembanyama y edificar una defensa que, esta vez, brilló por la agresividad de sus exteriores. Y tras cada buena defensa, era el momento de darle ritmo. A veces Dylan Harper, excelso con sus 24 puntos, a veces Fox, a veces Castle… Pero siempre alguien. Lo que fue dando la vuelta al choque hasta que, con el 86-94 en el último cuarto, la opción de asestar un golpe a la serie empezó a coger forma.

Competidor nato

Pero para quitársela, ahí estaba Anthony Edwards. Los Timberwolves colgaban al borde de un acantilado y el escolta más que darles la mano les pasó un jetpack para hacerlos despegar con una increíble irrupción en el tramo final, en el que llegaron 16 de sus 36 tantos para poner orden en el caos que estaban creando los visitantes. Y cuando estos quisieron reaccionar, ya era demasiado tarde.

A base de lanzar dos defensores contra él, los Spurs buscaron sacar el balón de las manos de Ant y tratar de volver a dominar el encuentro desde la defensa, pero el de los Timberwolves se ha visto ya en esas muchas veces y tenía claro cómo responder. Sus buenas lecturas y su capacidad para generarse espacios desde el juego sin balón y el trabajo de recepción le permitieron contrarrestar este enfoque y seguir generando, ayudando además por un excelente trabajo en el rebote ofensivo que hizo a los de Finch terminar de imponerse incluso cuando a Edwards se le empezó a acabar la gasolina.

Aun así, San Antonio peleó y quién sabe qué habría pasado si un rebote en el gemelo de Dosunmu no hubiese evitado que Minnesota perdiese el balón a falta de 10 segundos con 112-109 en el marcador, pero esta vez la fortuna quiso sonreír a los locales, que para eso se habían pasado todo el último cuarto buscándola. Y de paso, a los espectadores neutrales que querían una serie larga, porque con este resultado la eliminatoria se asegura regresar al Target Center para un Game 6.

Uno en el que veremos quién llega con la opción de sellar su pase a las Finales del Oeste.

(Fotografía de portada: Jesse Johnson-Imagn Images)

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